Primeros aportes desde la pedagogía crítica para fortalecer los procesos constituyentes en el currículo bolivariano

La pedagogía crítica aparece como una propuesta alternativa que pretende provocar transformaciones en el sistema educativo. En Latinoamérica, Freire es un importante referente, en tanto es considerado por muchos como uno de sus fundadores. La propuesta de Paulo Freire de la educación como praxis liberadora es considerada un aporte que funda la pedagogía crítica, la que se inscribe dentro de la perspectiva teórica general de la teoría crítica. Aunque no constituye un campo teórico unificado, se constituye como un cuerpo de ideas comunes formuladas y difundidas por autores tales como Paulo Freire, Henry Giroux, Peter McLaren, Michael Apple y otros.

Algunos de los elementos FUNDAMENTALES de la Pedagogía Crítica son:-

Participación-

Comunicación-

Humanización

Transformación-

Contextualización

FORMAR UN NUEVO SER HUMANO

Dentro de ese marco, el Estado Venezolano, considera la importancia de formar un hombre nuevo, para lo cual diseña un constructo curricular que denomina Educación Bolivariana con el objetivo central de formar el Nuevo Republicano que refundará la Nueva República Socialista; y cuyo perfil se conforma, en lo axiológico, teleológico y filosófico, buscando educar un ciudadano capaz de valorarse a sí mismo, solidario y productivo; de ser protagonista de la transformación de esta sociedad en otra más ética, justa y equitativa; expectativa ésta que se corresponde con lo que se ha planteado siempre desde los tiempos socráticos: formar un tipo de ser humano según la época que le toca vivir. El modelo educativo bolivariano promueve una Educación de Calidad para Todos, una Educación Liberadora y Transformadora, propuesta ésta que fue resultado de una revisión de las políticas educativas que se realizó en la Constituyente Educativa en 1999, para redefinir la escuela, sus propósitos, estructura, metodologías y currículo.

UNA EDUCACION PARA LA DOMINACION O PARA LA EMANCIPACION

Para las clases dominantes explotadoras por siglos, ha sido la educación el medio e instrumento de dominación e ideologización para sustentar su hegemonía como clase, mantener a través de estos procesos culturales de ideologización el dominio sobre los medios e instrumentos de producción, sostener unas relaciones de producción y explotación mediante la alienación de los y las trabajadores(as), reforzados , hoy en día con potentes y eficaces medios globalizados de comunicación y redes sociales, y todas su bombardeo cultural, sustentado en el mercantilismo y el consumismo

A esa educación para la dominación estamos obligados a contraponer una educación para la emancipación, para libertad, NO HAY EDUCACION NEUTRA. No podemos hablar de una educación al margen de la lucha política social, porque somos expresión de esa lucha. Se educa para la emancipación o para la represión, y la enajenación en el sentido de descontextualizarte de tu cultura, de tus valores, de tu historia, de tus aspiraciones como clase en sí y para sí, consciente de tu pleno ejercicio y proyección critica en la sociedad..

El ser humano es una complejidad, biosicosocial e histórico, ya que se construye, no desde un proceso natural, lineal, sino de profundas relaciones de poder. El poder es un elemento fundamental que expresa la contradicción entre grupos dominados y subordinados, en un contexto determinado. Podemos apreciar el por qué la pedagogía tradicional pregona, la neutralidad, el apoliticismo del "hecho educativo". En cambio necesitamos apropiarnos de una pedagogía que concibe el aprendizaje como un proceso vinculado a los conceptos de poder, historia, contexto, política. La educación ha sido históricamente una práctica de lucha, como una práctica de emancipación, transformación e insurgencia. Sus espacios son espacios de lucha de clases, de superación de la división social del trabajo, de resistencia ante la hegemonía de dominación.

. PAULO FREIRE: NI OPRESORES, NI OPRIMIDOS

Dentro de ese contexto, un aporte valioso a la Educación Bolivariana, en el marco de la pedagogía crítica, Paulo Freire desarrolla toda una teoría que invita a la lucha de clases desde la educación, criticando lo instituido en el campo educativo, en su obra Pedagogía del Oprimido (1970). Allí presenta sus ideas revolucionarias, sosteniendo que hay construir una opción ética y política realizables, organizando las masas y movilizándolas. Para ello es necesario que cada ciudadano use ese mínimo de poder que posee, como una manera de liberarse del yugo del opresor, o que al menos éste no invada ese pequeño espacio de poder.

Es así como en lo ético, sugiere crear un sueño entre los responsables de educar al hombre nuevo, al Nuevo Republicano, de manera que ese sueño pueda direccionar las acciones de los actores educativos, especialmente a docentes y estudiantes. Pero esta debe ser una opción donde sujeto y objeto se confunden en una misma esencia, una opción de quienes sueñan con ser considerados como sujetos; donde no haya opresores, ni oprimidos; que el autoritarismo se desvanezca y reine la democracia y el compartir entre los seres humanos. Pero ¿hasta qué punto nuestros docentes sienten el deseo de ser sujetos? La experiencia que hemos vivido en las escuelas y liceos es que carecen de sensibilidad para actuar en ese sentido y que no han sido formados para abordar, con pensamiento crítico y activo, la comunidad.

Se está hablando de una opción pedagógica y filosófica donde los niveles de poder se achatan y nace un sentimiento de corresponsabilidad; basado en la libertad de pensamiento y acción; es la aplicación de los principios organizativos de carácter plano, horizontal, que mejora los niveles de comunicación entre los miembros de la organización; donde el diálogo los hace más parecidos, compartiendo objetivos comunes y criticando este mundo para crear otro con mayor libertad; como expresa Freire ( 1970), no para hacer lo que cada quien quiere; sino para construir entre todos lo que necesitamos. Explica Freire que "es importante destacar que la intención del oprimido es superarse, no liberarse para convertirse en opresor, sino para compartir una misión de transformar al mundo".

CREAR ESPACIOS PARA CONSTRUIR LA TRANSFORMACIÓN

Si la esperanza es a largo plazo, en las acciones de mediato se requiere crear un ambiente educativo donde docente y estudiante se conecten para dialogar y construir en conjunto. En otras palabras, el diálogo es la vía, la horizontalidad y el contacto que se genera de la comunicación entre estos protagonistas. Se trata de un ambiente de intercambio de ideas, conocimientos y experiencias, entre otros, donde cada quien desempeña su rol y existe un respeto del uno por el otro; existe un respeto y unos límites en la interacción docente-estudiante. Se colocan al mismo nivel; practican su libertad; pero cada uno está consciente de su papel.

H. Giroux asume como contexto:" espacio geográfico donde el individuo realiza sus acciones; también contempla las redes de significados –espacios culturales que incluyen elementos históricos, religiosos, sicológicos, ideológicos, etc.– que reconocen y aceptan los sujetos que comparten un mismo espacio físico. "La educación debe tener presente estas relaciones y determinar cómo las condiciones estructurales de la sociedad influyen en el proceso educativo."

La neutralidad del curriculo

La UNESCO señala que el currículo consiste en "todas las actividades, experiencias, materias, métodos de enseñanza y otros medios empleados por el maestro, o considerados por él, para alcanzar los fines de la educación" (Terminología de la Formación Profesional).Como podemos apreciar esta definición parte de una concepción instrumentalista de la pedagogía . En Venezuela a partir de la Constituyente Educativa y después de profundos debate por mas de 8 años, se construye un concepto de lo que es el currículo. Esta construcción plantea indudablemente una ruptura con la concepción neutra, apolítica, positivista de la educación y de la pedagogía centrada en el método y no en su objeto de estudio, la idolatría del método por el método y de lo educativo como un hecho y no como un proceso. Plantea una ruptura de dos visiones una academicista, descontextualizada, y otra el de la educación popular, centrada en la acción, la reflexión, la investigación permanente. De tal manera la Constituyente Educativa Bolivariana define el currículo como un

"Proceso crítico y democrático que se desarrolla sobre relaciones de corresponsabilidad, centrados en la escuela, la familia y la comunidad, determinado por valores, principios e intencionalidad, establecido sobre unas necesidades históricas particulares desde una práctica social donde se estructuran saberes, relaciones que se proponen fundamentalmente para la transformación social. "

LCDO

CORREO lopezsimon8@gmail.com



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