El nacimiento de nuestro Libertador Simón Bolívar

Una inmensa mayoría de los venezolanas y de los países bolivarianos sabemos que Simón Antonio de la Trinidad Bolívar Palacios y Blanco nació  el 24 de julio de 1783 pero para los que pudimos ver y admirar la exhumación de sus restos, el pasado 16 de los corrientes, nuestro Simón Bolívar resucitó,  no vi sus restos frente a mi en la TV, lo aprecie de cuerpo presente y en pocos segundos pasaron por mi mente todas aquellas historias que mi madre, María Luisa Ruiz de Salamé y mis maestros de primaria y  profesores en La Universidad de Texas y mi lectura de libros y biografías escritas sobre él.  Ver su restos fue muy emocionante, tenía frente a mí al Libertador para que le preguntase todo aquello que deseaba saber, sobre  los más mínimos detalles de los cuales he tenido dudas y para aplaudirlo por su magnánima obra que dejó a los hombres de Sur América, nuestra libertad. Cinco países liberó  Bolívar de los españoles, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Panamá, países estos que si se hubiesen confederado, como lo quiso el Libertador, hubiesen sido una potencia mucho más grande que los EEUU, pues debemos recordar que en esa época los territorios de Arizona, Texas, Nuevo Méjico, California y Colorado eran mejicanos. Bolívar quiso una confederación de estos países, no lo logró, pero sí logró formar a Colombia, la Grande, de la unión de Venezuela, Colombia y Ecuador.  Todas las obras que realizó Bolívar pasaron por mi mente como que si fuese una película, lo vi presente en todos esos hechos y eventos, no solo donde su gloria se impuso, durante su Campaña Admirable,  Boyacá, Bomboná y Junín, sino en hechos desafortunados, como fueron sus dos derrotas en La Puerta.

También lo vi en los tres hechos más notables de su vida en El Congreso de Angostura, en Jamaica, redactando su célebre carta y en su Delirio en el Chimborazo. No paró allí esa película que venía a toda velocidad a mi memoria, lo vi redactando su Decreto de Guerra a Muerte, y dándole órdenes al general Sucre una vez hecho el Armisticio con los españoles para que redactase el Tratado de Regularización de la Guerra, lo vi llegar a Santa Ana en mula para su entrevista con el general español Pablo Morillo y de cómo ambos se trataron como masones, que eran, y que  hasta compartieron la misma habitación esa noche.  Siguiendo la secuencia de mi visión, lo vi decir, “Este Tratado es digno del alma de Sucre”. Pasé a ver cuando le ordenó a los generales de  su Estado Mayor hacer el plan de la campaña de Carabobo, estudiando todos esos planes y escogió el del general Sucre, lo vi ordenar al general Sucre que fuese a las Antillas a buscar armamentos para la guerra de la independencia, los vi a los dos partir hacía Colombia, lo vi retornar a Venezuela mientras Sucre se quedaba allá pues había sido nombrado Comandante en Jefe del Ejercito Libertador en sustitución del general venezolano Valdez. Después de ello pasó por mi mente la cantidad de cartas que se cruzaron su más fiel amigo, Antonio José de Sucre y él durante la campaña libertadora de Ecuador y del Perú. Lo vi en su llegada a Quito y su entrada triunfal cuando la guirnalda que le lanzó Manuelita Sáenz desde un balcón le cayó en su pechera y sus miradas se cruzaron, lo vi bailar con Manuelita, mientras otro tanto hacia Sucre con su novia. Posteriormente observé su llegada al Perú para planificar,  junto con Sucre,  la batalla final contra los españoles.. Pasó por mi mente su triunfo en Junín, se veía muy feliz tras haber obtenido el triunfo que en momentos casi se le escapa.  Mi imagen luego  me mostró cuando el Libertador ordenó al general Sucre recoger todos los heridos y pertrechos abandonados en el campo de batalla de Junín y el disgusto que le causó a Sucre. Bolívar al recibir la carta de Sucre se preocupó, meditó por unos instantes y de inmediato redactó una de las cartas que con más inteligencia hizo en su vida, pasó de agresor a ser el ofendido, veamos lo que le escribió a Sucre, ”Contesto la carta que ha traído Escalona con una expresión de Rousseau cuando el amante de Julia se quejaba de ultraje que le hacía por dinero que ésta le mandaba: ”esta es la sola cosa que usted ha hecho en su vida sin talento”. Creo que a Vd. le ha faltado completamente el juicio cuando Vd.,  ha pensado que yo he podido ofenderle. Estoy lleno de dolor por el dolor de Vd. pero no tengo el menor sentimiento por haberle ofendido. La comisión que he dado a Vd. la quería yo llenar; pensando que la haría Vd. mejor que yo, por su inmensa actividad, se la conferí a Vd. más bien como prueba de preferencia que de humillación. Vd. sabe que yo no sé mentir, y también sabe Vd. que la elevación de mi alma no se degrada jamás al fingimiento así, debe Vd. creerme…  La imagen cambió,  me mostró a un Sucre cumpliendo su misión a un Bolívar aliviado de su preocupación. Después de este inconveniente  vi a los dos, desarmar sillas y ventanas para utilizar los clavos de las sillas y los balaustres de las ventanas para hacer balas.

Observé su desagrado al recibir órdenes del Senado colombiano influido por el Vicepresidente Francisco de Paula Santander para prohibirle,  como Presidente de Colombia que era,  tener mando de tropas, pero su enojo duró poco, contaba con el general Sucre para ese propósito. Vi al Libertador lleno de felicidad subirse a una mesa y bailar de alegría al saber la noticia del triunfo de Ayacucho. Lo vi amar y pelear con Manuelita, lo vi llegar a Bolivia y afeitarse el bigote antes de un baile que ofrecían en su honor, lo vi redactar la Constitución de Bolivia, cuando lo nombraron Presidente Vitalicio de ese país, lo vi partir de Bolivia, recomendando al Congreso boliviano nombrar a Sucre presidente, lo cual se cumplió. En fin fue una película completa de la vida de Simón Bolívar, desde su nacimiento sus batallas, su amor con Manuelita Sáenz, las dos veces que ella le salvo la vida, la primera en un baile de carnaval y después en el atentado del 25 de septiembre de 1828, su última intentona por salvar la unión de Colombia, su despedida de Manuelita, la vez que supo la muerte de su más fiel amigo, Antonio José de Sucre, su muerte y el dolor y la irá que le causó, saltó del lecho como un felino, tomando por las solapas al oficial quien la llevó la infausta noticia y le gritó con una terrible voz:

- ¡Miserables! ¿quiénes fueron los miserables que hicieron esto ¿Quiénes? Dígamelo se lo ordeno Arrezola y sacudía al oficial con una fuerza inusitada - ¿Quién pudo cometer tan estúpido crimen?

-  

- La película que pasó por mi mete me mostró a un Bolívar redactando leyes y decretos en beneficio de un inmenso pueblo al que liberó, fueron millones de personas las beneficiadas, la América iba a ser para el beneficio de sus habitantes no para sus colonizadores, se abrió un basto territorio para colocar todos sus productos, ya España no prohibiría sus exportaciones. 

 Ustedes dirán, ¿qué más te dijo Bolívar?, les contaré,  dijo, “Mi gran sueño,   la Unión Panamericana,  se está logrando  con el presidente Hugo Rafael Chávez Frías no solo con el Alba y con Mercosur, sino con la unión de todos los países progresistas del mundo que tienen su mirada puesta en Venezuela”.

Gracias, señor presidente Hugo Rafael Chávez Frías de la República Bolivariana de Venezuela por haberme permitido conversar con Bolívar y tenerlo frente a mí en cuerpo presente. ¿Sería un sueño o en realidad sucedió.

*Economista

e-mail: gilrsalame@yahoo.com



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Gil Ricardo Salamé Ruiz*

Economista, con Post Grados en Industralización y Ecología. Historiador.

 gilrsalame@yahoo.com      @gilricardosalam

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