Desmontando "El Marxismo"...y peor si es Eurocéntrico: "El Marxismo" es parte del problema y no parte de la solución

Hay que saber diferenciar las críticas de derecha hacia el marxismo, las críticas internas en el seno de la constelación marxista y las críticas desde la exterioridad popular-subalterna hacia el marxismo. Confundirlas es confundirse. Quien establece distinciones identificando determinados patrones, construye una versión de un mundo posible y además va perfilando un determinado curso de acción. Si defendiendo al marxismo-leninismo se pretende inmunizarlo de cualquiera de estas críticas, planteando que se tratan todas de críticas que le hacen juego a la derecha, lo que terminan haciendo es reiterar el dogma y reiterar un curso de acción errado.

El socialismo burocrático es solidario con el dogma marxista-leninista; por tanto, reiterar el dogma es reiterar la vía del socialismo burocrático. Puede existir una crítica al estatismo socialista de derecha (Urosa, por ejemplo), puede existir una crítica interna a la constelación marxista del estatismo autoritario (Allan Woods, por cierto) y puede existir una crítica desde lo popular subalterno, en cualquiera de sus expresiones étnico-culturales (en nuestro caso, Javier Lajo).

El marxismo no ha existido sino como codificación mono-tópica y mono-cultural. Existen marxismos, tal vez una constelación de narrativas de inspiración marxista, pero “El” marxismo es un invento mono-tópico. El marxismo es uno de los marxismos, y no el único, por cierto. Hay quienes piensan que el marxismo es la combinación del Diamat y del Hismat, y se autodenominan marxistas-leninistas. Se consideran a sí mismos guardianes de la gramática y de la tradición verdadera del marxismo. Sin embargo, esta es solo una “tribu” de la constelación marxista, pero no la única. Hay quienes consideran que la dialéctica es un método crítico radical, pero no una ontología de lo real; y en vez de hablar de materialismo histórico, hablan de teoría materialista de la historia. Tenemos otra ““tribu”” de la constelación marxista. Hay incluso marxistas que habla de una “sociología marxista”, otros de teoría crítica marxista, etc. En fin, pequeñas y singulares “tribus” marxistas con “dialectos marxistas”, pues la lengua marxista, la dura lengua marxista, no es que ha muerto si no que nunca ha existido sino como pretensión burocrática y sacerdotal, ya que es simplemente una invención.

Y es una invención como la que afirma que hay una constelación marxista, y de esto se trata, de luchas en la tradición plural de los marxismos. Y es a este invento, a “El” marxismo que me refiero como parte del problema, de los obstáculos, de los peligros, y no de la solución en la discusión del nuevo socialismo del siglo XXI.

Si de verdad no quieren entregarle “armas ideológicas” a la derecha, no le entreguen la lengua marxista, el gran código marxista, sino que permitan que la constelación marxista haga su trabajo molecular y diferencial contra la derecha, que su diversidad inmanente permita la atrición de la derecha ideológica. Permitan la expresión de la multiplicidad de discursos de inspiración marxista, y no anulen la diversidad inmanente de los marxismos. No tamicen bajo la lógica de “lo Mismo” a las diferentes perspectivas marxistas. Así la jerarquía católica reaccionaria no tendrá argumentos para hablar de un socialismo marxista como equivalente de un estatismo totalitario. Olvídense de apelar a una lengua-identidad, y dejen fluir las variantes discursivas de la diferencia.

Allí esta una de las claves del horizonte democrático socialista, que exalta la pluralidad socialista, que incluso le otorga un espació legitimo a quienes se asumen como los auténticos marxistas, pero a condición de reconocerlos como una “tribu” entre otras, entre las cuales hay que trenzar acuerdos y reconocer diferencias, que son tareas propiamente políticas.

También “el marxismo” está sometido a los efectos de la tribalización de la política, a la declinación de los grandes nombres, de los grandes ideales, de las grandes narrativas. Lo mismo ocurre con el cristianismo y el liberalismo, a pesar de los “atractores” burocráticos que pretenden contener la multiplicidad de estas constelaciones: la iglesia católica y la universidad liberal. Y es que la forma/partido como aparato burocrático es la garantía institucional, el aparato hegemónico filosófico de algo que “se” denomine como “El” marxismo. Sin este aparato hegemónico, solo queda la universidad liberal como difusora del invento del marxismo en singular, como paradigma de interpretación. Y no es extraño, dada la solidaridad homo-lógica de las burocracias con la conservación-preservación de dogmas. Todas plantean en el fondo, la difusión de homo-lógicas, de universos ideológicos, desacreditando heterológicas, paralogías o multiversos. Negar y neutralizar las diferencias, las alteridades es el gran objetivo de las lógicas burocráticas, sostenidas por “la Lógica” de “lo Mismo”. Allí esta solo una clave de la racionalidad del dominio burocrático, y de la distinción entre lógica hegemónica y lógicas contra-hegemónicas.

Basta leer la entrevista que publica la propia página de Aporrea, al dirigente y promotor del movimiento indígena andino-amazónico Javier Lajo y contrastarla, por ejemplo, con las visiones del Cardenal Urosa, o con el artículo de Allan Woods de la corriente marxista, para detectar las diferencias ya mencionadas inicialmente. Quién confunda estas críticas y las vuelva equivalentes realiza, repito, un acto de confusión. Urosa de ubica en una derecha católica democrática, pero derecha al fin, sin cederle concesiones retóricas al fascismo que pulula en la jerarquía católica pero, considero que por razones retóricas, de conveniencia frente a las audiencias públicas, diríamos. Allan Woods, en otro lugar de enunciación diametralmente opuesto a Urosa, se ubica en el seno de la constelación marxista, planteado su versión del marxismo auténtico, y Lajo, en unas coordenadas de enunciación no visibles, ni automáticamente comprensibles para los oponentes anteriores) está definitivamente más allá del occidentalismo, lo que implica que la recepción de sus ideas implica menos una recepción reductora, y mas una ana-dialéctica en los términos de Dussel, una apertura a lo otro como otro, lo que implica un esfuerzo doble de des-dogmatizar y de descolonizar los procesos de recepción-comprensión-interpretación.

Javier Lajo, como sabemos, es dirigente y promotor del movimiento indígena andino; co-organizó en noviembre de 1997 el I Congreso de Pueblos Indígenas del Perú, Cusco, donde se crea la Conferencia Permanente de los Pueblos Indígenas del Perú (COPPIP); ha sido también responsable del Comité Organizador de su II y III Congreso realizado en Marzo del 2005 en Huamanga-Ayacucho, evento que significó el nacimiento del Movimiento al Socialismo Andino Amazónico (MASA), del cual es actualmente Presidente de su Comisión Organizadora. Como vemos, una relación inmanente entre praxis organizativa y nuevos agenciamientos de enunciación post-occidentalistas.

Lajo plantea ideas como las siguientes: “la cultura occidental es una cultura que en los idiomas originarios se le conoce como un fenómeno “Ch’ulla”, es decir: “unipolar”, es una expresión humana monomaníaca, que tiene una cosmogonía para ser mas preciso: “Impar”, porque creen que el cosmos y la existencia tienen su origen en “la unidad”, esta es la concepción que en términos de la filosofía culta de occidente se conoce como la corriente “neo-platónica”, y el marxismo no rompe con esa matriz cultural, cierto que la ha cuestionado y revisado, pero no la ha trascendido; Marx y sus seguidores siguen con la idea que la existencia tiene su origen en la UNIDAD, para eso toman de Hegel el concepto de “enajenación”, que en lenguaje neoplatónico se conoce como “emanación” y la usan para explicar que el “origen unitario” es la “materia” y no el “espíritu”.

Al leer esta cita, y al tratar de comprenderla queda claro el asunto, la cultura occidental tiene presupuestos culturales profundos “creen que el cosmos y la existencia tienen su origen en “la unidad”, esta es la concepción que en términos de la filosofía culta de occidente se conoce como la corriente “neo-platónica””. Allí hay por tanto una interpretación crítica de una versión de un mundo posible y una evaluación de sus consecuencias civilizatorias. No se trata simplemente de oponer marxismo a liberalismo, o Modernidad a Post-modernidad, y menos orden a progreso, se trata de ir más allá del occidentalismo.

Continua Lajo: “Aquí se me hace la figura de que la humanidad occidental ha vivido siempre caminando dando “saltitos” sobre solo uno de sus pies, el “derecho” y que lo que Marx propone es de que camine saltando sobre el otro pie, el “izquierdo”; pero no propone ni logra que camine con los dos pies, porque eso no está dentro de sus patrones culturales, ni el de sus seguidores. (…) los “seguidores” de esta cosmovisión monomaníaca o “impar” tienden al suicidio, aman a la muerte, como lo decimos en nuestra Declaración de Principios del MASA (Movimiento al Socialismo Andino Amazónico):


“El principio de la existencia es el “Yanantinkuy”, que es la complementariedad proporcional de la ‘paridad’ materia-energía que son sustancias diferentes e irreductibles una a otra. Vivimos en dos "cosmos" paralelos pero combinados, su “vínculo” es causa y razón de la existencia. Consecuentemente el microcosmos humano es así mismo paritario, de macho y hembra, varón y mujer, cada cual con su propio conocimiento y conciencia de su naturaleza. Toda cultura que se basa en la imparidad (o defectivamente en la unidad) como principio de existencia es una cultura “Ch’ulla” que concluye que la “paridad” (Yanantin), es un “fraccionamiento” que es la causa del sufrimiento y la desgracia eterna del ser humano, así “los Ch’ullas” y su mundo de “sufrimiento eterno” o “valle de lágrimas” conjuran a la muerte como cimiento de la existencia justificando su naturaleza predadora, desequilibrada, opresora y la guerra eterna entre los seres humanos.” Hay una frase que es central: un “fraccionamiento” que es la causa del sufrimiento y la desgracia eterna del ser humano. Sin embargo, lo dejo hasta allí, por ahora, porque toda la entrevista puede ser consultada en Aporrea, pero llama la atención lo siguiente:

1. ¿Estará preparada realmente la izquierda occidentalizada a salir de su ciudad letrada de dogmas y colonialismos mentales?
2. ¿Podrá superar la visión mono-tópica (des-dogmatizar) y mono-cultural de la constelación marxista?
3. ¿Aceptará que el socialismo occidental entró en un callejón sin salida civilizatorio que implica desmotar presupuestos del núcleo ético-mítico de la cultura de la muerte?
4. ¿Podrá el socialismo bolivariano en su vertiente indo-americana y afro-descendiente colocar en la agenda del debate el asunto multiétnico y pluricultural del nuevo socialismo?
5. ¿Podrá el socialismo bolivariano conformar una alternativa a la modernidad/ colonialidad en el proceso de transformación socialista?



Estas y otras interrogantes quedan abiertas, en pleno despliegue de las diferencias, tensiones y polémicas que se anuncian en la discusión del nuevo socialismo. Desde nuestro punto de vista, los enfoques contra-hegemónicos ganarían mucha fecundidad y profundidad asumiendo que el tema de la economía y del poder en el socialismo, no son asuntos separados de presunciones ético-culturales que marcan determinadas opciones históricas.

Para Lajo, la Revolución Bolivariana es la continuidad de la experiencia de un país que tuvo que luchar por la independencia criolla de América desde los años de 1800 y que tuvo que deslindar los espacios de dominación extra-continental y local: “ojala que no cometan otra vez los errores que cometió Bolívar, que por desconocimiento de nuestras culturas, o por descuido político, ocasionó “algunos desajustes” en las comunidades indígenas, como fue el proceso de reforma agraria criolla latifundista, que fue altamente regresiva para los indígenas y muy progresiva para los afanes del colonialismo criollo, representado por los “caimanes” feudales que liquidaron luego a Bolívar; y por otro lado el retorno de la estructura “tribu”taria sobre los indígenas decretado por el mismo Simón Bolívar el 11 de agosto de 1826. Además de ocasionar la fragmentación del territorio peruano por el sur y por el norte, ayudando a la desintegración de nuestros pueblos.”

Como decíamos en un anterior artículo (des-dogmatizar y descolonizar el imaginario socialista), hay que comprender en el proceso histórico de independencia, la otra cara invisibilizada, las rebeliones e insurrecciones de lo popular-subalterno, que no fueron parte ni de las visiones católico-nacionalistas ni liberales-criollas, ni posteriormente marxistas-urbanas. Como ha dicho Lajo, “el bolivarianismo no puede, ni debe ser la continuidad del colonialismo criollo de la llamada “independencia”, que en todos los casos no fue para los indígenas, el “bolivarianismo” se debe postular como una corriente que rompa con las amarras que lo atan a ese occidente colonialista y se postule como una doctrina criolla libertaria, anticolonialista y anti-imperialista que sea un aliado formidable para los indígenas. De esta forma el “socialismo del siglo XXI” tendrá un correlato de “unión de pares” con el “socialismo andino-amazónico”, que ya se perfila desde la extrema pobreza de nuestros pueblos quechua-aymara-amazónicos y que trae todo el poder seminal de nuestros grandes y heroicos pueblos originarios.”

En conclusión: Una lección invalorable contra los dogmas de “El” marxismo y la “centralidad” de la clase obrera. Como ha dicho Monsonyi: Patria, Socialismo y Diversidad Cultural contra la muerte.


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Javier Biardeau R.

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV.

 jbiardeau@gmail.com      @jbiardeau

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