Un diciembre para la historia

Cada fin de año es una oportunidad para revisar los hechos (personales y sociales) que siempre se viven "intensamente". Es el momento del balance necesario, lo provechoso y lo malo que "nos tocó" en esta división artificial del tiempo que esclaviza. Esta culminación del año 2015 no podría ser la excepción. En este caso voy a centrarme en aquellos elementos sociales que han convertido este diciembre en un mes para la historia política venezolana del siglo XXI, el mes del "deslave electoral" del PSUV y sus aliados, que no fue cualquier cosa y que tal vez crezca, aunque no lo deseo. El mes, también, de la alegría de la oposición venezolana, transformada en receptora de un descontento social justificado, ello les permitió una victoria electoral como premio a su perseverancia (aunque parcial e interesada) en los medios democráticos para lograr cambios políticos.

Veamos porqué. No espero que suene a exageración, creo decididamente que el 6-D divide las aguas, tanto en el chavismo como en la oposición. Unos y otros ya no pueden ser los mismos a partir de ese día. Voy a ocuparme del chavismo, por los momentos.

Primero hay que señalar la primera ganancia de este mes: se impuso la paz, la "salida democrática" para resolver las tensiones políticas y sociales en el país. Debemos valorarlo con justicia y sobre todo acrisolar la senda del respeto a la Constitución que el país debe seguir transitando. Entiendo que existen malos perdedores, siempre los hay y cuando ello sucede siempre enfilan hacia los otros (la culpa es de la vaca) y nunca se ven en el espejo. Mutatis mutandi, ahora en el chavismo se oye hablar de "votos nulos sospechosos", "compra de votos", "golpe electoral" y otras ideas lanzadas en la misma dirección: no se perdió limpiamente, se impuso una victoria por medios dudosos.

Pero sucede lo paradójico: la MUD defiende ahora al árbitro electoral, claro sin exagerar el tono, lanzando hacia otros lados sus dardos venenosos que antaño usaron con ahínco en contra del CNE. Cosas veredes. Ya este reconocimiento a la decisión del poder electoral es un avance, tanto en lo interno como internacionalmente donde la campaña de desprestigio fue de alto perfil. Entiendo que puede leerse como un reconocimiento interesado y hasta cínico, pero, repito, es un reconocimiento a la legitimidad electoral venezolana que hace falta.

Otro dato histórico de este diciembre es la derrota electoral del PSUV después de 17 años de victorias sucesivas, bueno, cualquiera se acostumbra a ganar y nunca imagina el escenario adverso. Pero esta segunda derrota tiene un contenido cualitativo muy diferente a la primera, la de la reforma constitucional del año 2007. El chavismo está al borde del abismo, se juega su permanencia en el poder. Hay que considerar el sentido político de la derrota. En primer lugar ocurre después de la muerte de Chávez, en medio de la mayor crisis económica que ha vivido el país desde los años cincuenta del siglo pasado, casi desde que llevamos estadísticas sobre el asunto. La estrategia de ocultar las cifras no le sirvieron al gobierno para nada, salvo para su propio engaño. Este diciembre cierra con la inflación más alta de la historia económica moderna del país, superando con creces los procesos inflacionarios de los años noventa, dejó pálidas las cifras inflacionarias de las secuelas del plan de ajuste neoliberales.

Durante el año 2015 se instauró oficialmente, por si había dudas en el "equipo económico" del gobierno, el inicio de un período (cíclico, caballeros planificadores) de reducción sostenida de los precios petroleros, que no es una "manipulación del imperialismo norteamericano" como les gusta decir a algunos voceros oficiales y sus loritos variopintos. El precio del petróleo ya está por romper –hacia la baja-- el umbral de los treinta dólares por barril y las perspectivas "lucen negras". Lo histórico del asunto no es la variación de precios, cualquier estudiante de bachillerato lo puede deducir al graficar la evolución de los precios petroleros desde los años 70 del siglo pasado. Decía, lo extraordinario es la falta de previsión de los funcionarios que estuvieron y están en los organismos encargados de evitar que una crisis de esta naturaleza tomara desprevenido al gobierno y al país. Pero sucedió, nunca fuimos previsivos, Venezuela revivió la conducta festiva de las cigarras, como comentó Úslar Pietri en su famoso editorial de 1936.

Histórico también es la pérdida que sufrieron los partidos del GPP en los sectores populares de las grandes ciudades del país, pero sobre todo en Caracas. Se perdió en el 23 de enero, en Sabaneta de Barinas y, aquí en Carabobo, en todas partes menos en los Guayos. Es una avalancha como escribió Jesús Puerta. Una avalancha que debe ser analizada con serenidad para tomar los correctivos necesarios. En ese balance y en las que se tomen –tanto en el gobierno como en el PSUV— se juega el destino el chavismo. Es para meditar y no improvisar explicaciones al voleo, mucho menos reincidir en decisiones ineficientes.

También es histórica la reiteración de lo que pasará a la historia como "la narrativa de la guerra económica". El Presidente Maduro lo reconoció en las fatídicas primeras horas del 7-D, "ganó la guerra económica". Todo el mundo sabe que desde 1.999 existe una guerra política y económica contra la revolución bolivariana. La oposición en coordinación con sectores económicos poderosos han ensayado golpes de estado, golpes petroleros, paro patronales, guarimbas y "la salida". Como decía mi abuela, es parte del "paisaje" político del país. Por otro lado, más del 70% de la población venezolana nunca creyó que el desabastecimiento, la inflación y el bachaqueo estuvieran fuera de la responsabilidad política del gobierno. Las políticas económicas oficiales crearon las condiciones para que los que siempre han hecho la guerra ganaran. Nunca se resolvió la simplificación cambiaria, se dispuso de una economía de puertos enterrando a la industria nacional, la permanencia de regulaciones artificiales creó mercados paralelos (negros) donde los especuladores obtienen ganancias exorbitantes, el financiamiento monetario del déficit fiscal contribuyó a la escalada inflacionaria y nunca se puso límites al bachaquerismo desbordado e impúdico. En resumen, no se dispusieron acciones oficiales que estabilizaran la situación económica del país. También en este aspecto este diciembre hizo historia, la crónica de un autogol político anunciado.

Pero existe también otro hecho histórico: al interior del chavismo se ha manifestado en este diciembre un pensamiento crítico que siempre estuvo arrinconado en el portal aporrea.org y en algunos declaraciones de ex ministros de Chávez que se atrevieron a romper el silencio cómplice de la burocracia gubernamental y del partido. Antes del 6-D toda crítica era traición o, en el mejor de los casos, imprudencia mal intencionada. El descontento chavista tiene años manifestándose, tanto en lo electoral como en expresiones del pensamiento político. Pero desgraciadamente la revolución ha sido inmune a la crítica y a buscar colectivamente los correctivos.

Mientras escribo este artículo releo la denuncia que han realizado por distintas medios la Plataforma por la Auditoría pública y ciudadana del proceso de asignación de divisas en el país. Sugieren en sus planteamientos que se han "extraviado" y "fugado del país" una tercera parte de los ingresos petroleros desde el año 2.002, es decir, más de 250.000 millones de dólares, una cifra inimaginable. Giordani, Navarro y Osorio, ex ministros chavistas, reiteraron ante el país, a raíz de los resultados electorales del 6-D, sus denuncias y se produjo un impase con un grupo que se identificaron como movimiento de base de la revolución. La rueda de prensa terminó en un ambiente violento y hasta el Giordani recibió un baldazo de agua. Este hecho constituye un hito de este diciembre para la historia: se hacen las denuncias, se expresa un pensamiento crítico, pero nunca se realizan investigaciones, muchos menos enmiendas a las fallas señaladas.

Pero, ¿hacia dónde vamos? Como se trata de un deseo para el próximo año, aspiro que este diciembre no pase a la historia como el de las últimas hallacas del chavismo en el poder. Pero hay que aplicar lo sugerido por Chávez –en El Golpe de Timón-- para evitarlo. ¡Qué este diciembre no siga haciendo historia!



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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