La conjura y sus matrices

1 No hay razón para que Venezuela sea objeto de ataques tan desproporcionados e injustos como los que se llevan a cabo desde algunos países. Y la precisión de "algunos países" la hago porque a pesar de lo que sostienen los críticos de la actual diplomacia venezolana, lo cierto es que antes el país no estuvo tan relacionado como ahora con el mundo.

Con una política exterior que se prodiga por todos los continentes, que llega a naciones con las que jamás hubo contacto y si éste se hizo, careció de rango. Ahora la iniciativa para anudar lazos de amistad y suscribir beneficiosos acuerdos, va en dirección contraria a la que antes imperó en la Cancillería. Lo demuestran las giras del presidente Chávez.

El nuevo signo es la independencia, el ejercicio pleno de la soberanía y la ejecución por Maduro de las políticas elaboradas en Miraflores, que no dependen de otros centros de poder. Obviamente que tal determinación no cuenta con el visto bueno de quienes manejaron concepciones de política exterior que aislaron el país y lo subordinaron. Por consiguiente, se explica la conjura.

Que un Estado como el venezolano defina con independencia sus prioridades para relacionarse con otros Estados; que lo decida contra la inercial manera de hacer política en la región; que se atreva a desafiar los fantasmas de la guerra fría que aún sobreviven; que no sucumba a presiones de poderes foráneos, luce para algunos como una herejía y para otros como una provocación. Y las reacciones están a la vista.

No obstante, siendo Venezuela el país más democrático de la región, con la mayor libertad de expresión en esta parte del mundo, donde todo se dirime a través del sufragio, la acusación que se le hace es que esos valores son conculcados. En Venezuela los índices de pobreza han bajado más que en cualquier otra parte, pero el dato simplemente se ignora. Venezuela tiene uno de los porcentajes de desempleo más bajos de la región y eso silencia. Lo mismo pasa con el dato de la distribución del ingreso, el más justo. Con el de mayor número de personas estudiando y la mejor atención a la salud. Nada de eso se reconoce. Al contrario, lo que se maneja es información falsificada, con el objeto de presentar un país en bancarrota y tiranizado.

2 El ataque a Venezuela tiene doble matriz. La interna: una oposición que no escatima esfuerzos para acumular basura contra el país, motivada por su visión desnacionalizada y cipaya; y la exterior, que sistemáticamente deforma la información.

El apoyo mediático de las grandes cadenas mundiales a cuanto proviene de fuentes interiores contaminadas, explica que todos los días se produzca y difunda algún tipo de noticia hostil. Este bombardeo persigue un propósito bien definido: abonar el terreno para la consumación de cualquier aventura, y cercar el país con un muro de infamias.

Todo cuanto internamente conciben los laboratorios de guerra sucia rebota en el exterior para, luego, retornar convertido en "verdad". Una verdad producto de la repetición gebeliana que tanto éxito ha tenido en apuntalar las aventuras imperiales y de la derecha en el mundo. Dos centros operan con los insumos que suministra la oposición, tanto partidista como mediática: 1) el poderoso aparato comunicacional y de inteligencia de los EEUU; y 2) el que está montado en España. Ambos revierten a diario información a la carta, debidamente condimentada, sobre Venezuela, y la distribuyen con diligencia a todas partes. Lo que dicen los grandes medios en EEUU, así como los españoles, se transforma en santa palabra. Ejemplo: que el gobierno venezolano entrena terroristas de las Farc y ETA; que el país es un paraíso del narcotráfico; que su economía está arruinada; que hay represión y desconocimiento de los derechos humanos; que la corrupción es galopante, así como el derroche de los recursos del Estado. Es decir, cuanto sirva a los fines de alimentar la versión de que en Venezuela no hay Estado de derecho ni democracia, por lo que se justificaría la aplicación de medidas para intervenir de cualquier forma. No hay que engañarse: la conjura existe y cobra cuerpo. En los planes no cuentan lapsos constitucionales ni procesos electorales. Éstos se asumen como recursos alternos para acumular fuerza. Porque la verdadera meta es acabar con el proceso bolivariano. Como sea, y cuando las circunstancias lo permitan.


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José Vicente Rangel

Periodista, escritor, defensor de los derechos humanos

 jvrangelv@yahoo.es      @EspejoJVHOY

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