La guerra y los de abajo

No ponemos en duda los planes de Trump con su cotidianidad demencial de su quehacer imperialista por apoderarse del potencial energético, minero y la biodiversidad que concentran los territorios de nuestro continente. La historia no los proyecta de manera palpable y objetiva; como también nos lo enseña la gesta emancipadora de nuestros libertadores; por ello cuando decimos que nos negamos a ser una colonia de los yanquis, nos estamos identificando con el pensamiento e ideario de nuestro Libertador Simon Bolivar.

Esta lucha que hoy libramos contra el imperio norteamericano, corre el riesgo que corrió la primera y la segunda República. Pero nos responderemos. Cuando se une al asedio imperial, la burocracia y el reformismo gobernante y los de abajo carecemos de la fuerza organizativa y consciente para aislar y derrotar a los que en el país, desde algunas estructuras de gobierno y las cúpulas burguesas y reaccionarias de la ultra derecha, desarrollan sus planes apátridas para sus propios beneficios, en desmedro de los intereses del país. Mientras que todos, sin distinción de posiciones recibimos los embates mortales de los altísimos precios de los artículos de primera necesidad, las medicinas y todos los servicios. Es una lucha dura y feroz, sin poder hacer nada, ver cada mermar nuestro poder adquisitivo; y ver como nuestra moneda se convirtió en un guiñapo; los precios se ofrecen en dólares y en el Táchira en pesos colombianos; sin que exista autoridad nacional, regional o municipal que haga algo. Para nadie es un secreto que ni los burócratas del Estado, ni las cúpulas de la oposición sufren y así lo dejan ver cuando aparecen en la TV rozagantes de energía y con una frondosa lipa. Los que estamos aguantando la pela son los pensionados, jubilados y asalariados que a diario nos agreden sin contemplación alguna en los mercados del país. Los que hacemos de portaaviones electorales tenemos derechos a usar los medios que aun se nos permiten para reclamar y hacer sugerencias críticas sobre el quehacer político, social y económico en este país. De ahí que consideramos sugerir que el dialogo debe ser prioritario, urgente, necesario con los entes públicos y privados, que gerencia y son propietarios de las empresas productivas; porque solo buscando una alianza entre el gobierno y los productores podemos garantizarle a quienes aquí vivimos los insumos para una vida digna. Los mercenarios pagados por Trump no van a cambiar su línea de conducta; mientras no cumplan a mediano o largo plazo lo que le piden, que no es otra cosa que "derrumbar" la quinta República. Muchos de ellos que son los causantes de nuestros males pidiéndole al imperio mas sanciones, bloqueos y millones de de partidas en dólares que van a parar a sus bolsillos; que ni siquiera se enteran de las calamidades que estamos pasando.

El termómetro mas eficaz para medir la temperatura de lo que el pueblo piensa son las colas de los bancos, en la compra de cualquier producto de un supermercado, etc. Alli el pueblo dice lo que siente, a veces oímos verdaderas cátedras de economía política o razonamientos que deberían ser puestas en prácticas. Unos arremeten contra el gobierno; otros mas sensatos lanzan las culpas hacia el enemigo común, que no es otro que el imperialismo. Seria interesante que un alto personero del gobierno se mimetizara en una cola y oyera al pueblo.

Se lanzo los Consejos de Productividad de los Trabajadores (CPT). Esta iniciativa debe mover a todo el funcionariado gubernamental del país para garantizarle que se cumpla el objetivo de potenciar el trabajo productivo nacional. La productividad, debemos estar claro, no cae del cielo, ni se obtiene con discursos rimbombantes. Solo trabajando; igualmente hay que desengavetar las leyes del Poder Popular y poner en acción la reconstrucción de los Consejos Comunales y Comunas; es otra prioridad y aquí las alcaldías de este país debe ponerse al frente de esta ciclope tarea y asi hacer honor a los que gritan y aplauden lealtad al Comandante Chávez. Sabemos igualmente que la defensa de la soberanía y la unidad cívico militar es urgente; como también es urgente la rectificación. Líneas de conducta que no son asumidas por un alto porcentaje de funcionarios que viven ordeñando la raquítica economía nacional. Para culminar estos comentarios, el PSUV está obligado a dejar de ser un partido apuntalado por la burocracia; que si el gobierno, que si los alcaldes, que si los dirigentes transitorios que no desarrollen trabajo revolucionario; sino son simplemente cúpulas de adulantes que sustituyen a cuadros de revolucionarios en varias regiones del país por los llamados promotores, copiando técnicas de publicidad y mercadeo capitalista.

Los de abajo tenemos presente que mercenarios y traidores corruptos se están uniendo en el esfuerzo contrarrevolucionario; pero sus malas prácticas no permiten a pesar de nuestros errores mantenerlos a raya, nuestro objetivo es aislarlos y derrotarlos, esa es una tarea a cumplir. Elecciones mañana no es para los de a pie una prioridad inmediata. Ya vendrán otros escenarios para cumplir con ese mandato constitucional. No podemos dejar pasar por alto nuestra postura diplomática en la ONU, la visita a Corea del Norte, única y trascendental con un país que ha librado cruentas guerras con el enemigo común como los son los EEUU y con Vietnam a estrechar vínculos de lazos políticos y de acercamiento con ese pueblo que por décadas sufrió los agresiones imperiales de la guerra; los acuerdos firmados por el presidente Maduro y Putin que deberán y asi lo esperamos irradiaran mejoras socioeconómicas a nuestro país.

PD: El programa dominical por TV Las Verdades de Miguel. El periodista Miguel Salazar nos decía, con un dejo de asombro, que el ex dirigente del MIR Hector Perez Marcano a quien apodaban el macho en las lides políticas de antaño y quien tuvo una actuación estelar en las décadas del 60 y el 70 como destacado político de izquierda y parlamentario; había escrito en el semanario que dirige Miguel Salazar; que "las intervenciones militares norteamericanas no son necesariamente negativas"; además de llamar abiertamente a la invasión Y otras sandeces mas; conocimos a HPM por allá en la década del 60 a través de un amigo en común; Lenin Molina en la Facultad de Economía de la ULA, donde participaba en un acto político y compañero de luchas tempranas de la izquierda en el Táchira y luego nos reencontramos en la universidad. Ahí le pregunte porque a ese carajo le decían el macho, respondiéndome que era porque en todos los actos políticos una de las tareas a cumplir era "levantar" carajitas. Este personajillo da ahora una voltereta para convertirse en un esperpento de los ultrosos apátridas. Que no comulgue con el chavismo o el madurismo se le respeta; pero pedir la presencia de un ejército invasor eso es traición a la patria.



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Luís Roa


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