¿Pueden autogestionarse los municipios? (II)

Considero a Gastón Guisandes López un eximio comunicador social, un excelente ciudadano y un municipalista ejemplar. Inicio estas reflexiones enalteciendo la figura de Gastón sólo por el específico propósito que persigo con la respuesta al título de este artículo. No conozco ciudadano alguno, en los últimos veinte años por lo menos, a marabino alguno que haya dedicado más tiempo, esfuerzos, preocupación y tenacidad por esta ciudad, no tan sólo por este medio, que es de reciente data, sino a través de sus programas de radio y de televisión, en foros, asambleas, conversatorios... En algún momento, desde 1959 hasta la fecha actual, el hoy Municipio Maracaibo, y con él otra decena de municipios venezolanos, estuvieron a punto de tener la capacidad de generar, por sus propios medios y capacidades, los ingresos necesarios y suficientes para cubrir sus necesidades de presupuesto, éste como instrumento financiero para la ejecución de sus programas, proyectos y obras.

Lo anterior no implica el desconocer el derecho a la percepción del respectivo Situado Municipal, que por derecho constitucional les corresponde, así como a otros proventos legales. En artículo anterior, http://www.aporrea.org/actualidad/a140792.html, fechado el 20/03/2012, señalamos:“...la desaparecida economista, Dra. Janeth Kelly, Profesora del IESA y especialista en materia municipal, en su obra La Gerencia Municipal, publicada en 1992 refiere que nuestro municipio padece de mengua por no generar, por sí mismo, los ingresos que requiere para su desarrollo endógeno. Precisa, además, que sólo siete municipios de los más de 300 existentes para la época (1992), eran capaces de ser autosuficientes en la generación de las rentas municipales (sic). En coordinación con Fondocomún, la Dra. Kelly asesoró múltiples municipios en la búsqueda de optimizar la eficiencia de la gerencia municipal en Venezuela.

En junio 2005, Silenis Añez y otros, de LUZ, publicaron en la revista arbitrada Cuestiones Políticas N° 34, un artículo donde expresan que: Dentro de la compleja realidad que representa el municipio, el ejecutivo municipal debe cumplir el rol de promotor del desarrollo local: el desarrollo local debe entenderse como el proceso de crear bienestar social, político y económico de un municipio, a través de la movilización de recursos humanos, financieros, de capital, físicos y naturales, para generar bienes y servicios, aún cuando el desarrollo local de un municipio no depende únicamente del gobierno municipal, éste puede y de hecho lo es un agente decisorio muy importante, mediante la constitución de infraestructura y prestación eficiente de los servicios públicos, la formulación de políticas que estimulen la participación del sector privado, y muy especialmente, vinculando la voluntad política con los esfuerzos técnicos de otros decisores involucrados en el proceso (sic).

Señalado lo anterior, debemos entender que esa “... movilización de recursos humanos, financieros, de capital, físicos y naturales, para generar bienes y servicios...” no tiene porqué depender de los aportes del gobierno central en una proporción tal que “hipoteque” la autonomía de gestión del municipio, menos el de ciudades metropolitanas como Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Puerto La Cruz, Puerto Ordaz, que por su población, su dinámica comercial e industrial, por la multiplicidad de las actividades profesionales de sus gentes, debe generar una administración, una gerencia municipal capaz de producir las rentas municipales (ingresos fiscales) necesarios para dinamizar de manera autónoma su propio crecimiento económico y desarrollo social.

¿Qué se necesita para ello? En primer lugar, gerentes municipales capacitados, entendidos, adiestrados en el rol que deben desempeñar, verdaderos profesionales en la materia, enemigos del ¿cuánto hay pa' eso? Los políticos, más bien los politiqueros y activistas del partido, que son llamados por el Alcalde de turno para ocupar esos cargos gerenciales, suelen desviar porciones importantes de los recursos municipales para sus bolsillos, una manera de pagar los servicios prestados en aras de su elección.

¿Y qué sucede con el catastro?-¡ay, el catastro!- ¿con las patentes de industria y comercio, con los impuestos municipales en general? ¿Qué secretos rodean, qué artilugios, la presentación de las memorias y cuentas de los alcaldes y de los directores de las diferentes dependencias? ¿Son evaluados técnica y profesionalmente? Me temo que no.

La eficiencia de los gerentes municipales, el desempeño de los verdaderos munícipes, es crucial en la vida sana y próspera de un municipio. Y señalo la figura de Gastón Guisandes, porque es el espejo en que se deben mirar alcaldes, concejales, funcionarios municipales, en el rol que deben ejercer en el día a día para que puedan considerarse verdaderos munícipes, verdaderos ciudadanos marabinos.

Un catastro técnica y profesionalmente elaborado e idóneamente ejecutado, puede ser la diferencia entre un municipio lerdo, incapaz, del montón, y uno moderno, dinámico, con potencialidades impredecibles. Y un municipio, además, deslastrado de burocracia parasitaria

De manera que los municipios pueden y deben autogestionarse.



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César Prieto Oberto

Profesor. Economista. Miembro de Número de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Candidato a Dr. en Ciencia Política.

 cepo39@gmail.com

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