Antonio Gramsci y los intelectuales en la construcción del socialismo en Venezuela

El camarada Antonio Gramsci en su militancia revolucionaria, desarrollada fundamentalmente en la ciudad de Turín, mantuvo una relevante preocupación por la construcción de espacios de organización cultural e intelectual que descansarán en los intereses de la clase trabajadora y el pueblo. En ese sentido, promovió en sus escritos carcelarios una re-significación de la categoría intelectual denunciando que;

“No hay actividad humana de la que pueda excluirse toda intervención intelectual, no puede separarse al homo faber del homo sapiens. Finalmente todo ser humano desarrolla fuera de su profesión cualquier actividad intelectual, es decir, es un filosofo, un artista, un hombre de gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una línea consciente de conducta moral, contribuye por tanto a sostener y a modificar una concepción del mundo1”…

Gramsci denunciando esa posición academicista, vinculada a los intereses materiales y espirituales de la burguesía, que sostiene que la actividad intelectual se restringe a los profesionales y a los sujetos relacionados con la actividad educativa o cultural; especialmente, a los integrantes de la casta profesoral de las universidades y centros de investigación, promueve una revisión de la concepción hegemónica alrededor del concepto y práctica de los intelectuales.


Visualizando que todos los seres humanos desarrollan actividades intelectuales en su vida cotidianidad; por ejemplo, una madre o padre perteneciente a las clases populares cuando regañan o reprenden a su hijo por algún comportamiento. Ejercen una posición de orientadora; es decir, justifican una conducta y actuación acorde o no con el orden establecido. De esta manera, la clase trabajadora y el pueblo no es un simple objeto pasivo de la ideología y cultura dominante, sino que tiene la posibilidad de constituirse en un reproductor y difusor de las ideas y prácticas dominantes o, por el contrario, en un crítico y transformador de las mismas.

Sin embargo, el mismo Gramsci, sostiene que “todos los hombres son intelectuales, podría decirse por tanto; más no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales2”. Complejizando el estudio del problema de los intelectuales y la construcción del socialismo, incorporando una jerarquización en las actividades intelectuales; por lo tanto, reconociendo la división social del trabajo que impone la sociedad capitalista. Es así como, entendemos que todos tenemos incidencia en la construcción y reproducción de la ideología dominante, pero existen sectores de la sociedad que tienen una función meramente intelectual. Aquellos que conocemos popularmente como: Los intelectuales.

Los intelectuales aquellos miembros de la sociedad que tienen una actividad fundamentalmente intelectual; por lo tanto, crean y difunden conocimientos y saberes, al mismo tiempo, que por sus capacidades técnicas participan en la dirección y organización de la sociedad. Motivan una pregunta en Antonio Gramsci ¿Son un grupo autónomo o cada clase social tiene sus propios intelectuales?, respondiéndose en el mismo escrito:

“Cada grupo social, al nacer en el terreno originario de una función esencial en el mundo de la producción económica, se crea conjunta y orgánicamente uno o más rangos de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de la propia función, no sólo en el campo económico sino también en el social y en el político: el empresario capitalista crea junto a él al técnico industrial y al especialista en economía política, al organizador de una nueva cultura, de un nuevo derecho3

En este sentido, los intelectuales no son independientes de la realidad social e histórica, no crean y difunden conocimientos y saberes neutrales; porque, realmente, tiene una relación material y orgánica con sus respectivas clases sociales. Es decir, con sujetos históricos y colectivos con intereses antagónicos que tienen una situación específica en las relaciones sociales de producción y distribución capitalistas, simplificando: Son propietarios o somos asalariados.

La preocupación gramsciana por los intelectuales deriva de entender su situación de clase, asumiendo su condición de participantes en las luchas políticas e ideológicas que determinan la correlación de fuerzas históricas. Planteando que el estudio del problema de los intelectuales, debe realizarse en el marco de las contradicciones del modo de producción capitalista; por lo tanto, sin observar al intelectual autonomizado y sin vinculación con la lucha de clases que acontece en la realidad concreta.

En resumidas cuentas es falso el intelectual neutral, apolítico, que en muchos casos intentaron e intentan simbolizar los “científicos” sociales positivistas; que en sus estudios supuestamente a-valorativos y sin un compromiso político, siempre, negaban y niegan la transformación de la realidad social e histórica. Reflejando los intereses de las clases dominantes, porque en sus escritos hay leyes a-históricas que naturalizan el capitalismo; al mismo tiempo, que niegan que el pueblo trabajador pueda construir sus conocimientos y saberes autónomos, clasistas.

En este sentido, siguiendo con su reflexión alrededor de la cuestión de los intelectuales, Antonio Gramsci revisa como los intelectuales orgánicos de las clases dominantes, coadyuvan a mantener la hegemonía y dominación capitalista; expresando que:   

“Los intelectuales son los "empleados" del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político, a saber: 1) del "consenso" espontáneo que las grandes masas de la población dan a la dirección impuesta a la vida social por el grupo fundamental dominante, consenso que históricamente nace del prestigio (y por lo tanto de la confianza) que el grupo dominante deriva de su posición y de su función en el mundo de la producción; 2) del aparato de coerción estatal que asegura "legalmente" la disciplina de aquellos grupos que no "consienten" ni activa ni pasivamente, pero que el mismo está preparado para toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que no se da el consenso espontáneo4”…

Por lo tanto, los intelectuales orgánicos de la burguesía participan en la construcción de una hegemonía cultura y política, que esconde la lucha de clases y, parafraseando a Carlos Marx5, mantienen las ideas de las clases dominantes en términos económicos en las ideas dominantes de la sociedad en su conjunto; por lo tanto, en muchas oportunidades las grandes mayorías de las clases subalternas, el pueblo trabajador, reproduce y defiende intereses extraños a los suyos.

Gramsci rescata en su análisis que toda dominación burguesa y oligárquica no implica represión, en muchos momentos es ideológica; porque como trabajadores y pueblo asumimos conceptos, ideas y valores que representan y expresan intereses materiales de la burguesía. De esta manera, debemos sostener que en la Venezuela bolivariana importantes sectores de las clases subalternas son en términos políticos e ideológicos reaccionarios, legitiman la desigualdad y la explotación capitalista; manifestándose electoralmente en sufragios anti-bolivarianos. Algo que también se relaciona con errores como la ineficiencia, el asistencialismo, la corrupción y el burocratismo que coyunturalmente ocurren en el marco del proceso bolivariano; pero me parece que es necesario reconocer que en términos culturales e ideológicos la burguesía y la reacción mantiene una importante trinchera.

No podemos olvidar la impresionante cantidad artículos y escritos, presentados por la intelectualidad burguesa venezolana, que denuncian y desvalorizan la participación del Estado en la economía; mediante el control del comercio exterior6 y de la propiedad de sectores estratégicos para el país7. Al mismo tiempo, que se emplean entes de capacitación gerencial como el Instituto Estudios Superiores de Administradores (IESA); para detrás de una supuesta imparcialidad académica continuar con la formación de una capa de intelectuales (gerentes) que tienen relaciones orgánicas e ideológicas con las necesidades e intereses de los grandes empresarios venezolanos. Pero, mucho más importante desde centros de publicidad integrado por intelectuales orgánicos de la burguesía8, se construyen los mensajes y la línea editorial de los medios de difusión de la derecha y sus organizaciones estudiantiles y políticas; valores e ideas que repetidas en grandes proporciones calan en el pueblo trabajador y, sobretodo, en la timorata pequeña-burguesía. Situación que debemos identificar, algo que nos permite el análisis gramsciano, para emprender un proceso de movilización comunicacional y material que nos permita intelectualmente y orgánicamente, combatir y derrotar en el debate y dialogo político desarrollado con las clases subalternas la hegemonía cultural de la reacción.

Sin embargo, los intelectuales orgánicos de la burguesía no sólo participan en la construcción del consenso ideológico alrededor de los intereses de su clase; además, se incorporan en las actividades del Estado (sociedad política para Gramsci), imponiendo el orden burgués con represión a los destacamentos organizados que cuestionan la dominación capitalista; preparados para emplear la violencia y lograr mantener la sociedad capitalista y sus intereses de clase, cuando es destruido el referido consenso mediante la construcción de una naciente hegemonía revolucionaria. En este sentido, debemos expresar que Gramsci incrementa la concepción de intelectual incorporando a los mandos militares y policiales, que desarrollan una actividad específica con una capacidad técnica que permite a la burguesía y a las clases dominantes mantener su sociedad de clases, en el marco de un ascenso y movilización popular.

En la presente reflexión necesitamos integrar a los grupos paramilitares y de sicariato político, que cuando la clase trabajadora y el pueblo trabajador con conciencia de clase y, en correspondencia, con una edificación de hegemonía revolucionaria; comienza con una ofensiva popular para conquistar sus intereses de clase realizan asesinatos en masas o selectivos a los principales dirigentes. No podemos olvidar como alrededor de doscientos militantes y dirigentes campesinos venezolanos9, que luchan por la revolución agraria y combaten el latifundio en el país; fueron asesinados por grupos paramilitares y de sicariato político, que sirven como especialistas en muerte y represión para-estatal de los terratenientes y la oligarquía agraria del país. Situación que todavía acontece.


Pero, Gramsci como militante y pensador comunista al vislumbrar el papel de los intelectuales de la burguesía en el mantenimiento de su dominación de clase, intentan como sostiene María Antonieta Macciocchi10 construir una estrategia revolucionaria que incorpore a los intelectuales orgánicos del pueblo trabajador en la edificación de la hegemonía y organización popular.

“El modo de ser del nuevo intelectual ya no puede consistir en la elocuencia, motora exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones, sino en su participación activa en la vida práctica, como constructor, organizador, "persuasivo permanentemente" no como simple orador11

El pensador y militante comunista italiano sostiene que ese intelectual orgánico popular y proletariado, no sólo expresa los intereses de las clases subalternas; es decir, su condición no descansa en la simple manifestación verbal o escrita de las ideas y necesidades de la hegemonía revolucionaria. Ese intelectual tiene que participar, intervenir, en el proceso práctico de organización y constructor de la nueva sociedad socialista; por lo tanto, es un filósofo de la praxis que debe unificar teoría y acción revolucionaria. Es un cuadro integral que supera la división entre trabajo intelectual y material, porque promueve la concientización y la organización.

De esta manera, el intelectual popular y proletario no es una simple herramienta del partido revolucionario, que emplea su prestigio para incrementar el respeto de la sociedad hacia el destacamento organizado del pueblo trabajador. Entonces, el intelectual no tiene autonomía de la actividad política cotidiana y es un militante que debe responder sin privilegios orgánicos; cumple responsabilidades políticas y asume las decisiones de la dirección colectiva de la organización revolucionaria. Esa categorización realizada por Gramsci le permite sostener que el intelectual orgánico tiene entre sus tareas, promover y coadyuvar en la “reforma intelectual y moral” que constituya al pueblo trabajador en seres emancipados intelectualmente, rompiendo la subordinación ideológica con las ideas e intereses de las clases dominantes; logrando construir una hegemonía cultural que exprese nuestros propios intereses materiales y espirituales.

En ese marco de reflexión, vinculado con el proceso bolivariano, debemos sostener que los intelectuales orgánicos no necesitamos buscarlos en espacios como el Centro Internacional Miranda, ni en las varias redes de intelectuales en solidaridad con Venezuela; sin negar su aporte y participación en el “esclarecimiento” teórico. Sino en los espacios de lucha y combate por el socialismo: El campo, las instituciones del Estado, empresas industriales, universidades y sectores populares. Ahí, hay muchos intelectuales orgánicos orientando y construyendo el horizonte socialista; desmontando el consenso burgués y evidenciando los intereses irreconciliables de la burguesía y la burocracia y, por otro lado, las necesidades y proyectos concretos de la clase trabajadora y el pueblo.


Militante Comunista.

1 Antonio Gramsci. Los intelectuales y la organización de la cultura. Nueva Visión (2009). P. 13.

2 Ídem.

3 Antonio Gramsci. Los intelectuales y la organización de la cultura. Nueva Visión (2009). P. 9.

4 Antonio Gramsci. Los intelectuales y la organización de la cultura. Nueva Visión (2009). P. 16.

5 Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Carlos Marx en la Ideología Alemana.

6 Recuperado el 20 de mayo de 2011 en  http://economia.eluniversal.com/2011/05/20/el-gobierno-pasa-a-controlar-32-de-las-importaciones.shtml

7 Recuperado el 20 de mayo de 2011 en http://www.guia.com.ve/noticias/?id=69190

8 Recuperado el 20 de mayo de 2011 en http://www.aporrea.org/educacion/a36196.html

9 Recuperado el 20 de mayo de 2011 en http://www.aporrea.org/desalambrar/n128910.html

10 María Antonietta Macciocchi. Gramsci y la revolución occidente. Siglo veintiuno editores de España. (1975).

11 Antonio Gramsci. Los intelectuales y la organización de la cultura. Nueva Visión (2009). P. 14.

ogvh_21@hotmail.com



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