El hecho de creer que el petróleo es suficiente

Mucho hay que agradecerle al petróleo, la revolución no hubiera llegado tan lejos sin ese recurso, sin embargo, el petróleo nos volvió autómatas, estúpidos y vulnerables, carga cultural cada vez más pesada para el Estado, prácticamente adquirimos casi todo lo que consumimos y el subsidio más oneroso está conectado a los combustibles, factor político determinante que ni el propio Chávez se atrevió a tocar.

Con esos recursos invertidos en la importación de productos 40 o 50.000 millones de dólares, con los subsidios a la gasolina otros 40.000 millones de dólares por año, hace rato que la pobreza extrema hubiera desaparecido y la ignorancia estuviera en proceso de desaparecer.

Sin esa ignorancia incrustada en nuestra cultura el Estado estuviera más ágil, inteligente para romper la inequidad, brindando mejores condiciones para el desarrollo de la revolución con una masa más despierta, solidaria, espontanea para ejercer en Libertad los derechos y responsabilidades.

Cuando se observa la actitud del gobierno frente a la cultura política no es difícil explicar su comportamiento al complicarle la vida a la industrialización, a la seguridad alimentaria, a la cultura revolucionaria y a cualquiera que quiera producir otra cosa.

Para entender la actitud del gobierno hay que analizar la costumbre del pueblo habido de gasolina regalada, gas subsidiado, alimentos subsidiados y dueños de las reservas petroleras más grandes del mundo, sirve para entender como en el pueblo existe el convencimiento de que con ese petróleo es suficiente para sortear cualquier problema por lo tanto lo otro puede esperar, nos hacemos los tontos o llenamos de trabas cualquier sugerencia para que el subsidio beneficie solo al más pobre, peor exponer la diversificación de la economía; para salir del compromiso decimos si es importante industrializar el país y producir nuestra propia comida pero… con petróleo eso puede esperar.

Obreros preparados en otras tecnologías, campesinos productores y distribuidores de sus propios alimentos, empresas livianas, medias y pesadas que involucren ingeniería naval, espacial, electrónica y maquinaria de precisión, con estos temas el pueblo habla o consigo mismo o con la pared, poco nos interesa y este es el mayor peligro para la convivencia y crecimiento socialista.

La acción de un estado petrolero, activo, planificador, rico y fuerte por los combustibles fósiles no es suficiente para crear un socialismo y sostener el buen vivir porque la cultura está diseñada por el petróleo.

El petróleo y el Estado copan todos los espacios de la creatividad, el gobierno se convierte en el único actor del escenario económico, asfixia al pueblo con esa cultura dependiente del petróleo, el gobierno y el pueblo hablan consigo mismo cuyo léxico se traduce “lo que nos haga falta lo compramos” no decimos lo inventamos, construimos, el papa Estado se encarga de todo. Llevamos más de un siglo cantando la misma canción “con el petróleo todo se puede”.

Continuar con esta política costumbrista desde el gobierno significa conservar un pueblo somnoliento que utiliza más hospitales, liceos, universidades, vías de comunicación, es un pueblo por así decirlo, que tiene la ciudad limpia porque el servicio de recolección municipal es eficiente no porque la gente no ensucie la ciudad, pasa lo mismo con la revolución petrolera, todo compramos poco creamos, no hay una participación revolucionaria consciente.

Participación consciente y revolucionaria requiere que el Estado y las sociedades estén complementados por las relaciones respetuosas, amigables, responsables, creativas y rebeldes que ayuden a las políticas públicas, no pueden seguir pensando que se es más grande por el petróleo con el cual practicamos el trueque y la solidaridad internacional ese es otro cuento, me refiero a los problemas internos que el petróleo origina en la cultura cuando solo se bebe ese hidrocarburo 200 veces más barato que el agua.

Estado auto referenciado, locuaz y una sociedad en parte alineada con el gobierno pero más con el petróleo, gasolina y gas subsidiado, pueblo incrédulo, miedoso de construir otra economía; atomizados y débiles por el subdesarrollo, pobreza disimulada por las apariencias y una pobreza mental que nos vuelve dependientes de los favores petroleros, sociedad poco crítica y programada para aplaudir.

El petróleo hace que los cambios sean lentos…muy lentos porque son pocos los cambios producidos con la intervención de la gente, sin embargo, esa participación petrolera hace que las revoluciones puedan quedarse por mucho tiempo si el pueblo así lo decide y si no se produce una intervención de EEUU.

El petróleo hizo trizas el principio de no intervención. Principio internacional basado en la igualdad soberana de todos los estados, busca prevenir que un país domine a otro o se inmiscuya en sus asuntos.

Después de la segunda guerra mundial el MIT (instituto tecnológico de Massachusetts) diseño para EEUU el proyecto de ultramar para salvar a Europa, escondía, sin embargo, la dominación del mundo con un máximo de 9.000 millones de personas. En el siglo XX el petróleo armó todos los proyectos para que EEUU participe como policía mundial para cuidar el petróleo, gas y yacimientos mineros que requieren su presencia militar, eso hizo que los países productores de petróleo sean más vulnerables a la intervención militar.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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