Consejos comunales con moral socialista o moral capitalista

La moral es un sistema de reglas de conducta de origen histórico que, en una forma generalísima fija las acciones o actitudes socialmente útiles o perjudiciales pero que casi siempre se llevan a cabo por interés. La moral surgió y se desarrollo como declaradamente mundana, como medida social de los hombres, como código reconocido de sus acciones interesadas cuando iban de acuerdo con la sociedad.

Los preceptos morales e incluso sistemas completos de moral fueron asumidos por las grandes religiones, y ahí recibieron una forma de expresión fantasiosa que en nada cambia su origen terrestre y empírico. Los mandatos éticos canonizados religiosamente perduran por más tiempo y conducen a la conservación de aquellas normas morales que se han condensado o que han pervivido como reglas de la conciencia popular transmitidas espontáneamente.

No hay duda que los principios morales hacen profunda mella en la actuación humana. Tan pronto como la sociedad se dividió en clases, con intereses ideológicamente distintos y contradictorios no pudo continuar existiendo una moral única valedera para todos. Muchas de las actividades que pasaban por moral para los dueños de esclavos no eran la misma moral para los esclavos. En realidad no existen reglas morales absolutas y validas para siempre ni su origen es supraterrestre, antes bien, son el resultado de muy usadas generalizaciones de experiencia aprendidas de una generación a otra a todo lo largo y ancho de la historia.

El proceso venezolano instaurado por el camarada presidente Hugo Rafael Chávez Frías, partiendo de las duras condiciones sociales del pueblo, halla soluciones temporales a esa situación, esencialmente en el sentido de la superación de la sociedad, de la inmoralidad y de la injusticia de la desigualdad del sistema, partiendo de la verdad capitalista y de la negación que esta acarrea con la colectividad y el medio ambiente. Necesarias para el desarrollo de la producción, entendida en el desenvolvimiento de asociación y compresión mutua con sus experiencias, conocimientos, habilidades para desarrollar la producción, en relaciones reciprocas, en su progreso cualitativo y cuantitativo del colectivo base de todo núcleo endógeno.

La política pública no depende de un hombre ni siquiera de las instituciones políticas sino de la sociedad. Esta revestida de carácter social o consejo comunal. Es decir que solo puede desplegarse dentro y en medio de relaciones sociales. Estas relaciones se manifiestan en la conformación de equipos organizados para ejercer la gestión de políticas públicas o proyectos encaminados a desarrollar el potencial del sector con ayuda de la burocracia, para la transformación económica de un modo continuado con cambios en todas las relaciones de una sociedad, integrada, organizada y funcional, para superar los prolongados y lentos procesos de desarrollo. No significa un nuevo sistema económico, sino la conformación y cimentación de un cambio esencial de la estructura social, no solo en lo económico, en lo político, jurídico, moral, ideológico, religioso, es decir, que esta estructura social puede frenar o acelerar el desarrollo del proceso, relativamente independiente del progreso de la economía.

Así pues, las relaciones políticas, jurídicas, religiosas, pueden por un lapso de tiempo impedir el aspecto económico, pero a largo plazo el desarrollo económico se demostrará más fuerte, con suficiente motivación forzará la transformación de la burocracia en corrupción, y se interpondrá como burocratismo desbaratando los ideales sociales y sosteniendo las costumbres capitalistas que todavía existen en forma de relaciones políticas, jurídicas, ideológicas, morales, religiosas. Estas nuevas estructuras socialistas, cooperativas, consejos comunales, núcleos de desarrollo endógeno, proseguirán estancadas en el desarrollo social de la nación mientras continuemos con una moral capitalista.

Así, cualitativamente se producirá el cambio elevando la producción no la ética ni el conocimiento, porque, la educación no se la mide por la cantidad de estructuras se la mide por la calidad de conocimiento social para la revolución. Con ella, un pueblo mejor estructurado, preparados, más experimentados, cualificados, con las necesidades mejor escogidas, para una buena relación social podrá transformar en realidad las necesidades e intereses de las personas, con cambios imprescindibles de hecho y de derecho. La integración de los hombres, las mujeres, con las cosas y los actos son fundamentales para la ideología socialista bolivariana. Importante cambio de la revolución del siglo XXI.

Es por supuesto un proceso muy larvado que se va introduciendo en forma siempre de una alternativa ideológica sustentada en el desarrollo mezquino y las experiencias del capitalismo anterior para con sus propios conocimientos, experiencias, dejar de lado la producción mezquina neoliberal, alterando la forma y cantidad del material productivo, además, en el modo de intercambio y reparto en la sociedad.

Las sociedades socialistas, donde todos o la mayor parte de sus miembros poseen determinados intereses económicos comunes, en un sentimiento de pertenencia, con una conciencia de destino igual y de mutua dependencia se van desarrollando a través de generaciones con la vida comunitaria, ese el principal valor de los consejos. Además, las experiencias que aparecen una y otra vez, que tiene que ver con la conducta, molesta, no es útil para la sociedad cuando desde el gobierno no se transforma con el ejemplo, conduce a la estructuración del conocimiento ideológico para un comportamiento pasivo para el desarrollo social. De la actividad de la colectividad, deben surgir conocimientos que consoliden el país, cubriendo las necesidades de la familia y de la masa. De esta manera dichas actitudes se traducen en procedimientos positivos generalizados y se transmiten en normas morales socialistas.

En los comienzos del capitalismo; el colonialismo, surgen los conflictos sociales cada vez mayores, con una marcada debilitación social por el influjo moral de la iglesia sobre las personas. Al no estar comprometidas con las masas y, aunque trabajen para ellas, no pueden evitar que la gente busque otras opciones sociales y otras religiones en la necesidad de nuevas teorías éticas. ¿Por qué? Porque las masas se dieron cuenta que la influencia de la iglesia ha limitado su fuerza emotiva operando una mansedumbre y conformismo en la diferencia de intereses oligárquicos burgueses de la que siempre forman parte, permitiendo la conquista y la represión como brazo natural de toda invasión.

Intereses determinados los de los consejos comunales, revestidos de expresiones que simulan una validez moral protegiendo lucros específicos de las estirpes sociales burguesas de la cual dependieron individualmente por bastante tiempo. Y, cuando los pueblos oprimidos con la ayuda del estado revolucionario adquieren conocimiento para la fe y moral necesaria con una masiva educación para el equilibrio espiritual, encuentran una tenaz oposición en los hábitos de la misma masa y en la jerarquía eclesiástica, siempre en defensa de sus intereses económicos para poder continuar con el sometimiento educativo y cultural al pueblo.

Esa mansedumbre y conformismo, ideal para el capitalismo y la iglesia, permitió que la mayoría absoluta de la población sea perceptora de sueldos o salarios y no este muy interesada en actividades empresariales sociales para desarrollar un capital comunitario. El interés salarial y de consumo vincula al trabajador con mayor fuerza a otras capas de estipendiarios que van apareciendo en la sociedad capitalista todavía existente en los consejos comunales. Contrapuesto a esto, el interés socialista permite que sea el propio pueblo quien elabore su destino mediante el desarrollo de consejos comunales proyectados a ser empresas sociales con la apropiación y distribución de los resultados de la producción social y de la relación de los trabajadores con su propio trabajo, de las relaciones con las mercancías y con su propio resultado familiar.

El capitalismo carece de remordimiento, es egoísta, desaprensivo en su interés económico, por lo tanto, carecen de moral social. No tienen moral propia la que reciben son mandatos morales del exterior, de una cultura expansionista militar dispuesta a dar el salto desde Colombia para satisfacer mediante la explotación su voraz cultura de consumo. No es la moral de nuestras raíces, de la creación de nuestra historia socialista sino de nuestra propia cultura en donde la unión debe prevalecer.


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Raúl Crespo


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