Roque Dalton

No conocí —y conocí— personalmente a Roque Dalton.

Uno de esos que uno a veces llama “camarada” lo mató —y no lo mató— mientras dormía.

Hace treinta y cinco años atrás se nos marchó —más no se nos quiso ir definitivamente.

Su poesía hecha de “activismo en palabra” y de “palabra en activismo” nos lo mantuvo a salvo.

Un 10 de mayo cuando yo rozaba 14 años fue emboscado —pero no liquidado— por uno que hoy acaso asesora autoridades.

No fui su amigo, pero sigo siéndolo.

Gracias, Roque, por los tantos, altos y durables regalos.

De cara a nuestros poderosos y sanguinarios enemigos de siempre, entre los muchos obsequios/ planes de acción que nos legaste hoy quiero acentuar éste.

Roque nos llamaba ayer —y nos llama hoy— a buscar un tiempo nuevo y futuro en clave de un presente hecho de arrojos y jalonado por utopías.

Nos incitó Roque:

“Es necesario ir a buscar nuevos vientos alisios.

Y hacer de cuenta, a veces,

que es la brújula quien nos vuelve locos,

que todavía existe una pulgada de tierra

no descrita en ninguna de las cartas marinas.

Y uno termina forastero en el mundo, muerto a campo traviesa”.

delgadoluiss@gmail.com



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Luis Delgado Arria


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