Y pusieron la otra mejilla

Los enemigos de la paz en Colombia se han encargado de hacer ver como terrorista a todo aquel que ose hablar de alguna salida pacífica al conflicto de ese país, sin embargo, eso no debe constituir un freno para las personas que tengan aunque sea el más mínimo grado de sensibilidad humana en la vida.

Menos ahora que pese al asesinato del segundo hombre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), este grupo armado, cuando todo el mundo pensaba en retaliaciones, en el asesinato de las personas en cautiverio, se arma de coraje y pone la otra mejilla: “la muerte a manos del Ejército colombiano de ‘Raúl Reyes’ no debe afectar la búsqueda de un acuerdo humanitario sobre los secuestrados”, publicaron en internet.

Mensaje que alivia a los familiares de las cuarenta personas que retienen con fines de canje por los insurgentes presos. Y no es para menos. Luego de la noticia del asesinato de Reyes, no es de extrañar que los parientes de los secuestrados pensaran en lo peor.

Pero más allá de esto, creo que este es el momento de encausar ese conflicto hacia su fin, aunque repito, los adversarios de la paz no dejan resquicio para salidas que permitan pacificar esos 50 años de guerra.

Para ellos las cosas son claras u oscuras. Si uno habla de aniquilar a los guerrilleros lo reciben como un demócrata, pero si plantea alguna posibilidad de diálogo, lo acusan de terrorista y como tal se debe estar muerto o en prisión.

Sí, lamentablemente allí centran sus discurso y bloquean la posibilidad de una tercera vía que los pueda llevar a una solución pacífica, que estoy seguro anhelan la mayoría de los colombianos.

La posición de las Farc fue una sorpresa para muchos. Es innegable la tensión como inocultables los elementos que se ponen en juego con el canje, pero no hay mayor gesto de querer la paz que el dado por el grupo insurgente, luego del asesinato de Reyes.

La Farc puso la pelota del otro lado de la cancha, sólo que el Gobierno colombiano insiste en jugar al off side y así no se puede lograr el gol de la paz.

En principio sacó al presidente Hugo Chávez y a la senadora Piedad Córdoba de sus labores de mediadores. El grupo guerrillero bajo el mando de Manuel Marulanda (Tirofijo) no se dio por vencido.

Aún con ese revés y en desagravio a Chávez, comenzó de manera unilateral las liberaciones de Consuelo González de Perdomo, Clara Rojas y su hijo Emmanuel. Posteriormente, como se sabe, dejaron libres a los ex congresistas Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco, Orlando Beltrán Cuellar y Jorge Eduardo Géchem.

Mientras que el Gobierno de Alvaro Uribe sólo da muestras de entorpecer el proceso, de forma tal, que ya nadie cree ni siquiera en los despejes y el alto al fuego del área de las liberaciones.

Llegaron al descaro de la mentira. Son muy evidentes sus manipulaciones. Nos tenían convencidos del mal estado de las personas cautivas, incluso, había versiones de que a uno de los últimos secuestrados lo cargaban en una hamaca en la selva, sin embargo, quedan delatados cuando los liberados bajan del avión.

La apariencia es tal que muchos pensaron que todo era una mentira. No creían que esas personas estuvieran secuestradas. Lucían muy bien para tener encima el martirio de un cautiverio.

Antes, el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, declaró a los medios de comunicación del mundo, que tenían las coordenadas del sitio donde se encontraban los últimos liberados, como para sabotear la entrega a la Misión de Rescate Humanitario y tuvo que salir el ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, a desmentirlo públicamente.

En el asesinato de Raúl Reyes, fueron capaces de violar la soberanía de Ecuador, para bombardearlo junto a otros 16 guerrilleros, que dormían en ropa interior, según palabras del presidente de ese país, Rafael Correa.

Como lo ven, el Gobierno colombiano lo que hace es quemar tiempo en la cancha, haciendo trapisondas, para que no se concrete el juego de la paz. Espero no me llamen terrorista por este artículo, en el que sólo pretendo advertir que debe avanzarse hacia la paz sin cartas debajo de la manga y lo indispensable de abrir esa tercera vía en la búsqueda de las soluciones para detener el derramamiento de sangre en el vecino país.

albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán


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