Binóculo N° 328

La crisis mundial y los nuevos fenómenos

Desde la Guerra Fría venida un poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, que en realidad no fue tan fría porque en el campo del espionaje se dieron verdaderas batallas con muchos muertos, los escarceos y amenazas bélicas han venido de un bando y de otro. La más angustiosa para la humanidad fue la crisis de los misiles de 1962, que por tantico así, no generó un intercambio de misiles. No sabemos cuáles hubieran sido las consecuencias, y menos mal que no hubo enfrentamientos.

A la fecha, esos escarceos se han multiplicado. Debemos hacer un aparte para recordar los cientos de guerras provocados por Estados Unidos en ese tiempo y los cientos de golpes de Estado promovidos y los millones de muertes generadas. Estos dimes y diretes mundiales que tienen en vilo a la humanidad y que otrora fueran solo entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, poseen un agregado hoy día: la multipolaridad del mundo. Más de una decena de países poseen y fabrica armas nucleares, y, además, hoy en día muchos países son fabricantes de armas convencionales. Todo esto en medio de la verdadera razón por la que las peleas son a muerte: el control de los mercados, o lo que es lo mismo, el cochino dinero, alfa y omega del poder.

La aparición de varios países en la escena económica mundial, pero fundamentalmente China y La India como ejes claves en la embestida contra el dólar, ha generado un desbalance, en donde sin duda juegan papel importante otros elementos que golpean directamente a la que aún es la economía más poderosa del planeta. La nueva ruta de la seda, el reparto de los mercados asiáticos por parte de China y la India, el poder de las armas y el control del petróleo en manos de Rusia, la consolidación de Irán en el medio oriente con un poder directo sobre el Golfo Pérsico, la amenaza latente de Corea del Norte y la pérdida del control sobre el mercado petrolero, llevan a la conclusión de que el Big Brother ya comienza a verse como un Little Brother.

Sería ingenuo suponer que el poderísimo imperio yanqui, con 1.200 bases militares esparcidas en el mundo, con la más poderosa flota marina sobre el planeta, con un control casi total sobre todos los organismos internacionales, con un control casi total sobre la producción de medicamentos y alimentos, se quede con los brazos cruzados, o que, no apele a la vía de las armas para mantener su hegemonía. En consecuencia, como dicen en mi pueblo, "estamos llegando al llegadero", que serán sin duda acciones bélicas, pero cuya razón siempre será la economía.

Marx explicó que la economía sufría una crisis cada cincuenta años y que eso generaba un reacomodo, en donde se incluían factores de vital importancia como el avance de la tecnología, la expansión de los mercados y el control sobre la producción. Sería estúpido no verlo así. Es lo que de hecho ha ocurrido, quizás no con la precisión del tiempo, pero si tal como lo explicó, ahora con una complejidad tal que no podía verla el teórico en aquellos tiempos.

Los últimos acontecimientos bélicos, son, obviamente, la resultante de un reacomodo de la economía, como fueron en el pasado. No debemos olvidar jamás que nada de lo que ocurre en el mundo, tiene ninguna otra razón que no sea económica. Absolutamente nada. Y que las dos guerras mundiales no fueron otra cosa que un reacomodo y control de los mercados, apoyados en las nuevas tecnologías y la toma del control por parte de nuevos actores.

Ahora, en este momento, todo indica que estamos en la fase final del comienzo de una crisis que no tendrás revés. No habrá forma de resolverla que no sea por la vía del enfrentamiento. Hay varios elementos claves para entenderlo: la expansión de la economía china que tiene temblando al mundo entero, apoyado en el suprapoder militar y tecnológico; las migraciones masivas como un fenómeno sociológico aparecido hace unos veinte años, y esparcido en el mundo, con un peso específico en la economía; la crisis de los mercados con el debilitamiento del dólar, el protagonismo del yuan y la aparición de la moneda virtual que comienza a tener un peso específico; y, las nuevas materias primas (coltan, torio, grafeno), más las viejas (petróleo, oro, uranio, cobre, etc) se encuentran en países satélites que buscan nuevas alas para cobijarse.

Efectivamente el mundo se encuentra en el filo de la navaja. Todo indica que se acerca una crisis económica jamás vista en el desarrollo de la humanidad. Y todo indica que al final, la salida no será otra que el enfrentamiento. Podría estallar por Siria, Israel o Irán; o por el ataque de Hezbollah a tropas israelíes y la respuesta de éste contra el Líbano. Podría ser el ataque de Estados Unidos a Venezuela y la respuesta rusa. Podría ser el ataque yanqui a Corea del Norte y la reacción china. Podría ser la ruptura de Arabia Saudita con Estados Unidos y su encuadre con La India. Podría ser el rearme de los yemeníes por parte de los chinos. Podría ser que a un barco de guerra de los cientos que navegan los mares, se le escape un misil y provoque una reacción en cadena, o podría ser que Alemania decida no recibir más dólares en su territorio y asumir el yuan y la moneda virtual para su movimiento económico. Todos son hechos que pueden ocurrir en una hora o mañana mismo. Solo basta que alguien tome una decisión equivocada.

Y ahora cobra real importancia el fenómeno de las migraciones masivas, que se encuentran en el mundo entero y que aumentan de manera exponencial. Más de un millón de africanos están esparcidos en Europa, incluidos los cientos de miles que forman parte de los campos de refugiados. Cientos de miles de refugiados se encuentran en la frontera de Siria; y ahora la crisis de Centroamérica, que ya tiene varios muertos y que amenaza con multiplicarse. Es un fenómeno reciente que comienza a pesar en la economía del mundo, pero que a su vez es consecuencia de la crisis de la economía.

Ahora debe incorporarse un elemento nuevo en esta crisis de la economía mundial, pero que es a la vez un fenómeno sociológico: las nuevas generaciones de ciudadanos que se consideran del mundo y comienzan a presionar sobre las legislaciones de los países en busca de mejores oportunidades de trabajo y de vida. Eso ya es un hecho que comienza a masificarse.

A menos que algo cambie en el panorama, y nada indica que será así, se avecina el desastre, que en realidad no es otra cosa, que, como dijo Marx, un reacomodo en el dominio de los mercados. Solo que esta vez serán mucho más de 60 millones los muertos que ocasionó la Segunda Guerra Mundial.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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