El imperio ya tiene candidato

El mandato sagrado de la no intervención de los imperios en suelos ajenos no es más que letra muerta. Esta afirmación está más que demostrada a través de los anales de la historia: Franco, Hitler y Mussolini fueron los dictadores asesinos apoyados por los imperios de Europa y por los EEUU, con el fin de detener el avance del comunismo europeo. Durante el siglo XX el Departamento de estado de USA y sus marines, no sólo apoyaban a los dictadores, sino que los imponía a sangre y fuego. Fue así como se instauraron numerosas tiranías en las zonas de centro y Sudamérica. Es bueno recordar a Fulgencio Batista, Leónidas Trujillo (Chapita), Pérez Jiménez, Rojas Pinillas, Alfredo Strossner, Anastasio Somoza, Augusto Pinochet, José R. Videla, entre tantos hombres crueles que respondían únicamente a los intereses de las compañías transnacionales ubicadas en el norte del planeta.

Lamentablemente, tales dictaduras permitieron que la riqueza de esos países sólo llegara a la clase oligárquica, mientras se formaban verdaderos cinturones de miserias a los países del sur y centroamericanos. Esto no es nada sorprendente, si lo grandes imperios (el capitalismo) nunca resolvieron los problemas del hambre, ni siquiera en sus propios países, qué podíamos esperar nosotros. La prueba más evidente de la ineficacia del capitalismo salvaje la tenemos muy lejos y muy cerca en el tiempo. España, Portugal, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania e Italia, durante el período de sus “protectorados” en África, Asia, América y Oceanía, robaron materia prima a diestra y siniestra, dispusieron de las mejores suelos para la agricultura y los agotaron con el monocultivo de la caña, algodón, café, tabaco…,tenían mano de obra esclava, mercados cautivos (sus colonias), impusieron el consumo de sus exportaciones en sus dominios, entre tantas atrocidades y sin embargo, a pesar de esas grandes riquezas, los beneficios derivados de ésta jamás llegaron al pueblo, quienes nunca salieron de la pobreza. Sin embargo, la nobleza, la aristocracia construía suntuosos palacios a lo largo de toda Europa, la iglesia edificaba colosales catedrales, se realizaban fastuosas fiestas, y como nunca falta, el dinero se dilapidaba en las continuas guerras en la que estaban sumidas las grandes monarquías, peleando por lo que no era de su propiedad. Con el tiempo, este ejemplo fue seguido por los EEUU, creando lo que se llamaba “su área de influencia”. Desgraciadamente, nosotros los venezolanos pertenecíamos a esa aciaga área de influencia. Por suerte, con la llegada de mi comandante Chávez logramos, junto a otros países de la región, liberarnos de esa fatídica alianza.

Con lo que actualmente está sucediendo en Europa sorprendemos al capitalismo mostrando nuevamente su sempiterna ineficacia: un modelo político, social y económico que cada día está empobreciendo los europeos y a los habitantes de los EEUUU. Para el capitalista lo importante no es la gente sino el dinero, el capital, el efectivo, o sea, los billuyos.

Con la llegada de las mal llamadas “democracias representativas” en los países suramericanos era necesario que los candidatos que iban a competir y ganar en la gestas electorales tenían que tener la anuencia del Departamento de Estado de los EEUU. Era la manera de asegurarse que el presidente ganador le permitiera al imperio la continuación de su política intervencionista. Era la forma de reafirmarle a los capitalistas, es decir, a los consorcios radicados en ese país norteño, fabulosos negocios: materia prima barata, bajos aranceles para sus productos de exportación, instalación de empresas con condiciones especiales, privatización de las industrias básicas, sometimiento a las imposiciones de los centros financieros internacionales (FMI, BM, OMC, entre otras), privatización de los servicios básicos (salud, educación y vivienda), entre tantas canalladas a las que someten los países que siguen los lineamientos políticos del Departamento de Estado. Indudablemente, los grandes beneficiados de esta política intervencionista, no son los pobres: alpargatudos, desdentados, pata en el suelo, hambrientos, lumpen, proletariado, miserables, descastados, marginales, ignorantes, menesterosos, humildes, pordioseros, borrachos, gandules, lambucios, desarrapados, haraganes, pedigüeños, andrajosos, vagos, muertos de hambre, desarrapados, pelagatos, inútiles…términos con los cuales la oligarquía parásita de Venezuela pretende descalificar a los hombres, mujeres, niños y ancianos, que ellos explotaban antes de la llegada de Hugo. Los grandes favorecidos de esta política servil siempre fueron los “obsequiosos” y lameculos plutócratas, los saqueadores de las arcas, quienes siempre están dispuestos para cualquier vagabundería ordenada por sus amos del norte.

Lamentablemente se avecina una nueva gesta electoral, la impuesta por el designio de la mala leche. Para alegría y dicha de la oligarquía parásita el Departamento de Estado ya tiene su candidato. Algunos creían que era la señora María Corina Machado, dado que tenía el aval de haberle mostrado las sensuales rodillas al asesino G.W. Bush, otros creyeron que el más idóneo para la competencia era “Pajulio”, el abanderado de los “nalguitas blancas”, dada de su aguerrida furia con la cual arremete al mostrar en la TV su espantoso trasero. Se equivocaron, ya Washington, en la vocería de Roberta Jacobson y Victoria Nuland, había tomado su decisión e impuso nuevamente el candidato Henrique Capriles: es este incapaz quien verdaderamente defenderá a cabalidad los intereses de las transnacionales.

Entre mis conocidos realicé una indagación para descubrir los méritos de Capriles para merecer nuevamente una candidatura. Le pedí a los encuestados que utilizaran una o dos, hasta tres palabras para definir la personalidad del abanderado de la Casa Blanca, las respuestas me dejaron sorprendido: incapaz, mentiroso, yonofui, ignorante político, canalla, fastidioso, servil del imperio, anodino, oligarca, aburrido, petimetre, gafo, latoso, basura social, cretino, fascista, desganado, escuálido, mal administrador, soso, pitiyanqui, insensible, mal hablado, chocolate amargo, mercachifle, lameculo, corrupto, muchacho pabobo, apátrida, lechuguino, flaquito jalabola, estúpido, hombre sin criterio, cínico, hombre sin palabra, cobarde, cuarto republicano, copeyano, adeco, rico baboso, magnate, sifrinito, vende patria, lacayo, flaquito pesado, majunche, sinvergüenza, hipócrita, pajúo, la nada, burguesito, impostor, sin discurso, charlatán, carente de ideología, capitalista, mal preparado académicamente, plutócrata, sin estudios políticos, desleído, farsante…Seguramente, entre los encuestados no había un solo simpatizante del candidato del Departamento de Estado.

En el supuesto negado de que el escogido por Obama y los ejecutivos de las transnacionales llegara al poder los intereses de esos multimillonarios no se corresponderían con los de la clase media ni con el de los pobres que aspiran con Maduro salir de tal estado, tal como lo han venido logrando algunos, debido a los programas sociales de mi comandante Chávez. Si ganara el vende patria el dinero proveniente de las riquezas del país se repartirá entre la clase oligarca parásita y los cicateros trust financieros que abarcan: energía, banca, agroindustria, tecnología entre otras. Olvídense de los programas sociales (inversión social). Si los plutócratas están detrás de la candidatura de Capriles es porque aspiran recuperar lo que gastaron, más una boloña de billetes que irá a parar a los paraísos fiscales. No coman cuento, el majunche es el candidato de imperio y de la oligarquía pedigüeña y sólo representa sus intereses.

Habrá que prepararse con las arremetidas y las falsedades de la canalla mediática nacional e internacional. Tal como lo hicieron contra Hugo ahora lo harán contra Maduro, tratando de desvirtuar y satanizar la obra de catorce años de la Revolución Bolivariana y Socialista y el desempeño del presidente Nicolás. Muchos años de agravios continuados y Capriles se quiere presentar como el candidato yonofui, dado que se niega a reconocer las canalladas y barrabasadas proferidas por él y sus acólitos contra la familia de mi comandante Chávez. Desgraciado aquel que sus alegrías emanan del dolor ajeno. Con Chávez y Maduro el socialismo está seguro. Honor, gloria y eternidad a mi comandante Chávez.

enocsa@hotmail.com






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Enoc Sánchez


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