El Vampiro Lácteo y el Vampiro Sanguíneo son comensales de la misma mesa (MUD)...

... Pero claman diferentes golosinas

Los comensales de la Mesa están Unidos por una guerra -o tal vez guerrilla-endógena y muy Democrática, eso sí.

El comensalismo que se practica a lo interno de la MUD tiene expresiones diversas, dos de ellas, la específicamente culinaria y la relativa a cubertería destacan entre los dos vampiros, por encima de la monetaria inclusive;

Se trata de la Mesa de Unidad Democrática -MUD- tal parapeto tras el cual los dos viejos partidos cuartorrepublicanos, AD-COPEI, en conjunción con el archipiélago de sus respectivos derivados sucursales y afines -PJ, ABP, UNT, VP y VP (voluntad y vanguardia dizque popular), PV (proyecto), MAS, AVP, MIN, FL, VE, ML, URD, ¡LCR!, ¡BR! y “ETC”- toditos sin excepción productos de la erosión acumulada por adecos y copeyecos durante 40 años, así que no dirán que la MUD no ha gobernado, os reitero que la MUD gobernó durante cuarenta años y llevó a Venezuela a la ruina, no obstante quiere volver pero no volverá, …a parrandear en los bailes volverá Juana Farfán / volverá Jesús Moreno a nacer en El Samán / pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / …volverán las profecías y el protervo leviatán / volverá Lawrence de Arabia y volverá Thomas Man / Puede volver Luther King puede volver ku klux klan pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / y puede volver Van Gogh a pintar un tulipán pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / puede volver Hirosima y volver otro Vietnam pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / a mecerse en un bejuco puede que vuelva Tarzán / puede volver Rin Tin Tín puede volver Supermán / y puede volver Cantinflas con Capulina y Tintán pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / volverá el pueblo´e Colombia a recordar a Gaitán / volverá Simón Bolivar a Mompox y a Popayán pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / volverá a escribir sus versos Ana Enriqueta Terán y puede volver Mahoma a recitar el Corán pero adecos y copeyecos esos nunca volverán / todos estos versos de aquí los dice Cristóbal Jiménez / con su gañote tan bueno / que adecos y copeyecos esos nunca volverán.

Unos a colmillos y otros a cuchillos todos al ataque y a la defensa, uno que tal a tenedor pero no falta quien meta la cuchara y, hasta hay quien emplea la sinhueso.

Ante el variopinto menú, los ambilados comensales discrepan entre sí; en la reyerta, el Vampiro Sanguíneo y el Vampiro Lácteo sobresalen además de por sendas disímiles cuberterías, por el tenor de sus respectivas golosinas, lo que hace que entre ambos no exista competencia culinaria, excepción, y en consecuencia no se “pisen la manguera”, he de ahí su evidente afinidad pública y notoria; pero, en esencia son caimanes de un mismo pozo.

Mientras un vampiro usa básicamente sus colmillos el otro emplea la sinhueso, uno clama por sangre y otro por leche, y aunque a ambos los seduce también la paca de billetes que la embajada conocida por todos, les suministra, sus golosinas son el menú.

El resto de la pandilla se entra a piña y a más piña de modo muy solapado, no obstante, el que paga la música manda en el baile, así que a la hora de la chiquita dichos comensales hacen lo que el gringo les ordene hacer, bailar pegados, en pareja o haciendo el trencito entre todos, y de seguro que los más petimetres irán delante mientras que los menos, detrás, pero siempre bajo determinada coreografía decidida en la yuneiesteiciti.

Resumidamente, lo de Mesa no es más que una entelequia, las cacareadas Unidad y Democracia sólo son una ruina y un morbo, respectivamente; valga que esa tal unidad es ruinosa, y conjugada con democracia morbosa es el colmo de esa coyuntura maléfica.
El mayor drama que tiene la MUD es el de cacarear y no poner huevos, ya lo he dicho, montar una perversidad sobre una entelequia es una frustración y Cristóbal Jiménez lo patentiza en su canción tan buena: “No volverán”.

Pero, volvamos concretamente a lo del par de animales, los dos vampiros, y os digo a ese respecto que ojalá alguien les ponga en sus manos sendos ejemplares del “Manual de Carreño” y esperar que ocurra un milagro.

Naturalmente que a la hora de ir contra la revolución, todos se ponen de acuerdo y enfilan sus armas contra el pueblo pero cuando ellos se sientan a la Mesa, las pasiones se desbordan y se dan con todo.

¡Vaya que gentucita, y quieren ser gobierno! ¿A quiénes van a cortar con ese vaso´e cartón?


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Guillermo Guzmán


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