El efecto de los ojos del perro siberiano

En un anochecer de algún día del mes de junio del 2020, Micaela, mi nieta de tan solo dos meses de nacida se encontraba en mi cama. Su madre la había acostado a mi lado. Y me extasié viéndole su rostro y pensando en su futuro. No sé porque hice una conexión con Los Ojos del perro siberiano, una novela corta, que mandan a leer en la educación primaria en Venezuela, cuyo autor es Antonio Santa Ana. Y recordé con mucha claridad un día en Puerto Ordaz, cuando mi hija, ahora madre de mis tres nietos, se me acercó con un libro en la mano y me dijo: "Papá, me mandaron a leer esta novela y luego me harán un examen. Tengo dos días para prepararme, por favor, ayúdame".

Tomé el libro en mis manos. En su portada color naranja estaba estampada una imagen en "Close-up" de un perro con una cara hermosísima. Y unos ojos que miran detrás de las paredes. Así mi imaginación se adentró en el libro. Y me topé con una frase que me estremeció el alma: "Los únicos ojos que miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro". Y me adentré en la lectura, hasta el final.

En efecto, para fijar bien los conceptos del libro lo leí dos veces. La segunda vez iba tomando nota de lo que me parecía más importante en la retención. Con calma fui explicándole a mi hija el sentido del libro y su importancia para el aprendizaje. Después de varias horas de "dale y dale", oí que me dijo: "Creo, papá, que está bueno. En horas de la noche, antes de dormirme, repasaré tus enseñanzas".

Fue así como el siguiente día, la observé más confiada con lo aprendido del libro. Y veinticuatro horas después presentó el examen. Cuando llegó a la casa nada más con verle el rostro supe que había aprobado. Esa historia había llegado a un final feliz. Pero, lo que yo no sabía era que 20 años después el asunto del libro de Antonio Santa Ana iba a volver a la palestra.

Así volvió. "Papá", me dijo sonriente por recordar aquel bello episodio cuando ella estudiaba sexto grado, "sabes qué, ahora no sólo Los ojos del perro siberiano, se puede conseguir en internet, analizado y resumido, con todos los detalles de la novela… Es decir, en "pastilla", pues. Y así Doña Bárbara, Las lanzas Coloradas, Casas muertas, entre otras. En otras palabras, papá, no hay que hacer ningún esfuerzo mental para asimilar las "pastillas". Y así, casi todas las novelas clásicas o no… ¿Cómo lo vez, tú?".

Le respondí lo siguiente: Hija, son otros tiempos. Distintos a los tuyos cuando estudiaste primaria y bachillerato. Hoy en día manda la tecnología. Y allí, dentro de ese abanico, está, como un rey, Internet. La educación no escapa a esta herramienta de la cual se sirve toda la humanidad. A continuación, la opinión de Yahir García Tlalmis, del segundo año de Prepa Santiago: "La llegada de las tecnologías en el ámbito educativo ha beneficiado mucho a los estudiantes, sobre todo a aquellos que por cuestiones económicas o de tiempo no pueden tener una educación presencial y mejor optan por tener clases en línea. Por otra parte, internet permite a que existan diferentes propuestas con fines de desarrollo profesional y de formación académica. Cabe destacar que no es fácil desarrollar distintas aplicaciones educativas, ya que tienen que cumplir con ciertos requisitos, como material educativo de multimedia para que los estudiantes puedan desarrollar diferentes aprendizajes con fines constructivos y educativos".

Y concluye la joven Yahir: "El internet es importante para diferentes ámbitos, especialmente en la educación, sirve como un medio de comunicación para los estudiantes. También nos ayuda en actividades académicas, al igual que ser más críticos y analíticos. Los estudiantes podemos ser autónomos e investigar por nuestra propia parte, de tal modo que podamos quitarnos nuestras dudas que tengamos con algún tema relacionado con lo académico…".

Pero, hija, hay mucho más sobre este tema. El efecto de Los ojos del perro siberiano se quedó atrás hace rato. Ya no más "tortura" cuando de estudiar se trata. En internet leí que: "La educación es, a la vez, un derecho humano básico y un elemento central del desarrollo sostenible. Es el tema central del cuarto Objetivo de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, que busca "Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos". Seguimos con internet: "La educación permite a los individuos a construir vidas más prósperas y exitosas y alcanzar la prosperidad económica y bienestar social. El acceso a Internet es fundamental para lograra esta visión de futuro…".

Esta frase de Bill Gates, lo dice todo, o casi todo, sobre la importancia del tema que nos toca. "La Internet se está convirtiendo en la plaza central de la aldea global del mañana". No se está convirtiendo, ya es la plaza central de la aldea global. Estamos sumergidos en el invento más poderoso, luego de la aparición de la imprenta de Gutenberg. El impacto no deja para nadie. Profesores, maestros y alumnos tienen que adecuarse a este fenómeno que invade todos los aspectos de la vida cotidiana del ser humano.

Google, dice al respecto: "Internet evoluciona a pasos de gigantes, y hacer una predicción a 10 años puede ser más un ejercicio de imaginación que otra cosa, pero como decía Einstein, la imaginación es más importante que el conocimiento. O sea que allá vamos". Tendremos Internet por tiempos infinitos. Eso, sí, no podrá contra la lectura. Hay que leer así sean resúmenes de libros, pero algo quedará. Y mientras viva la pasión por la lectura, los libros, bien sean electrónicos o impresos, seguirán teniendo un público hambriento de conocimiento y con sed de aprender más y más.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 807 veces.



Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

Visite el perfil de Teófilo Santaella para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Teófilo Santaella

Teófilo Santaella

Más artículos de este autor