El enemigo interno, la otra cara de la moneda dentro de la institucionalidad

A nivel mundial, en una línea de tiempo que data desde los años sesenta, existió la vieja noción de lucha contra el enemigo interno, doctrina política, producida en el marco de la Guerra Fría impulsada por los Estados Unidos como dispositivo de control, la cual consideraba que las organizaciones comunistas (asimiladas con las agrupaciones guerrilleras), se camufleaban en organizaciones de la sociedad civil y que, en esta medida, el enemigo insurgente estaba conformado tanto por las guerrillas propiamente dichas, como por las organizaciones sociales y políticas, las cuales fueron denominadas de manera genérica como subversión. Este argumento justificó el exterminio en algunos países del cono sur y del mundo entero de miles de integrantes de organizaciones sociales y políticas, así como golpes de estado contra gobiernos electos democráticamente. Por otro lado, la Doctrina de Seguridad Nacional fue potencialmente implementada durante las décadas de los 70 y 80 por los gobiernos de derecha en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay gracias al apoyo de EEUU.

Con antecedentes de tal naturaleza, a manera de diferenciar el "enemigo interno" del "enemigo externo", oportuno mencionar a Carl von Clausewitz conocido más allá de las facultades de sociología y antropología política, el cual concebía la guerra como: "una prolongación de la política por otros medios, con el fin de identificar la relación existente entre dos fenómenos específicos vinculados al uso de la violencia, el poder y, específicamente, la dominación". En este orden de ideas, hay que tomar en cuenta que etimológicamente el concepto del "enemigo interno" se deriva del:"Latín inimicus, que significa el que le tiene mala voluntad a otro y le desea el mal, así como de enema, lavativa tomada del latín enemaatis y este del griego eveau, derivado de evievai, que significa echar adentro, inyectar y este de levau, enviar. Igualmente, del hebreo ebah, oyeb, sar, de donde se derivan conceptos como enemicismo, enemigo y enemiga"

Las derivaciones de lo expresado, permiten entrever, que toda forma que adopta conceptualizaciones de este tipo constituye un modo de dominación, representadas en una entidad sin rostro, sin sujeto beneficiario del mismo, la forma por la cual toda burguesía se erigía como clase dominante, sin duda alguna, un factor que opera con su accionar colonizado, para debilitar a las organizaciones, y por ende, a sus gobernantes de turno.

Reflexionado el párrafo anterior, a la luz de hacer una revisión del pasado desde una perspectiva global, se hace necesario analizar actualmente la nueva mutación del concepto de "enemigo interno" en países como Venezuela por ejemplo, tomando en cuenta que el Estado suele definir la "amenaza interna" a combatir como "un enemigo" que atentaría contra el conjunto de la sociedad desde su mismo seno; suponiendo entonces, que el "enemigo interno" subyace en las entrañas del adversario que habita dentro de la llamada "institucionalidad",. Para la opinión publica pensante en un país, el tipo de relación que protege a sus miembros, es determinado por un "bloque" o especie de "grupos de presión" que condicionan la organización institucional del Estado. El "enemigo interno" responde a cambios constantes en el funcionamiento del aparato burgués del Estado. Puede darse el caso de que correlaciones de fuerza más equitativas, tiendan a desequilibrar el sistema político y por tanto debilitar el aparato gubernamental, otorgando preeminencia a personal poco capacitado para ejercer sus cargos en organismos públicos, aun cuando sostenga otros en el ejercicio de sus funciones, bien por funcionamiento real, bien por transformación institucional, el Estado concentra poder en núcleos con fuerte capacidad operativa , pero que aun así los "elegidos" no logran dar respuestas inmediatas a las demandas de la población, pese a los esfuerzos expresados en las reformas de Ley traducidas en una inversión social.

Ante estas "amenazas" prácticamente "invisibles", el desafío se torna más peligroso, y la lucha por parte de aquellos compatriotas con cargos claves comprometidos con un proceso de transformación y de conciencia se intensifica, en aras de lograr no solo la "legitimidad de las instituciones" ante la población si no también la "credibilidad" y "confianza"; por ende, se hace necesario optimizar y perfeccionar los grados de respuestas alejando a los servidores públicos de sus actuales "vicios corroídos", es por todo esto que en la medida que el juego de los agrupamientos sociales, políticos o económicos resulta más evidente e innegable su interés sectorial, aumenta la deslegitimación del sistema actual y la democracia es puesta en entredicho.

La explicación de todo esto, obedece a que actualmente es imperante identificar al "enemigo interno", procediendo a su total "erradicación", sin ninguna contemplación, tomando en cuenta que el "enemigo interno", puede estar también dentro de nosotros mismos, la infiltración en los órganos de gobierno se torna ante los ojos de la ciudadanía consciente, y cada vez esto es más evidente, hasta el punto que pareciera existir así un doble circuito para la conformación de la idea del "enemigo interno". Por un lado, transcurre lo referido al plano internacional, donde los enemigos son claros y se presentan en combate permanente, muchas veces de forma frontal, producto del progresivo bloqueo económico. Por otro carril, transcurre la información nacional en la que se incluyen todos los hechos ocurridos en la política local, dentro de la lógica de enfrentamiento ideológico, y los contendientes tienden a desdibujarse. La existencia del conflicto global tiñe la realidad criolla, y deforma los hechos para ser presentados como parte de una conflagración de escala universal.

Tengamos en cuenta, que el fortalecimiento del "enemigo interno" es posible por la existencia de dos condiciones:

  1. El estado de colonización en gran parte de la población.

  2. El accionar manipulador de los medios de comunicación en su consolidada etapa de monopolio y hegemonía a nivel global y nacional.

Seguidamente, es necesario recordar al filósofo alemán Martin Heidegger , el cual aseguraba que: "El enemigo puede haberse injertado en la raíz más profunda de la existencia de un pueblo, y oponerse a la esencia propia de dicho pueblo, actuar contra él". La cuestión principal es que existe una forma de eficacia históricamente comprobada para destruir al adversario desde dentro. Mediante la quinta columna o el enemigo interno. Enriqueciendo un pensamiento antiquísimo escrito por el general chino Sun-Tzu en su libro "El arte de la guerra": "Para conocer a tu enemigo (y sus debilidades) debes convertirte en su amigo (…) si conoces a tu enemigo mejor de lo que te conoces a ti mismo, el resultado de la batalla ya está decidido". De igual forma Según Sun- Tzu, en otro de los principios fundamentales del arte de la guerra descansa sobre la necesidad de saber practicar el arte del engaño para confundir y debilitar al enemigo. Además, también se aconseja el aprovechamiento y mantenimiento no solo de las ventajas, sino, más importante aún, de las oportunidades que se presenten. De allí la importancia de mantenerse en todo momento atento al curso de los acontecimientos.

Para concluir, vale la pena mencionar la proveniencia del término "quinta columna" mencionado por Hemingway, Ernest, concepto que se utiliza actualmente para identificar a personas infiltradas en el gobierno venezolano, dicho termino nació en España, en plena Guerra Civil (1936-1939). Le es atribuido al general franquista Emilio Mola, quien describió a un periodista los planes para la toma de Madrid por parte de las tropas fascistas. Según ese general, había cuatro columnas de tropas convergiendo sobre la capital, a las cuales se añadía una "quinta columna" formada por los simpatizantes del bando golpista que vivían en el Madrid republicano y que, llegado el momento, ayudarían a conquistar la ciudad.

Bibliografía:

  • Karl Von Clausewitz, (2010) "De la guerra". Editorial: Agebe.temática: Ensayos

  • Agebe.Isbn: 9789872105518.Sun Tzu "El arte de la guerra"

  • Hemingway, Ernest (1972). La quinta columna y cuatro historias de la Guerra Civil Española Editorial: Emecé Editores.



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Mineyomar Romero

Guayanesa de sentimiento. Administradora de Carrera, Profesora universitaria con un diplomado en investigación, Magíster en Ciencias Políticas. Actualmente estudiante de Doctorado. Cantante de Jazz y Bossa Nova. Su lema: Amor a Dios a la Patria Ciencia y Disciplina.

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