Los dirigentes feudales deben derechos de autor a la MUD

El caso Cataluña nace de la pugna entre los sectores regionales y los sectores nacionales del Poder capitalista dominantes en España. El objetivo de los primeros es, en el siglo XXI exhumar un feudo para fortalecer y proteger los intereses de la clase privilegiada local. Carles Puigdemont, Presidente del Gobierno de Cataluña, asesorado por otros primates del mismo enclave político, dirige las acciones inconstitucionales e ilegales que conducirían a la fractura de España. La meta del otro sector de la misma clase es mantener su supremacía a nivel nacional mediante el respeto a la institucionalidad del Estado, que legalmente es un basamento consistente.

A los líderes capitalistas catalanes no les importa ser súbdito de una monarquía, o ciudadano de una república, siendo ésta la fachada-anzuelo que lanzan para atraer al pueblo catalán que, en su fuero interno, ha sido tradicionalmente republicano, pero, en buena medida, tiene conciencia suficiente para saber que en una u otra forma de Estado jamás cambiará su realidad socioeconómica, pues lo sustantivo es el Poder económico, y lo adjetivo es la forma estatal, cuyo representante, llámese presidente, primer ministro o guachimán, depende del Poder económico al cual sirve.

Las acciones de los separatistas van desde la desesperada violación de la normativa constitucional y legal de España, hasta pasar a ser el ridículo nacional e internacional. Comenzaron ofreciéndole al pueblo una república cuya raíz económica es la misma, por lo cual cayó el antifaz y quedaron al descubierto; estimularon el independentismo y aniquilaron una idea democrática; inventaron un plebiscito que no existe en el ordenamiento legal de España, y exigieron respeto a la "futura" realidad jurídica; afirmaron que la mayoría votó SI, y sólo ellos habrían ‘auditado’ las papeletas de votación que quizás son cenizas; ordenaron huelgas, y sectores populares y no populares, lo pasaron por alto; se dirigieron a entes europeos y fueron ignorados por unos y oficialmente rechazados por otros, incluyendo a la Unión Europea; buscaban la unidad del pueblo y el pueblo se dividió aún más; como gancho, anunciaron la nueva economía regional, y de inmediato diversas empresas e industrias se largaron de Cataluña para instalarse en Madrid… Fueron tantas las torpezas y los yerros que Pujol y Mas se invisibilizaron, ataron sus lenguas, e intentarán reorganizar al sector capitalista catalán, que también quedó internamente dividido.

Carles Puigdemont no sabe qué decir ni qué hacer. Nadie lo entiende: Calla para que lo oigan, habla para que lo ignoren; adelanta hacia atrás, y retrocede hacia adelante; responde un "si" para retardar un "no". En general calca las acciones mostrencas y los planes anarquizados de la MUD venezolana, que hablan de "tiranía" pero votan para votar en las elecciones para gobernaciones y alcaldías; ayer maldecía al votante, y hace semanas, votaron en ‘dictadura’ para elegir sus candidatos para las elecciones regionales; hace más de un año prometió la inmediata salida de Maduro, y hoy, internamente, se dan dentelladas por la candidatura presidencial de 2018; odiaban a funcionarios "chavistas" que, ya traidores, pasaron a ídolos fascista.

Para la MUD y los dirigentes feudales de Cataluña, la ciencia política no existe. Sólo la usan como trampolín para llegar al gobierno y aumentar el poder de clase. Jamás protegen los intereses populares. En ese aspecto la MUD y los feudales son gemelos. Pujol, Mas, Puigdemont & Cía. copiaron las repetidas torpezas de la MUD, y a ella le deben derechos de autor, pues ésta cobra aunque la copia sea entre fascistas.

 

juliancabrerag@gmail.com



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