El día del maestro, nada que celebrar

A 91 años de la Sociedad venezolana de Maestros, embrión de la Federación Venezolana de Maestros fundada el 15 de enero de 1936, los maestros tienen la misma práctica gremial, el mismo objetivo de organizarse y actuar con el propósito de alcanzar las reivindicaciones sociales diferidas y mejorar un nivel de vida acorde con el papel que juegan en una sociedad de clases. Así pues, la agenda de 1932 sigue siendo la misma agenda de los docentes en la sociedad venezolana actual.

Cabe destacar, que el objetivo primario era eminentemente reivindicativo, dirigido a defender desde esa incipiente organización de la sociedad civil, las condiciones laborales del magisterio y de elevar la calidad educativa a nivel de la Educación Primaria.

Más tarde, en 1936, ese organismo inicial en su metamorfosis se transforma en la Federación Venezolana de Maestros y es el 13 de enero de 1945, cuando iniciando en el último año de su gobierno (antes de su derrocamiento por una alianza entre Acción Democrática con militares) Medina Angarita decreta de manera oficial el 15 de enero como día del Maestro.

Hoy el día del Maestro sigue planteándose los mismos objetivos de 1932. La educación y sus componentes fundamentales, el salario, la calidad educativa y el centro de la actividad pedagógica, los alumnos, atraviesan una crisis que no se le ve solución en el corto ni mediano plazo. De allí, que hoy más que nunca los docentes, como portaestandarte de la lucha reivindicativa durante casi diez décadas, les corresponde accionar como una sola fuerza para salir de la vida cavernaria, recobrar su status y conquistar una mejor calidad de vida.

En consecuencia, lograr alcanzar los objetivos trazados a través de la lucha reivindicativa, sin deslindarla de la lucha política por alcanzar una sociedad más justa, es la tarea principal de los docentes en el momento actual. De lo contrario, el aporte del educador en el desarrollo social será nulo y seguirán sufriendo el malestar que ocasiona no poder adquirir la canasta Básica Familiar con el miserable salarió que devengan como mensualidad. En consecuencia, la situación económica de los docentes seguirá de mal en peor, de continuar:

  1. Cobrando una mensualidad de 71 dólares en promedio distribuidos de la siguiente manera: salario mensual 16 dólares, bono de guerra 50 dólares y Bono de la patria 5 dólares.

  2. Aumentando el costo de la canasta alimentaria familiar y no se indexe el salario docente. Como dato tenemos que el mes de diciembre de 2023, la canasta alimentaria de 60 productos: alimentos, Proteínas, carbohidrato, frutas, vegetales, artículos de higiene personal y limpieza del hogar, vivienda, educación, salud, vestido, calzado y servicios públicos y recreación y esparcimiento, en el mes de diciembre se elevó un más de los 522 dólares de su costo en mes de diciembre del 2023.

  3. Creciendo la inflación sin que el gobierno no la detenga. Veamos como información que la inflación acumulada en el 2023 terminó en 189.8%. Muy alta.

  4. Aumentado la pobreza. Los niveles de pobreza que para la fecha actual se eleva al 80 %, y de ellos el 53 % en pobreza extrema.

  5. La práctica de la sobrevivencia de sus actores fundamentales: Docente, alumnos y familia.

Ahora bien, los cinco puntos enumerados, seguramente habrá otros que comentar, inciden directamente en la posibilidad de alcanzar una calidad educativa. Por tanto, mientras el componente docente y la familia estén centrados en su sobrevivencia y coloque en un segundo plano a la actividad pedagógica, no se podrá hablar de calidad educativa. En otros términos de continuar la situación económica de los educadores tal como la estamos viviendo la calidad educativa, no existe.

Para lograrla, acompañada de otros factores, el componente docente debe interactuar de manera permanente y sistemática en el proceso pedagógico con los participantes del mismo y el docente conjuntamente con la familia debe trazarse como objetivo el crecimiento vocacional e intelectual del educando.

Por lo demás, el relajamiento del proceso educativo venezolano es a notorio, preocupante y público. Si echamos una mirada al nivel básico y media general y más allá en los egresados universitarios de la última década detectamos:

  1. Una práctica pedagógica que deja mucho que pensar.

  2. Una tecnología que ha reducido la información intelectual y académica del alumno a cortar y pegar.

  3. Una reducción del léxico del alumno.

  4. Un calendario escolar que pasó de 180 días, calendario oficial, a una práctica académica de aula de 60 días y en su extensión voluntaria a 80 días.

  5. Un producto mediocre con poca capacidad de pensamiento crítico, de análisis, de lecto-escritura e investigativa.

  6. Un deterioro creciente en el uso del lenguaje

  7. Reducción en capacidad de comprensión, expresión y argumentación.

  8. Estudiar ya no exige sacrificios.

En fin, el desarrollo y la ampliación de los ítems numerados serán materia de un próximo editorial. Por tanto, hoy, 15 de enero de 2024, Día del Maestro y vanguardia de las luchas sociales del magisterio, les extiendo mi gratitud por mi formación académica y mis felicitaciones, aunque no exista motivo para celebrar.



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Carlos Mezones


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