Carta a mi revolución en el año 2015

Querida Revolución.

Hoy es un día de un año que me dicen que es 2015 y he decidido escribirte esta carta en este futuro para que quede como testigo de que alguna vez te escribí para decirte que cuentas conmigo a pesar de la tormenta que has vivido en el diciembre de este año que no termino de asimilar, y la he comenzado con una pregunta ensimismada.

Hay mi revolución ¿Tendrás los días contados?

¿Sabes mi revolución? Yo sé que la vida es una suma de momentos –buenos o malos- y las historias en cada uno de esos momentos son irrepetibles, porque no tenemos la providencia del séptimo arte, es decir, repetir las escenas de esa historia que tuvimos en un momento determinado donde podamos retroceder el tiempo para hacerlo de nuevo y bien, porque para lo real y humano, lo hecho, hecho esta, no hay otra oportunidad, y es por esa condición humana que me digo algunas veces y le digo a muchos que quieren aprovecharse de tu sombra y de tus frutos, que debemos tomar siempre, muy en serio, las decisiones que tomamos a cada instante en nuestras vidas, no vaya a ser que luego nos arrepintamos esperando tener tiempo para rectificar.

¿Sabes mi revolución? Que a partir de este diciembre de 2015 cuentas conmigo para seguir regando tus raíces con agua bendita de San Francisco, aquella que nos dio el creador ese 4 de octubre de 2012. Cuenta conmigo para seguir abonando la tierra donde te sembrara el sempiterno de Barinas, porque lo haré con el mejor abono que tengo en mi vida, te entregaré la mejor fórmula de nutrientes que tengo en mi existencia donde estas plantada, porque así me lo enseñó el arañero de Sabaneta después de aquella derrota de un Por Ahora. Muchos no creyeron ni pensaron que después de caerse esa rama tuya en 1992 se diera después esa exitosa cosecha de mi revolución en 1998. También me lo enseñó el tribilín de los esteros de Barinas cuando se cayó otra rama en 2007 llamada Referéndum constitucional. Mientras pensaban que el árbol de mi revolución se caía, se olvidaron que tú mi revolución, tienes tres raíces profundas. La de Simón Bolívar emancipada y profundizada con la espada de la libertad, la raíz de Simón Rodríguez que te abonó con sabiduría, conocimiento y luces para la adversidad y la de Ezequiel Zamora, por donde corren nutrientes guerreros de un pueblo justo y amante de la paz.

Tu mi revolución, tienes un tronco extraordinariamente robusto por el que continuará circulando la sabia de las tres raíces y seguirá siendo cuidado por los herederos de Maisanta, sus hijos fieles para continuar reverdeciendo las otras ramas que deben seguir dando los frutos para otras cosechas que recogerán futuros venezolan@s y pueblos del mundo. Cuenta conmigo para seguir sacando los frutos podridos en cada rama que intenten quitarte, porque querrán seguir pudriendo otras cosechas en cada tiempo venidero

Querido árbol revolucionario de las tres raíces. Amado árbol del araguaney turpialino sobre el azul marino de nuestras aguas territoriales, sembrado en el suelo magistral de nuestro continente indigenista por guerreros con sangre de libertadores y cultivadores que soñaron y lucharon por la independencia. Cuenta no solo con ocho estrellas, sino, con más de cinco millones de estrellas venezolan@s que están brillando en el cielo patrio del Dios eterno y sagrado y del Gigante amado de América, Hugo Chávez Frías.

 

Nuestro legado… también es sagrado

 

ivanmendez2006@cantv.net



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Iván Méndez


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