En tiempos de pandemia: Marisela Mota y el estudio de la ciencia

Hay personas que dejan huella en la vida de otras y a veces ni esas mismas personas lo saben.

El estudio de las materias relacionadas con la ciencia durante el bachillerato usualmente, como ocurre con otras disciplinas no científicas, es susceptible de dividir las preferencias del grupo en el aula. De esta manera, siempre habrá quienes se sientan identificados y motivados por materias de contenido científico y habrá quienes no. Pero más allá del contenido, indudablemente, hay que decir que el papel que juegan los profesores es determinante para que un estudiante se sienta o no motivado por el aprendizaje de determinada rama mucho más de su innato interés particular por ciertos temas.

Es el caso de Marisela Mota, genuina docente de biología que supo cómo captar el interés de muchos de sus estudiantes. Nos correspondió realizar la primera exposición de nuestras vidas en esa rama de estudio en la cátedra que estaba a su cargo. De esa ocasión han pasado ya unas cuantas décadas, sin que hayamos podido olvidar la penetrante mirada, de hermosos ojos enormes, que observaban atentamente con cuánta timidez tratábamos de explicar a los compañeros de aula algunos conceptos relacionados con la diversidad de los ecosistemas presentes en la naturaleza. El poco interés que pudo despertar en nosotros el estudio de tales cuestiones definitivamente desaparecía cuando el aula se veía literalmente iluminada, por su sabiduría y don de gente, de esta particular tutora que, para más señas, siempre nos decía que vivía en una calle llamada Río de Oro. El resultado final fue que el desempeño obtenido de nuestra parte en tal curso fue uno de los mejores, algo que nunca antes nos había sucedido, por estar siempre tan desmotivados por el conocimiento científico, cosa que aquí no ocurrió.

La cuestión aquí a destacar, sin embargo, es la importancia que tiene este tipo de docentes para los alumnos. No solamente en el campo de la ciencia, sino también en cualquier otro. El camino que decidimos seguir, aunque no está relacionado directamente con la ciencia, sin lugar a dudas no implica que olvidemos a personas como ella que sabemos todavía abundan tanto en instituciones públicas como privadas.

Hoy en día cuántos buenos profesores hay que influyeron – y todavía influyen – para que tengamos, a su vez, mejores profesionales en general. En tiempos de pandemia es hora de que se valore más la profesión del docente, no sólo en el ámbito salarial – lo cual se hace muy necesario y urgente – sino también en materia de seguridad social y de lograr que tengan condiciones para una vida digna. Tal reflexión es igualmente válida para los médicos, que como se sabe, realizan una labor bastante noble y pocas veces reconocida como debería ser.

Cuando pase esta pandemia – porque sabemos que pasará algún día – la sociedad venezolana debe replantearse, de una vez por todas, la atención que se le presta a los profesionales de la docencia como Marisela Mota quien dando lo mejor de sí, y aunque quizás ella no lo sabe, cambió la vida de muchos los que tuvieron la suerte de formar parte del grupo de sus estudiantes.



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Marcos Henriquez

Licenciado en Historia. Investigador y docente universitario.

 henriquezm1970@gmail.com

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