Coronavirus: genética del COVID-19 y efectos mentales con daños colaterales

INTRODUCCIÓN

La genética del parásito intracelular coronavirus COVID-19 le permite reproducirse a sí mismo a un ritmo muy acelerado y con su información genética él impregna o informa a otros agentes infecciosos que contiene ya la persona para que se reproduzcan y adquieran el mismo ritmo veloz de replicación del mismo coronavirus en cada uno de estos seres humanos

La manifestación asintomática del coronavirus se debe a la desconexión que el coronavirus produce entre el sistema nervioso central y sistema inmunológico. Por eso se entiende que se presenten casos asintomáticos con la presencia del coronavirus, y que también que se desarrollen de manera veloz afecciones sin reacción del sistema defensivo en pacientes.

1.- Coronavirus y los daños colaterales de la bomba racimo bacteriológica

El coronavirus interactúa genéticamente con agentes contagiosos existentes previamente en la persona o animal y al cruzarse con ellos desarrolla una segunda oleada de replicación acelerada que producen nuevas cepas infecciosas de coronavirus con generaciones mutadas en la población. Por eso es que se habla siempre de una segunda oleada de coronavirus, la cual es similar a los efectos de la bomba racimo.

El coronavirus COVID-19 es un arma bacteriológica de tiempo cuya reacción letal es similar a un arma de uso bélico como la bomba racimo. Los fragmentos de la bomba de racimo siguen haciendo el efecto destructivo, al liberar pequeñas sub-bombas, y en el caso del coronavirus se diseminan fragmentos o partículas procedentes con la información genética de diferentes larvas parasitarias intracelulares que siguen causando daños en un espectro más amplio donde ejercen su acción.

Las vacunas contienen priones. Estos priones son fragmentos o proteínas procedentes de partículas de varicela y herpes zoster o de una versión del coronavirus, producto usado como arma bioterrorista bacteriológica adaptado para hibridizarse y mutarse en el saco embrionario de larvas que atacan el cerebro, la medula ósea y el sistema inmunitario.

Cfr. Weller, Thomas (1953), «Serial propagation in vitro of agents producing inclusion bodies derived from varicella and herpes zoster». Proceedings of the Society for Experimental Biology and Medicine. Volume 83, Number 2 pp. 340–346).

El parásito intracelular alias "coronavirus" malintencional y equívocamente denominado neumonía Wuhan, o coronavirus CoV de la Demencia fue creado en USA en Fort Dietrich y sus bases genéticas datan al año 1953 cuando fue desarrollada la técnica de producción de partículas intracelulares procedentes de la varicela y el herpes zoster, desde donde proviene el Epstein Barr Virus, agente causante del cáncer denominado Linfoma Burkit

El mapa de la estructura genética del coronavirus muestra la evidencia de la capacidad infecciosa que tiene los cromosomas del coronavirus COVID-19.

Si la persona tiene ya información genética activadora de agentes bacteriológicos y tales como: el activador de cuadros de inmunosupresión o VIH-SIDA, Microplasma incognitus que ataca el sistema nervioso central, Síndrome del Virus de septicemia hemorrágica VHSV que produce sangrado generalizado en la persona, clases de superbacterias de la New Delhi Metolactamase NDM-1 para la cual no existe tiene antídoto de fármacos, el Gen de la Leucemia, las algas presentes en la Drosophila transmitida por las patas de las moscas, Epstein Bar Virus EBV que se fija en el cerebro y en los genitales, Chlamydia pneumoniae que produce el SARS, el Baccillus desinteria que produce la diarrea y el Clostridium que lo introducen con la vacuna supuestamente anti-tetánica, se aceleran con la información genética infectante procedente del coronavirus COVID-19.

 

El coronavirus COVID-19 puede ser desactivado, pero quedan fragmentos similares a una bomba racimo. Las partículas o cenizas orgánicas del coronavirus COVID-19 desactivado o desintegrado mediante fármacos solamente siguen dejando información genética dentro de la persona infectada. Estas partículas del coronavirus COVID-19 desintegrado contienen información genética que es recibida por agentes infecciosos en la persona. Con dicha información genética se produce una hibridización o una mutación y surgen nuevas cepas de agentes bacteriológicos del coronavirus COVID-19 mas agresivos para la persona, puesto que al ser generado dentro del propio cuerpo el sistema inmunológico no los reconoce como extraños y no se defiende.

2.- El coronavirus es un agente neurotóxico que ataca el cerebro

El coronavirus COVID-19 tiene también varios efectos neurotóxicos, venenosos, nocivos en el sistema nervioso y comportamiento mental de la población como efecto de la alteración intracelular producida por este microparásito, además de causar la desconexión entre el cerebro y el sistema defensivo o inmunológico (Cfr. Popov, Dmitri (2020). "COVID-19 Neurotoxicity, Acute Severe Respiratory Distress Sindrome. Acquired Central Hypoventilation Syndrome (ACHS)". Advanced Medical Technologies and Systems Inc. Richmond Hill, Ontario, Canada. Véase tambien: Yan-Chao Li et al.(2020). "The neuroinvasive potencial of SARS-CoV2 may play a role in the respiratory failure of COVID-19 patients". Journal of medical virology, Vol.92, Issue 6, pp.552-555. RIKEN Brain Science Institute).

El coronavirus COVID-19 es un producto bioterrorista de laboratorio diseñado perversamente para penetrar el sistema inmunitario que esté debilitado. El COVID-19 como agente neurotóxico produce reacciones depresivas, de angustia, de susto, de inseguridad, ficciones de dolor intenso, desesperación, insomnio, inflamaciones de origen psíquico, debilidad de voluntad, frigidez, impotencia y suicidios. En base a esas evidencias se denomina al coronavirus el agente de la "Demencia".

El nanotecnólogo Sirio Quintero asegura que el Coronavirus CoVid-19 causa la demencia, ataca el sistema nervioso central, desconecta al sistema defensivo y al sistema inmunológico independiente propio de los órganos reproductivos del varón y la mujer.

Por esta razón se explica que las enfermedades que tenga la persona latente y que no se hayan desarrollado previamente (inoculadas por las vacunas e interacción con otras personas) se activan de manera voraz en el ser humano y fallecen los pacientes en pocos días.



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