Fragmentos de la realidad

Los anti-vacunas y la vía fácil para silenciar un debate mundial obligante para los humanos

Los seres humanos que desde hace miles de años vivimos en grupos étnicos y comunidades organizadas, con estructuras de poder económico, político, religioso, militar, controles policiales, normas y estructuradas narrativas históricas y éticas de cohesión y control normativo, jurídico y convencional, no habíamos conocido una realidad, un escenario, un contexto y unas circunstancias realmente mundiales/globales como las que desde comienzos del año 2020 nos afectan en todos nuestros componentes de vida material, así como en nuestras conciencias, imaginarios o espiritualidades. Las guerras internacionales conocidas y referenciadas desde las elaboraciones historiográficas, se desarrollaron en pequeños, medianos y grandes escenarios regionales. Las dos últimas guerras desarrolladas durante la primera mitad del siglo XX, son referidas por la inmensa mayoría de historiadores, desde los más liberales, pasando por los moderados hasta los marxistas en sus muy variadas expresiones, como Primera y Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, fueron guerras europeas y asiáticas organizadas por las élites económicas, políticas, militares e intelectuales de Alemania, Italia y Japón, con la finalidad de apoderarse de los espacios, recursos y naciones cercanas, buscando así su conversión y/o reconocimiento como Grandes Potencias Internacionales. En este sentido, pueden ser definidas o caracterizadas como Guerras Internacionales y no como Guerras Mundiales. Al definirlas como mundiales, se responsabiliza a TODO el mundo, es decir a todas las naciones, pueblos y etnias, de ser co-responsables de dos guerras que fueron planificadas meticulosamente, con alevosía y premeditación, además con gran despliegue de nuevos y sofisticados armamentos, con grandes recursos económicos, incorporando y aplicando las investigaciones, desarrollos e inventos científicos y de tecnologías para destruir grandes infraestructuras y millones de vidas humanas. Si esas Guerras son Mundiales, todos SOMOS culpables y por tanto NADIE es realmente responsable….salvo unas individualidades conocidos como Benito Mussolini y Adolfo Hitler. Como dice ese refrán popular…"muerto el perro, se acaba la rabia". Na` Guara….Tremenda coba o mentira global.

Por cierto en esas guerras, en particular en la Segunda Guerra Internacional del siglo XX, muchos miembros de las comunidades científicas agrupados bajo el liderazgo de las élites políticas y militares alemanas, participaron experimentando sobre cientos de miles de seres humanos originarios de la propia Alemania, Europa, Rusia, Ucrania, Judíos y otras personas consideradas "diferentes" y amenazas contra la "superioridad y pureza" de los miembros de las élites originarias de la tribus germánicas. En ese escenario de guerra internacional se aplicaron diversos experimentos de gases tóxicos contra humanos, sistemas de enfriamientos y calefacción extremos, griferías de duchas colectivas esparcidoras de gases, amplios hornos para desintegrar seres humanos, instrumentos y métodos de torturas aplicados para obtener informaciones y evaluar las resistencias humanas, trabajos forzados como esclavos en las fábricas que alimentaban la maquinaria de guerra durante este conflicto armado internacional y fundamentalmente europeo, así como la aplicación experimental de medicamentos entre los prisioneros, extracción de órganos hasta llegar a la utilización también experimental de las pieles desprendidas a los seres humanos sometidos a cautiverio.

Todos estos datos pueden corroborarse en la numerosa y muy diversa documentación, filmografías, testimonios, acusaciones, investigaciones penales y publicaciones que se refieren a esa guerra iniciada desde Alemania y también con los materiales presentados y preparados desde los famosos Juicios Internacionales de Núremberg (Baviera, Alemania).

En esta ocasión, cuando estamos padeciendo las durísimas consecuencias de un proceso de recesión de la economía mundial/global iniciado desde comienzos del 2020 y luego entrecruzado, alimentado y aumentado vertiginosamente en una dramática relación de interactividad con la aparición de unas contagiosas y mutadas cepas de los muy conocidos y estudiados Virus de los tipos Coronas (cepas denominadas en este caso particular como SARS-CoV-2) que afectan de muy diversas maneras los sistemas inmunológicos de muchas de las personas contagiadas, ocasionando cuadros patológicos sencillos, complicados y en muchos casos mortales, definidos genéricamente como la enfermedad del Covid-19.

Desde diversos países, incluyendo esta nación venezolana, se han venido aplicando variadas terapias o tratamientos curativos para enfrentar los primeros síntomas de malestar ocasionados por estas nuevas cepas del virus, orientadas todos a recuperarse de las desagradables alteraciones patológicas del inicio, atacando al virus hasta lograr su reducción y destrucción en las células humanas. Para ello se han utilizado medicamentos antivirales, antibacteriales y antiparasitarios, combinados con anticoagulantes, analgésicos y también los aportados por la naturaleza (la milenaria despensa de alimentos y salud de los humanos) con distintas hierbas, raíces, tubérculos, vegetales, semillas y frutas, que además constituyen los escenarios originales/naturales donde los investigadores y científicos del mundo moderno, han encontrado, durante varios siglos los aportes para copiar, construir y replicar en laboratorios los equivalentes sintéticos de esos medicamentos naturales. Por ello es muy importante dedicar recursos, atención, debates, recomendaciones y esfuerzos similares a los que se dedican a construir una diversidad de vacunas en poco tiempo y sin los extensos, intensos, amplios y prolongadas pruebas entre animales y seres humanos.

Es triste observar como personas que se definen e identifican como militantes y simpatizantes de las ideas políticas del liberalismo extremo, del liberalismo moderado, de las izquierdas ortodoxas y heterodoxas coinciden TODOS en descalificar a quienes opinen críticamente contra el Discurso Global Dominante, el mismo que viene imponiendo desde la década de 1990 en el mundo la precarización laboral, los contratos basuras, los "trabajos como autónomos y libres", el masivo trabajo de repartidor a domicilio (en inglés y disfrazado como delivery) y la eliminación de los beneficios sociales y económicos de trabajadores, jubilados y pensionados en una gran parte del mundo.

Descalificar a quienes mantienen posturas críticas frente a la posible efectividad inmunizadora de todas estas vacuna y sus posibles consecuencias sobre el sistema inmunológico, permite observar y registrar esas coincidencias entre quienes han mantenido las más diversas y contrapuestas y hasta excluyentes posturas frente a quienes administran y detentan el Poder Global. Llama la atención que desde las puestos directivos y decisores de organismos internacionales multilaterales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus organismos especializados como la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde otros organismos internacionales relacionados con la alimentación, la pobreza, la inmigración, el manejo de recursos financieros, así como de Organizaciones No Gubernamentales, grupos de científicos/investigadores y personas con accesos privilegiados a espacios comunicacionales, no muestran mayor interés y preocupación por solicitar que se apliquen, en paralelo al billonario negocio de las numerosas vacunas anti-SARS-CoV-2, que se construyen en diversos países y que desde hace meses se comercializan globalmente por BILLONES DE DOLARES, otras terapias más orientadas al tratamiento de los contagiados y en particular al ataque contra estas nuevas y mutadas cepas del ya conocido, desde mediados del siglo XX, Virus de los tipos Corona que ocasionan anualmente resfriados y cuadros similares a las gripes que ocasionan los Virus de Influenza.

En las campañas de descalificación contra quienes expresen opiniones diferentes, críticas y alternativas frente al uso masivo, apresurado y de gran negocio global de las vacunas, resulta llamativo observar y registrar esas opiniones y coincidencias entre liberales, moderados y marxistas en sus diversas expresiones.



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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