Trump y Venezuela: a dos años de una presidencia de consecuencias impredecibles (Parte II)

En relación a la revolución bolivariana, el presidente Trump es el que ha tomado una línea más dura, y una clara política intervencionista en los asuntos internos de Venezuela. Si bien es cierto que durante los dos gobiernos de George Bush hubo momentos de tensión y de mucha retorica publica ente ambos gobiernos, el deterioro de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos nunca paso más allá de notas de protesta diplomáticas, y la declaración de personas no gratas a diplomáticos de ambos países. Durante los dos gobiernos del presidente Barack Obama, continuaron los impases diplomáticos y las notas de protesta. En marzo del 2015 Obama tomo la medida inamistosa de firmar una orden ejecutiva en donde se declaro a Venezuela como: "una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de los Estados Unidos", esto a pesar de que Obama había dado indicios de querer mejorar las relaciones con Venezuela y el resto de América Latina en la V Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago en abril del 2009. En uno de sus últimos actos como presidente, Obama decidió renovar la orden ejecutiva en contra de Venezuela.

A pesar de todos los desencuentros con los anteriores presidentes de los Estados Unidos, nunca la relación diplomática había llegado a los niveles de deterioro como se encuentra actualmente bajo la actual administración de la Casa Blanca, desde el inicio de su presidencia Trump empezó a hablar en privado de una posible invasión militar a Venezuela según filtraron a la prensa algunos de sus colaboradores, según estas mismas fuentes, sus principales asesores le aconsejaron en contra de esta idea también en privado, pero en un encuentro con la prensa en Agosto del 2017, Trump planteó el tema de una invasión en público: "Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar, si es necesario".

Nuevamente en julio del 2018 según informes, Trump tomó por sorpresa a sus principales funcionarios en una reunión de la oficina oval, preguntando por qué Estados Unidos no podía intervenir para destituir al gobierno de Nicolás Maduro por considerar que el desenlace político y económico de Venezuela representaba una amenaza para la región. Al citar a un funcionario administrativo no identificado, un informe de prensa asociada dijo que la sugerencia sorprendió a los presentes en la reunión, que incluyó al entonces asesor de seguridad nacional, HR McMaster, y al secretario de estado, Rex Tillerson. Ambos funcionarios dejaron de formar parte de la administración de Trump, el ex secretario de estado Tillerson llego a decirles a sus allegados que Trump, era muy desorganizado y que no le gustaba leer los informes de seguridad. Tillerson venia del mundo corporativo donde estaba acostumbrado a la organización y a la lectura de informes, se la hacía muy difícil trabajar con Trump, incluso hay quienes afirman que Tillerson se refirió al presidente como un "imbécil u idiota" en una conversación con sus asistentes. También se filtro que altos funcionarios del departamento de estado y del concilio de seguridad de la Casa Blanca se turnaron para tratar de disuadirlo de la idea de invadir a Venezuela, señalando que cualquier acción militar crearía problemas con algunos de los aliados latinoamericanos que habían apoyado la política estadounidense de sanciones punitivas contra el gobierno del presidente Maduro, pero que no apoyaban la opción militar. Sin embargo sus argumentos no parecen haber disuadido al presidente.

El ex secretario de estado Tillerson se encontraba junto a Trump en su campo de golf en Bedminster New Jersey, cuando el presidente nuevamente menciono el tema. "Tenemos muchas opciones para Venezuela, este es nuestro vecino", dijo Trump. "Estamos en todo el mundo y tenemos tropas en todo el mundo en lugares que están muy, muy lejos, Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y muriendo". "Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario".

En las semanas que siguieron, Trump siguió preocupado por la idea de una invasión, según la agencia de noticias internacional prensa asociada. Poco después de los comentarios en New Jersey, Trump planteó el tema al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y luego volvió a hablar de ello en la asamblea general de la ONU en septiembre del 2018, en una cena privada con países aliados de América Latina. En esa cena, Trump dejó en claro que ignoraba los consejos de sus expertos. "Mi personal me dijo que no dijera esto", expreso Trump y luego preguntó a los otros líderes en la mesa por turnos, si estaban seguros de que no querían una solución militar. El ex consejero de seguridad McMaster finalmente logró persuadir a Trump de los peligros de una invasión, según el informe, y el interés del presidente en la idea disminuyó. Desde la llegada de Jhon Bolton como consejero de seguridad el enfoque de Trump en los temas militares ha sido errático según ex generales del pentágono en situación de retiro. Recientemente anuncio el retiro de las tropas de Siria, y su administración está presionando para retirar tropas en Europa, en contra del deseo de sus aliados de la OTAN.

En el 2018 el panorama geo político ha cambiado en el sur del continente, la elección de Jair Bolzonaro como presidente de Brasil, y la elección de Iván Duque como presidente de Colombia, coloca al gobierno de Venezuela en la encrucijada de tener como los dos vecinos más importantes de la región a dos presidentes de corte neo conservadora que encabezan dos gobiernos inamistosos, a eso se añade las crecientes tensiones con Guyana por las actividades de exploración petrolera de la Exxon Mobil en las aguas del territorio en reclamación del Esequibo y aun en aguas de la zona económica exclusiva de delta del Orinoco de indudable soberanía Venezolana.

Una reflexión que deberían hacer aquellos sectores de la oposición Venezolana más radicales y que plantean la intervención militar como solución a la situación política de Venezuela es considerar los ejemplos recientes donde la intervención militar estadounidense ha traído una estela de muertes y destrucción, allí están los ejemplos de: Irak, Afganistán, Libia, Siria. Para refrescar la memoria Latinoamericana hay que recordar la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y su estela de muerte por donde entraron los marines gringos, según un reporte del periódico New York Times de 1990, el comando sur de los Estados Unidos dijo que 314 soldados panameños y 202 civiles murieron en la invasión, y el presidente Guillermo Endara dijo que '' menos de 600 panameños '' murieron en la lucha que lo llevó al poder. ... '' Sin embargo nosotros estimamos que en Panamá murieron unas 3000 personas ''. Hay organizaciones populares de Panamá que consideran que hubo algo más de 5.000 muertos. La estela de muertes se noto especialmente en el barrio el Chorrillo donde aun están las heridas abiertas por los cientos de muertos. Dios nos libre que esto ocurra en el Valle, la Pastora, 23 de Enero u otros sectores populares de Caracas, hay que tener presente que la Panamá de 1989 tenía solo cerca de 4 millones de habitantes y una extensión de 75, 420 km² de territorio, para la invasión los Estados Unidos utilizaron 24,000 soldados principalmente del Comando Sur. Al despliegue militar estadounidense se oponían los 15.000 miembros de las fuerzas de defensa panameñas y los 10.000 de las milicias populares. Venezuela tiene una extensión territorial de 916 445 km² y una población estimada en 31, 828,000 habitantes. Las fuerzas armadas bolivarianas de Venezuela tienen aproximadamente 235.000 efectivos activos aproximadamente, a esto hay que añadir otros miles que conforman la milicia nacional bolivariana. De acuerdo a información de la página web de las FANB las fuerzas militares venezolanas han construido una hipótesis de guerra denominada "de la revolución a la resistencia". Esta premisa opera bajo el supuesto de un eventual ataque a Venezuela por parte de una fuerza militar internacional superior en número de hombres, armas y tecnología. Bajo este contexto, la guerra regular no sería una alternativa, pero la guerra irregular o asimétrica sí sería una metodología de combate que desgastaría a grandes cuerpos militares, tal como sucede hoy en Afganistán, donde la guerra regular no superó los dos meses, pero la guerra asimétrica ha tenido una duración de 16 años. Bajo este supuesto, el mando militar venezolano entendió que la hipótesis de guerra debía ser planteada desde la asimetría y para esto debía construir una fuerza armada irregular que denominó las milicias Bolivarianas, bajo la ley orgánica de las fuerzas armadas venezolanas, y que se constituyó como la quinta fuerza armada y de seguridad del estado. La milicia a su vez se estructura en dos componentes: milicia territorial y cuerpos de combatientes. La primera se compone de hombres y mujeres menores de 65 años con dos funciones: logística e inteligencia, y los segundos son estructuras armadas compuestas por hombres y mujeres con alguna instrucción de tipo militar o ex integrantes de alguna fuerza de seguridad del estado. En este caso, la estrategia militar desde la teoría de guerra consiste en que, en caso de una agresión externa, el ejército regular tenga la flexibilidad de convertirse en una fuerza irregular dirigida por el comando de milicia. Así se entraría en una guerra de resistencia adoptando las estrategias de las fuerzas rebeldes afganas. He ampliado en este tema, para tratar de hacer entender a quienes abogan, auspician, o animan la intervención militar extranjera, para que al menos hagan los cálculos de que el costo de vidas sería tan alto, que es una locura pensar en ella como una opción, además de considerar también el daño a la infraestructura.

Venezuela no es el único país al que Trump ha amenazado directamente. El año pasado, advirtió a Corea del Norte de un inminente "fuego y furia" y de una destrucción total si el país amenazaba a Estados Unidos con sus armas nucleares y misiles. Sin embargo, después de su cumbre con Kim Jong-Un en el mes de junio del 2018 en Singapur, Trump presentó el conflicto militar como algo impensable, y señaló que costaría millones de vidas. Trump ha demostrado cambiar de opinión frecuentemente en cuanto a un mismo tema, especialmente si involucra a tropas estadounidenses y temas internacionales, así que su postura sobre una posible invasión a Venezuela en estos momentos es impredecible. Ante esta situación una sugerencia que me permito hacer a todos aquellos que no creemos y nos oponemos en la salida militar como una opción para Venezuela, incluyendo tanto al gobierno del presidente Nicolás Maduro como a los sectores racionales de la oposición, es a impulsar y a crear espacios de dialogo tanto con la Casa Blanca, , el congreso de los Estados Unidos, centros de pensamiento, universidades, iglesias, sindicatos, organizaciones progresistas de base, movimientos estadounidenses en contra de la guerra y por la paz. Desde Venezuela se deben apoyar esfuerzos como los del grupo de Boston, debemos estimular encuentros de sectores de la oposición racional que puedan conversar con sectores moderados del partido republicano y demócrata. El gobierno nacional no debe nunca cerrar los canales de comunicación diplomáticos con la Casa Blanca, menos con el departamento de estado, por muy deteriorada que este la relación. Se debe por todos los medios legales y lícitos posibles tratar de neutralizar las iniciativas guerreristas de los senadores Marcos Rubio y Bob Menéndez, así como del consejero de seguridad nacional John Bolton, estos aupados por la oposición radical anti patria. Trump ha mostrado una conducta impredecible, debilitado en su frente interno, podría ordenar una acción militar en contra de Venezuela para tratar de balancear su inestable presidencia. La guerra no puede ser una opción, no solo Venezuela, sino toda Latinoamérica podría verse involucrada en una espiral de violencia de proporciones impredecibles .



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Ricardo Moreno

Ex-director general del despacho del viceministro para América del Norte de la Cancillería de la República Bolivariana de Venezuela. Ex-presidente de la Asociación Simón Bolívar de Los Ángeles, California, EEUU.

 rvenezolano@yahoo.com      @Rvenezolano

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