Pronunciamiento de Batallón Siembra Petrolera respecto a la situación con Colombia

¿Qué está detrás del ataque de Colombia?

La semana pasada dos hechos conmovieron la opinión pública nacional e internacional. Una fue la acción humanitaria promovida por el Gobierno Venezolano que dio como resultado el rescate de las personas retenidas por la Farc y la segunda, la masacre realizada por el Ejército Colombiano en territorio Ecuatoriano que devino en la acción contundente de los Gobiernos de Ecuador y Venezuela de retiro de los diplomáticos Colombianos en sus Países y la respectiva movilización del personal militar a las fronteras con Colombia.

Estos son los hechos, pero, ¿qué es lo que está detrás de ellos? Primeramente, ubiquemos estos hechos en un contexto histórico. Posterior al asesinato, a manos de la burguesía y el Ejército Colombiano, del líder liberal Jorge Eliecer Gaitan, quien pugnaba por la realización en Colombia de un conjunto de reformas políticas, sociales y económicas en beneficio del pueblo empobrecido y campesino, se cierra en ese País una de las posibilidades de lograr los cambios que requería esa Sociedad por la vía pacífica. Es así como el Ejército Colombiano impide la participación política del pueblo y provoca el nacimiento de los distintos movimientos guerrilleros. Sin embargo, cada vez que la guerrilla planteó procesos de paz fueron brutalmente obstaculizados por el Ejército Colombiano. Ya forman parte de la historia las masacres realizadas en el asalto al Palacio de Justicia en los año 80, el asesinato de Carlos Pisarro del movimiento M-19, muerto luego de haberse pacificado y el literal exterminio de los líderes del movimiento Unión Patriótica (organización política vinculada a la guerrilla).

En Colombia la estructura social está dominada por un conjunto de familias terratenientes, que se han apoderado de toda la infraestructura industrial y se han sometido al capital internacional. El costo es una inmensa pobreza para la mayoría de la población y un Ejército desalmado y cruel.

Posterior a los años 60, la producción de cocaína en Colombia fue utilizada por el Gobierno Norteamericano para drogar a su Ejército en las guerras Orientales, por el control de Opio, en el denominado triangulo dorado (Vietnam, Corea y Camboya).

Derrotado en Vietnam y Camboya, al Gobierno Norteamericano le explotó en la cara su propia bomba. El Pueblo norteamericano contaban con una inmensa cantidad de ex-combatientes drogadictos; así como, la necesidad de mayores cargamentos de droga para suministrar a población negra de su País, que había osado alzar la cabeza en los tiempos de Martín Luther King. A esto se agrega la necesidad cada vez mas creciente de la CIA de financiar sus aventuras guerreristas por todo el mundo, sin afectar sensiblemente el presupuesto de los Norteamericanos. Y finalmente, la necesidad del Gobierno Yankee de apoyar la industria armamentista de este País.

En este contexto, el gobierno de los Estados Unidos se planteó utilizar a Colombia como suplidor seguro de droga y de dinero para el financiamiento de las operaciones de la CIA, que como ejemplo se podría mencionar a los contra en Nicaragua y los mismos paramilitares de Colombia.

La estrategia Yankee fue denominado Plan Colombia. El Plan Colombia lleva más de 20 años en ejecución y consiste en estructurar una poderosa plataforma militar (en Colombia y Ecuador) que tome el control de la producción y distribución de cocaína en el Hemisferio, que justifique el gasto de increíbles sumas de dinero en armamento adquiridos a la industria Americano- Israelí, que sustente un Estado criminal y benefactor de la burguesía Colombiana y del capital transnacional, que mantenga a raya cualquier movimiento que reivindique los derechos de los pobres en Colombia y, finalmente, que sea el bastión para incursionar militarmente (con sus paramilitares y sicarios) en los asuntos internos de los Países de Centro y Sur América, haciendo incapie en los Países con recursos energéticos como el Petrólero.

Esta breve, pero necesaria, referencia nos introduce en el tema de las acciones humanitarias promovidas por el Gobierno Venezolano. La Revolución Bolivariana ha declarado su talante progresista y su intención de andar el camino socialista. Esta postura política, en un país petrolero como Venezuela, que pretende utilizar el petróleo como mecanismo de integración de los Países Latinoamericanos evidentemente lesiona los intereses de las transnacionales, corazón del gobierno Norteamericano, de las burguesías nacionales de Países como Colombia y, en general, dan al traste con iniciativas de integración anti popular como el ALCA.

Colocado el tema así resulta evidente que el Gobierno Norteamericano está utilizando al Ejército regular Colombiano y al Ejército irregular Colombiano (el narcotráfico y los paramilitares) para que, en una primera fase, inunde de droga el mercado Venezolano y de Latinoamérica con la intensión ex profeso de debilitar la moral y corromper a sus pueblos y sus gobernantes. La segunda fase, es la penetración de los grupos paramilitares en el País con la intensión de crear condiciones de ingobernabilidad y convertirse en el segundo frente del Ejército Colombiano dentro de Venezuela. Y la tercera fase, es el enfrentamiento directo entre las Naciones Colombianas y Venezolanas. Dentro de esta última fase está el estímulo a iniciativas separatistas como la propuesta por algunos traidores en el Estado Zulia (que recordemos es uno de nuestros Estados Petroleros). Como se ve todo va dirigido a utilizar a Colombia como freno al proceso de integración Latinoamericano: como aparato militar para propiciar la guerra con Venezuela, con Ecuador y Bolivia. Que sea la cara visible de la participación del Gobierno Norteamericano en la guerra que ellos provocan en suramérica, sin tener que explicarle a su Pueblo su incorporación (y la necesidad de nuevos muertos) en un nuevo conflicto armado.

Ante esta estrategia, el Gobierno Bolivariano ha propuesto el desarrollo de una iniciativa que desactive la agresión Colombiana. Para tal fin se requiere fortalecer las fuerzas progresistas de Colombia. Y esto sólo se puede lograr desenmascarando al Gobierno Colombiano y a su Ejército: descubriendo a los ojos del mundo su carácter criminal, terrorista y narcotraficante.

Las acciones humanitarias están cambiando la imagen de la Fuerza Armadas de Liberación de Colombia, tildadas de terrorista y narcotraficante (por hechura norteamericana), por otra que aboga por la Paz. Esto de por sí es un triunfo. Los Norteamericanos saben muy bien que de tomar el poder la FARC se tocara fin a su imperio de producción y distribución de droga y de financiamiento a la CIA. Pero también la victoria de la FARC abrirá los caminos , tras la derrota del Gobierno de Estados Unidos, para desarrollar la paz y la economía de los Pueblos de Latinoamérica, particularmente de las poblaciones pobres.

Por ello, ante las victorias que han obtenido las acciones humanitarias por el Gobierno de Venezuela, el ejército Colombiano replica con bombardeos y masacres. Su intensión es avivar una acción guerrerista por parte de la FARC que justifique la profundización de la guerra en Colombia y su expansión a los países vecinos como Venezuela y Ecuador. En este último caso, alegando su apoyo a la FARC y al narcotráfico. En este punto, es de particular importancia, en la línea de guerra trazada por el Gobierno Norteamericano y el Ejército Colombiano, la participación activa de los movimientos de oposición de los Países de Venezuela y Ecuador. La Opsición haciendo enfasis en sus espacios de radio y televisión serán el instrumentos para manipular el subconsciente de la población de esos Países.

En general, lo que está planteado detrás de las acciones humanitarias propiciadas por el Gobierno Venezolano y la masacre realizada por el Ejército Colombiano en territorio Ecuatoriano es la pugna de dos fuerzas que se oponen: por una parte las fuerzas de la integración Latinoamericana que propugnan el desarrollo de sus pueblos en Paz, la eliminación del negocio de la droga, y la salida del Gobierno Norteamericano de Colombia y por la otra los Yankees y el Gobierno Colombiano pugnando por una guerra en Centro y Sur América que le permita controlar políticamente la región y salvaguardar los intereses de las transnacionales; así como, sus intereses en el suministro petrolero (iniciado con la demanda de la Exxon-Mobil) y en la producción y distribución de la droga para su propio mercado.

En el Batallón Siembra Petrolera pugnamos por la Integración Latinoamericana, desarrollo de sus pueblos en Paz, la eliminación del negocio de la droga, y la salida del Gobierno Norteamericano de Colombia. Rodilla en Tierra contra el Paramilitarismo en Venenezuela.

!Patria, Socialismo o muerte¡ ¡Venceremos!

!La conciencia nos hará libres¡

!Hasta la victoria Siempre¡

*Miembro del Batallón siembra Petrolera

chernan@cantv.net


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Néstor Aponte*


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