No vamos a sucumbir ante violencia y muerte

A pesar de la derrota que ha sufrido todo intento insurreccional de los sectores extremistas y fascistas de la derecha, aún siguen sembrando violencia y muerte.

     Decir "violencia" y "muerte", pareciera no significar gran cosa, sino para quienes son víctimas de todos los muertos generados desde las guarimbas, los muertos a tiros, sobre todo, las familias enlutadas que quedan con el vacío desgarrador que nos dejan la violencia y la muerte.

      Uno de mis hijos, Alejandro, sucumbió y murió hace ocho días, producto de la violencia, que lo llevó a la muerte. Y, así como él, nuestros hogares se enlutan cada día, por nuestras omisiones y acciones, que debemos revisar, pues la vida y la paz, han de imponerse, como valores de la mujer y hombre nuevos.

     Y, muy a pesar de los muertos, de sus víctimas y de que la mayoría nacional rechazamos la violencia y la muerte en todas sus expresiones, seguimos siendo gente de paz y amor.

     A pesar de que hay un concierto para delinquir: en voceros políticos de la derecha, en medios privados palangristas, en apátridas al servicio de EEUU, en obispos indignos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), en esos rectores universitarios criminales y asesinos nucleados en la AVERU que han empujado y siguen liando, para que de una masa amorfa y espontánea de estudiantes, salgan los muertos que ellos suponen como daño colateral, en sus pretensiones golpistas, aún con impunidad, aún con los los actos terroristas promovidos con actuaciones paramilitares, aún con la agudización del desabastecimiento programado de alimentos, productos y servicios, está sucediendo algo maravilloso; la mayoría nacional, chavistas y opositores, socialistas y gente de derecha, cada día se suman al llamado del Presidente obrero, Nicolás Maduro, de sus gobernadores y ministros. La vida y la paz, están empezando a ser, nuevamente, nuestro centro o forma de vida natural, a pesar de esa bastarda insistencia de algunos sectores, por derrocar al Presidente Nicolás Maduro y liquidar a todo lo que sea chavista o preserve su legado y memoria.

     A pesar del odio inoculado y la violencia bien planificada por esa dirigencia opositora hipócrita, con sus guarimbas y actos terroristas,a pesar de nuestras víctimas y de nuestros muertos, a pesar de tanto dolor, la mayoría nacional no puede sucumbir ante las acciones que asesinos golpistas quieren imponernos como cultura, con sus antivalores y sus graves consecuencias. Todos, debemos bregar por la vida y por la paz. No más muerte. No más violencia. No vamos a sucumbir. Tendremos una sociedad de gente feliz, en revolución.



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Luis Alexander Pino Araque


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