De San Agustín a Obama

La historia esta llena de guerras, la humanidad solo puede documentarlas, describirlas. Los estadísticos e historiadores calculan que, en los periodos históricamente documentados desde 1498 antes de Cristo hasta fines del siglo XX hubo 3178 años de guerras y 358 años de paz.

San Agustín (354-430) es al parecer, el primero durante siglos hasta la llegada de Obama que reclama la guerra justa (bellum justom) y guerra digna de ser condenada. Hugo Grocio (1583-1645) trata de formular las leyes de las guerras por las vías de la regulación de sus costumbres y humanizar sus modos. Obama 2009, hablando de paz quiere institucionalizar las guerras justas como San. Agustín.

Obama sabe que una guerra nuclear o su constante renovación de su tecnología no son tan rentables como las guerras convencionales de las cuales se alimenta hasta en un 46% el capitalismo. El Nóbel de la paz lidera el complot del silencio de las naciones más industrializadas provocando una rara desaprensión acerca de la realidad. Tantas y trascendentales cambios tecnológicos, políticos, económicos e ideológicos, y su subsiguiente negación, para algunos pueblos, son considerados como no importantes en sus relaciones políticas con los países grandes. Es un escapismo ante el peligro, lo es, pero asimismo, es una negligencia en la dignidad y pensar político propio.

Desde San Agustín a Obama, se encubre las guerras con cientos de pretextos. Las conquistas de los imperios desde la antigüedad hasta las invasiones norteamericanas, consideran el despojo del adversario como fin principal y aunque las expliquen por la necesidad de defensa, bastaría leer el antiguo testamento como fuente: Los imperios macedonio, romano, el de Carlo Magno conduciendo guerras invocaban una misión: el hambre y la rapiña, como lo hace Obama en Irak y Afganistán. Proyectando otras guerras a futuro para defender al pueblo norteamericano, la pregunta aquí es: ¿Quién nos defiende a nosotros de los norteamericanos?


Las Naciones Unidas, la Haya y los organismos internacionales de derechos humanos no sirven de nada cuando de sancionar a los norteamericanos se trata. Las ambiciones imperialistas nadie las frena, al contrario, les dan el visto bueno para invadir naciones pequeñas y mal armadas. Legalizan las guerras igual que la mayoría de encíclicas papales. La paz esta siempre detrás de las guerras. Obama en otras palabras dice que: Las guerras son un mal necesario para la paz. Principio moral entregado por el Nóbel para que las guerras según interpretación de Obama lleguen a ser una institución de la humanidad.

Con un prepotente criterio de orden superior, reconocido y aplaudido por la Unión Europea, aceptado hasta ahora por China y Rusia, por interés económico-bélico, las guerras son ya, un instrumento definitivo para las soluciones internacionales basado en la explotación y dominio militar.

Por primera vez en la historia de la humanidad, somos testigos que una guerra nuclear no le dará por interés económico y por el trascendente y revolucionario cambio tecnológico-político que producen las armas convencionales, verdadero sentido y finalidad misma de las guerras capitalistas para sostener la economía imperial.


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Raúl Crespo


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