Diálogo entre Nicolás Maduro y Donald Trump

Los Estados Unidos de América han elegido a Donald Trump como su Presidente de acuerdo a las normas de su Constitución. Desde Venezuela se respeta la decisión soberana de EEUU así como se exige que el gobierno estadounidense respete la soberanía del pueblo venezolano.

Este enfoque basado rigurosamente en el Derecho Internacional Público puede favorecer una nueva etapa de diplomacia dialogante entre los dos países.

Como estudiosos del Derecho, abogamos por el diálogo constructivo entre venezolanos y estadounidenses a todo nivel. Ver video: Debate entre embajador de EEUU y Jesús Silva, caso OEA  https://youtu.be/SGwdgs9OCB4

Usualmente los imperios son más exitosos manejando su política interior que la paz con otros países. Interactúando a menudo con políticos, académicos y periodistas de grandes potencias capitalistas como Estados Unidos he notado que defienden a sus gobiernos creyendo que están actuando bien y pensando que más bien somos los antiimperialistas del mundo quienes estamos actuando mal porque, según ellos, coqueteamos con un comunismo ortodoxo, antidemocrático y autoritario.

Seguramente nunca habríamos logrado entender el pensamiento de los imperialistas si no nos hubiéramos sentado a hablar con ellos, en efecto para los marxistas no se puede estudiar lo que no se conoce. Y no se puede conocer algo sin entrar en contacto con quienes son opuestos a nuestras ideas o verdades. Nada existe sin su opuesto, por ello, para entender el día, hay que experimentar la noche. Para hacer el bien, hay que identificar el mal. Eso es la aplicación del materialismo dialéctico como método para conocer la realidad y transformarla, no caben dogmas. Nuestra cosmovisión nos permite estar del lado correcto de la historia. Con los proletarios del mundo.

Entonces, hemos asimilado que el problema de los imperios. no es que ellos deseen ser siempre malvados, sino que a veces son ciegos. En el caso de EEUU (país cuya política, cultura e idioma conocemos desde la infancia) es un problema frecuente que (creyendo promover la democracia internacionalmente) sus voceros no diferencien entre personas que son promotoras de la libertad y los vulgares “Money Hungry”, o sea, mercenarios derechistas que simplemente andan hambrientos por billetes verdes.

Mientras los promotores de libertad son intelectuales democráticos (que existen tanto en la derecha como en la izquierda) generando aportes constructivos a la sociedad, verbigracia, la tolerancia, la paz, el trabajo, el progreso colectivo, la industrialización nacional; también existen los Money Hungry que son payasos egocéntricos dentro de partidos y ONG sifrinas de maletín que no tienen “punch” o pegada en la opinión pública.

He visto cientos de Money Hungry viajando por el mundo gracias a muchos “gifts” o regalos. Los imperios malgastan ingentes recursos en estos personajillos. En Venezuela, desde 1998 su triste tarea ha sido difundir mentiras contra la Patria donde nacieron, hacen ruido en foros internacionales pero en su tierra no ganan ni siquiera las elecciones de un condominio. Ese imperio en América del Norte, que llevó al primer hombre a la luna y le ha dado valiosos aportes a la humanidad con hombres insignes como George Washington, Martin Luther King Jr., Muhammad Ali, a veces pierde la brújula en sus propios discursos y se aísla de la realidad. Por ejemplo, confunde promoción de los derechos humanos con solidaridad hacia falsos dirigentes que más bien violan esos derechos.

Es así como invocando razones humanitarias, los imperios abrigan a ciertos individuos autoproclamados presos políticos que más bien son ladrones y asesinos huyendo de la justicia de su país natal. Ese imperio del norte puede ser “very naive” es decir, muy ingenuo o pretende serlo porque en Venezuela ha tenido fe ciega en encuestadores mediocres que mil veces anunciaron que Hugo Chávez sería derrotado electoralmente. Al final esos teatreros erraron pero no por ello dejaron de cobrar. 

Una verdadera lucha por la democracia y el crecimiento económico conduciría a Washington a establecer acercamientos con otros sectores de la sociedad venezolana, siempre en estrictos términos de legalidad internacional y la no intromisión en asuntos internos venezolanos. Para eso existe la ciencia de la diplomacia, las cancillerías, las relaciones internacionales y el Derecho Internacional, a fin de buscar acercamientos lícitos con grupos sociales que pueden darle al diplomático o estudioso del internacionalismo una visión más completa, realista y amplia de la realidad social, cultural, económica y política del país.

Nuestra recomendación constructiva a los políticos extranjeros, sobre todo de países ricos capitalistas, es: visitar barrios, entrevistar comunas, leer prensa alternativa. Tarde o temprano se darán cuenta de que la oligarquía lechuguina les narró por 15 años un país que no existía y es tiempo de cambiar de amigos. El imperio cree respaldar valores democráticos como la “freedom of speech” o sea la libertad de expresión, pero no nota que abundan medios de comunicación mentirosos que se comportan como partidos políticos. Finalmente brinda “partnership” o compañerismo al empresariado nacional, ignorando que en Venezuela el capitalista no produce nada y sólo anda cazando los petrodólares del Estado para especular.

Mediante extenso diálogo binacional, EEUU puede llegar a entender que casándose con la oposición ha venezolana, su gestión de política exterior hacia nuestro país nunca será exitosa.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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