Gringochavismo con bigote

Lo que le costó al imperio de EEUU inocular en mitagogia y estereotipo, para alienar y controlar la conducta del resto del mundo y, así, dominarlo o domeñarlo, la figura y el pensamiento del Comandante Hugo Chávez, en solo quince (15) años, logró permear su sociedad, es decir, a su Pueblo, solo amparado en la palabra, hecha vida, verdad y esperanza de los pueblos.

A través de los medios de comunicación masivos, se nos enseñó la bandera gringa; se nos trazó la ruta de la Meca a la cual van los nuevos ricos, corruptos y choros, es decir, Disney World y Miami; se nos pintó, por medio del cine y la televisión, al caucásico gringo como el héroe bello al que no se le acaban las balas, mientras ellos violan todas las leyes y matan a diestra y siniestra, jamoneándose a una gafa explotada de buena, sobre un esterero de muertos, mientras los mexicanos son pintados sucios, regordetes, rechonchos, con cadenas gruesas de oro y planta, los colombianos como grandes narcotraficantes colaboradores de los gringos, los árabes, chinos, alemanes y rusos, como unos malvados que comen niño y matan viejas, solo por placer.

Pero, para los venezolanos, el molde ha variado. Ellos nos representaban (y aún lo hacen, infructuosamente), como exportadores de mujeres bellas y buenotas, que en sus películas no pasaban de ser pobres putitas en burdeles o mujeres de mafiosos, además de pisatarios de un gran barril de petróleo que no sabíamos manejar, porque todos son corruptos y brutos según sus estereotipos, con la ayuda de infelices criollos, como una dama racista filofascistas que limpió el piso, hace poco tiempo, con un personaje de la farándula al que ella llama "de color", que tildó de flojo, entre ademanes, como de cierto asco.

Pero, llegó el Comandante Hugo Chávez, con su socialismo bolivariano del siglo XXI, que en la Sede de la ONU, en una de sus conferencias, dijo que ahí olía a azufre, para referirse a George Bush (hijo, aunque igual de pestilente al padre), convirtiéndose el Comandante Chávez, con su palabra y sus obras, en una referencia liberadora, no solo para Venezuela, sino para el resto del mundo y, cosa que irritó al negro más blanqueado e impopular que haya tenido la Casa Blanca, lleno de odio, con todo y sus poses, ademanes y caminado de blanco, que lo acusan como el genocida al que le dieron el Nóbel de la Paz.

Esta influencia del Comandante Hugo Chávez, le granjeó afectos del Pueblo llano de EEUU, de despojados de sus casas, de gente cuyas familias mueren de frío en el invierno, del Pueblo gringo, que sonríen con simpatía, cuando ven la imagen o escuchan la voz del Comandante Chávez.

Tanto ha crecido y se ha extendido el gringochavismo, que ya no nos preguntan por las misses, ni por petróleo, sino por el Comandante, si lo hemos visto en persona, si acabamos con el analfabetismo, si hay libertad de expresión, si es verdad eso de la educación pública gratuita, obligatoria y masificada, sobre cómo hacemos con el oposicionismo golpista y criminal y no terminan de creerse el cuento de las canaimitas para los niños en nuestras escuelas y liceos, las tablas en universidades y el wi-fi en todas las áreas públicas, cosa que no se ve en ninguno de los Estados de la Confederación gringa.

Es por ello que en el mismo seno de la sociedad de EEUU, muchas personas llevan, cual moda, franelas con la mirada del Comandante y, para colmo de males, como para retar al Nóbel del Genocidio, le agregan un bigote, como símbolo del Presidente Obrero, Nicolás Maduro.

Estando así las cosas, ya no se trata de eurochavismo, sinochavismo o gringochavismo. Ya Chávez no es Chávez, sino el resultado de siglos de resistencia y de grandes hombres de revolución que fueron su formación e inspiración junto al Pueblo, razón por la cual, hoy Chávez es "todos los Pueblos emancipados", que claman por un "Nuevo Mundo", multicéntrico y multipolar, como centro de la justicia y la paz, discurso que vehementemente delineó el Presidente Nicolás Maduro, apóstol del chavismo del siglo XXI, quien además, en paráfrasis del Comandante Chávez y de la Constitución del año 1999, nos remite al Estado Social de Justicia y Derecho, es decir, solo posible en Socialismo, que ya empezó a permear, no en la frivolidad cinematográfica comercial de Hollywood, sino en la conciencia popular, lo que hace que el arraigo no se saque, ni a balazos, ni las simpatías gringas, de actores, productores de cine, artistas, intelectuales, científicos, minorías étnicas, espías, militares, deportistas, entre otros, puedan ser reprimidas, sino que crezcan, tanto como la esperanza por un mundo mejor, que los libere del yugo opresor y perverso de demócratas y republicanos. Hoy, tenemos también, gringochavismo.


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Luis Alexander Pino Araque


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