Política callejera

En efecto, la política callejera de los Estados Unidos es la guerra, en el sentido de que no hay ninguna política del departamento de estado plausible si no entraña una amenaza de guerra. Las relaciones diplomáticas son ineficaces si no son uno de los términos de una alternativa, cuyo otro termino es la guerra o por lo menos un sucedáneo no militar de la guerra como rupturas de alianzas, sabotaje a las conferencias internacionales, golpes de estado, amenazas y agresiones verbales, aranceles aduaneros primitivos, devaluaciones salvajes, la calificación de terroristas o narcotraficantes en una lista negra, la certificacion de los aeropuertos y el alejamiento de líneas aéreas, el pago de la deuda externa, la manipulación tecnológica-política, etc.

El hombre posterior a 1945 es el primer hombre que ha tenido que vivir con la eventualidad de su propia desaparición como especie. Este mecanismo por el cual atribuimos a los EEUU nuestra propia agresividad por estar constantemente amenazados por ellos. Las amenazas, los ataques de todas las instituciones políticas de los norteamericanos no han podido ser neutralizado por las relaciones entre gobiernos. Levantar el embargo de 50 años o mas a Cuba es una amenaza que tiene que terminar los EEUU no tienen que someter a un embargo militar o comercial a ninguna nación del mundo. La política exterior norteamericana ha sido un estancamiento o un retroceso solo para fortalecer a las oligarquías o las dictaduras en los países petroleros. EEUU ha sido siempre el principal obstáculo a toda revolución o la principal causa que ha borrado los resultados de las revoluciones. Porque los peligros a los grandes cambios sociales son un peligro para el sistema capitalista, proporcionan a los gobiernos títeres el pretexto para aplazar eterna mente cuestiones de desarrollo social-económico en beneficio del fuego fatuo de las crisis artificiales. Sirven para perpetuar el sistema del capital en el libre mercado en nombre de los pueblos. Así, nada es mas fácil de suscitar y hasta de crear realmente que los peligros exteriores son parte de la agresividad humana, el gusto por la autodestrucción que aquella disimula, la simplificación de la realidad permitida gracias a la idea de ser perseguido por los EEUU. No debe sorprendernos que desde 1945 en la tierra estalle un conflicto cada 18 meses por termino medio. Tampoco debe extrañarnos que los especialistas de las guerras señalen la desproporción apenas verosímil que existe entre los objetivos de estas guerras y los alcanzados, cosa rara, y las perdidas humanas, económicas, cuyas consecuencias sociales duran de por vida que subrayan las distancias que existe entre la importancia casi alucinante de los motivos que les sirve de justificación y la insignificancia de estos mismos motivos que posteriormente aparecen como tristes excusas amparadas por la ONU respaldando la patología del imperialismo de la cual las interpretaciones de la historia centradas exclusivamente en la economía y en el imperialismo de las hegemonías económicas militares nos dan cuenta.

Hace ya mucho tiempo que se ha llegado a la conclusión de que no basta creer que se tiene razón para hacerse justicia uno mismo. No se comprende porque esta misma convicción subjetiva, tan fácil de adquirir y de propagar, no tenga un lugar de derecho en la política internacional. Los pueblos han descubierto los medios para resolver los conflictos internos entre intereses divergentes, es una política de defensa. Las revoluciones, los partidos de izquierda buscan crear sistemas de igualdad pero en el exterior las naciones industrializadas se comportan como si de época de caza se tratara en la edad de piedra. En un análisis cada país se aferra a su soberanía, dicho de otro modo cada nación se arroga el derecho a ser juez y parte de su propia causa. Hoy día si no eliminamos el concepto de soberanía nacional, concepto utilizado por intereses y necesidades políticas por todos los gobiernos, no es posible desde un punto de vista puramente practico a las circunstancias actuales de la geoestrategia integrarse sin estar perdiendo tiempo en el burocratismo diplomático, freno a la necesaria integración revolucionaria para hacer frente a un enemigo común y poderoso, el capitalismo imperial.

En la actualidad términos como “embargo, pentágono, OTAN, Vaticano, casa blanca, ultramar, imperialismo, invasión, seguridad nacional, capitalismo, neoliberalismo, seguridad democrática” han adquirido un tono rancio y anticuado. Sin embargo para importantes sectores de la población, clase media y alta estas palabras dan todavía la impresión de realidad y por este motivo la atmósfera internacional permanece siempre encendida por el resonar de la guerra caliente desde los Estados Unidos. Este país ya no puede ejercer presión económica, permitírselo otra vez significaría perder la mejor opción que la humanidad haya tenido jamás. Sin la fuerza militar por si solos son realmente insignificantes en la dominación del mundo. En las actuales circunstancias, creando bloques en Sudamérica y Asia si los EEUU deciden interrumpir las relaciones comerciales con países como China, Rusia, Irán, Venezuela, estas naciones no sufrirán graves consecuencias en efectos sensibles. En realidad estas naciones han venido sufriendo los embates de la guerra sucia por parte de los estadounidenses desde hace mucho tiempo y sus pueblos están cada vez mas convencidos de triunfar o morir.

Por mas de 70 años el forcejeo de los EEUU con el mundo sobre cuestiones energéticas, políticos-militares ha absorbido una parte importante de sus recursos económicos y de sus energías políticas. Miles de ciudadanos norteamericanos han muerto en guerras derivadas de la política exterior de Washington. La propia supervivencia de los EEUU esta empeñada contra la amenaza nuclear y la hostilidad de pueblos y grupos que luchan por frenar la colonización de EEUU y Europa. Simultáneamente se impone un ardiente deseo de incrementar los contactos con China, Rusia, Venezuela, Irán, Corea del norte, esperando acelerar el deshielo. No todas las naciones europeas enfocan de igual manera la política de la OTAN. Comercialmente cada una de ellas busca seguir una política independiente con las oportunidades que mas están a su alcance tendientes a combinar el fomento de los negocios con imperativos de la política exterior en una cruzada por la paz políticamente motivada. La reunión del G 20 solicitada por Francia invitando a México y Brasil dejando por fuera a España y al resto del mundo no significa querer construir otro mundo por mas declaraciones de Nicolás Sarkozy en ese respecto. Francia es un aliado de los EEUU esa relación supera cualquier intención de los presidentes temporales que esas dos naciones puedan tener. La decisión de China y Rusia en el mundo. Venezuela en Latinoamérica de considerar el comercio como un medio para reducir la tensión de la guerra fría se convirtió gradualmente en parte de una política establecida para las ideas, la educación, cultura, colaboración técnica y alianzas estratégicas militares para la paz y prosperidad fuera del sistema capitalista que es un fracaso absoluto.

La mayoría de naciones del mundo se ven afectadas por la recesión económica de los EEUU que amenaza ser global por las consideraciones militares en la cual esta establecida y que no pueden cambiar sin afectar su condición de imperio.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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