Las ollas podridas que Santos ayudo a cocinar

“Las ollas podridas” llamo la revista Semana a los casos mas problemáticos  que Santos heredaría entre ellos los falsos positivos, la asignación de fondos del Programa Agro Ingreso Seguro, los negocios de los hijos de Uribe, los millones de hectáreas de campesinos en manos de los paramilitares que pasaron al narcotráfico, la gran cantidad de congresistas, alcaldes, gobernadores relacionados con el narco paramilitarismo y el espionaje telefónico (chuzadas) entre otros son los casos de corrupción que indudablemente el hoy presidente Juan Manuel Santos, ayudo a sazonar en las ollas podridas.

Cuando ministro de defensa Santos salto al protagonismo de Nariño como número 2 del gobierno de Uribe, después de la muerte de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, por el rescate a Ingrid Betancourt y 3 norteamericanos a mas de soldados y policías, estos 2 hechos le permitió a Santos alocadamente defender la extraterritorialidad como derecho político de Colombia, ante los gobiernos de Venezuela y Ecuador, para eliminar a terroristas de las FARC en esos territorios si Chávez y Correa “continuaban protegiéndolos” decía una y otra vez el hoy presidente de los colombianos, de vez en cuando, hipócritamente Álvaro Uribe lo desautorizaba.

Es imposible creer que Santos no sepa de las chuzadas a magistrados de la Corte de Justicia, a periodistas, políticos opositores y miembros de ONG, cuando forma parte del complot para acusar al DAS del espionaje telefónico con los cómplices de la Comisión de Acusaciones del Congreso integrada por los senadores Heriberto Escobar y Yahir Acuña, encargados de interpelar al ex presidente Uribe, desviando la atención del verdadero espionaje telefónico y comunicacional a gran escala por inteligencia militar de las 3 ramas de las FFAA apoyados por la CIA, NSA y DEA, grupos a cargo del Comando Conjunto y de la presidencia.

Tanto los congresistas Acuña, Escobar como los ex directores del DAS Jorge Noguera, Andrés Peñate y María del Pilar Hurtado, o son cómplices y encubridores o son conejillos de laboratorio en este complot porque el DAS podrido como esta no tiene nada que perder ante la opinión pública no así los militares cuya millonaria publicidad junto al gobierno, policía e Iglesia, son las instituciones de mayor aceptación en Colombia.

La comparecencia de Uribe al Congreso ante la Comisión de Acusaciones, la única que puede investigar y acusar a ex mandatarios es una obra de teatro en complicidad con algunos medios de comunicación para que legalmente conste en actas que el Congreso investigo a Uribe, y este pueda quedar limpio. Estas y otras denuncias en Colombia no tienen eco ni solución forman parte de la casi legal corrupción política del país.

Ante el evidente desgaste por corrupción política de Uribe y por sus nexos con el paramilitarismo y narcotráfico difícil de ocultar Washington, con tiempo decidió que la persona para que sea el hombre de Obama, era Juan Manuel Santos para continuar con el plan Colombia y la proyección de las bases militares, Washington tuvo mucho que ver para que la reforma constitucional para la reelección de Uribe no pase, porque, hubiese sido reelegido por segunda vez, es tanta la ignorancia social que Uribe se retiro con un 76% de popularidad, es lo que dicen las encuestas.

Preparado con antelación en Nariño y en Virginia, Santos tiene la obligación en la región de tomar el liderazgo dejado por Lula, para tratar de equilibrar el protagonismo del socialismo del siglo XXI. En Lima con motivo de la posesión de Ollanta Humala, se reunió UNASUR en la cita Santos, se mando un discurso antinorteamericano provocando que Correa, mitad en broma mitad en serio lo invitara a integrarse al ALBA. Por supuesto que la crítica de Santos a EEUU es por el manejo de la crisis económica como parte de su estrategia diplomática para no desentonar con el entorno.

Discurso que nadie cree por no aceptar el dialogo con las FARC, es bien sabido por todos que tanto Washington como los militares colombianos viviendo su mejor momento en la historia no les interesa para nada un dialogo con la guerrilla, peor, que se concrete la paz porque lo que buscan es el exterminio de los guerrilleros, algo difícil de concretar fácil de decir, mas, sin embargo, el flujo económico seguirá llegando tanto de los impuestos de guerra como de EEUU; también pasa por lo político, EEUU en Colombia, tiene presencia político-militar en toda la región por y con el narcotráfico.

Así, el dialogo que propuso Alfonso Cano en un entorno de paz y justicia social no tendrá eco mas cuando la ex senadora Piedad Córdoba abandono Colombia, por la presión paramilitar y militar después de la carta enviada por el líder de las FARC el 13 de agosto en un encuentro de organizaciones sociales, es que el dialogo en Colombia empieza a tomar conciencia para una paz abierta y poder hablar de democracia en movimiento con todos los estamentos sociales, no puede haber democracia fija dictada desde el gobierno.

Colombia continúa con el paramilitarismo disfrazado de bandas armadas, continua con la producción de cocaína extendida en los países vecinos aumentando la violencia silenciosa en Venezuela y Ecuador, vieja estrategia de la CIA utilizar droga como arma de guerra afectando sociedades y comprometiendo a gobiernos con el narcotráfico, estrategia en América Latina usada desde Nicaragua hasta México, asegura la presencia estadounidense en la región mediante los acuerdos antidrogas, garantiza la influencia militar de EEUU en los países. Y, si existen acuerdos militares de cualquier índole hay negociación política más cuando los EEUU es el principal socio comercial de los países latinos con un 65%.

Es posible que por la recesión EEUU no nos compre productos, nosotros como lo estamos haciendo buscamos otros mercados, sin embargo, la influencia militar gringa en nuestros ejércitos es importante no solo en ideología sino por la canalización de ayuda técnica, económica con cualquier pretexto.

Lo que más detiene los diálogos de paz es la prepotencia militar, permite exigir al gobierno marcos especiales para dialogar, marcos que son difíciles de aceptar porque no surgen de una necesidad colombiana sino impuesta desde Washington en un escala de poder político-militar que frena todas las propuestas de dialogo mas cuando la guerrilla colombiana es un mínimo necesario para exigir nuevas democracias. 

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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