Clase trabajadora y feminista, igual a Chávez - Maduro

Amabla lectora, amablo lector y amables lectores, si usted(as/os/es) quiere(n) despertar la ira de la derecha fascistoide con título, díganle(s) que pertenece a la "clase trabajadora" o "clase obrera". Seguramente, se irritará enseguida.

Y si quiere generarle un colapso de rabia, utilice el género femenino en ciertas palabras, como expresión del "cambio lingüístico" o por simple "jodedera" y verá cómo se exasperan. Pero, la imposición del rasgos patriarcales, históricamente, no ha sido mamadera de gallo, ni juego de palabras. Ha conllevado una profunda carga semántica de opresión y explotación.

Esto sucede porque el fascismo busca mantener el status quo de las cosas, que nada cambie y si cambia, que sea para que todo siga igual. Por eso, se resisten al cambio, que se expresa desde la palabra.

Por esto también, se resisten infructuosamente, a decir jueza, alcaldesa, ingeniera, entre otras palabras, que en sus inicios eran para el uso del sujeto masculino y eso implica el que la mujer asume las riendas de su ser, a partir de los medios y modos de producción, cuando dentro del capitalismo ella sirve, si está buenota, apetecible sexualmente, como objeto de consumo y de mercado, disfrazado de "liberalismo", a pesar de tanto maquillaje.

Al fascismo con título no le importa un rábano la gramática, ni es guardián de la lengua. Al fascismo le importa un pito la igualdad de condiciones de la mujer frente al hombre. El pacatismo lingüístico, el purismo, hipercultismo, hipercorreccionismo, el anglicismo y el snobismo, son todos sus rasgos distintivos en el habla, tanto, como el acento patriarcal o machista, expresado también en la palabra, de manera verbal y escrita.

Resulta que en la escena nacional, apareció el Comandante Hugo Chávez y volteó todas las nuevas estructuras. Rompió los odres viejos, para poner el vino que nos es más nuestro, en vasijas nuevas.

Y, con el Comandante, la mujer y toda la clase trabajadora adquirieron el sitial que le corresponde, porque son, fundamentalmente, los hacedores de esta revolución "Bolivariana, Socialista y Chavista".

Ahora, de la mano de un obrero hecho Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, esta vanguardia obrera, la trabajadora y feminista, ha decidido en un Congreso convocado por la Central Bolivariana de las Trabajadoras y los Trabajadores, (CBT), reimpulsar, apoyar y establecer las bases del desarrollo social del trabajo, lo que significa un horrible revés, tanto para el sector parasitario de la derecha latifundista, de la burguesía criolla e internacional, como para sus expresiones concretas, nucleadas en Fedecámaras-Venamcham.

Por estas razones, el Presidente obrero, Nicolás Maduro, al sellar este pacto de unidad con la clase trabajadora, llena de mujeres y en igualdad de condiciones, no hace sino fortalecer esta revolución, junto con la Juventud de Oro, que se ha formado al amparo de esta revolución.

En fin, si la clase trabajadora feminista, que es la que produce y desarrolla al país generando riqueza, junto con la Generación de Oro de nuestra juventud, siguen estos derroteros, la guerra económica y el boicot de los sectores privados, fracasarán.

He allí, las razones por las cuales este Congreso de la Clase Trabajadora, convocado por la Central Bolivariana de los Trabajadores, con este acento feminista, tiene tan preocupada a la derecha oposicionista. Mientras esta revolución sea de las mujeres y de sus trabajadores, el chavismo bolivariano y socialista, se hará irreversible.


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Luis Alexander Pino Araque


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