¡Terrorismo!

Es el instrumento que han usado los sectores dominantes para mantener sometidos a las mayorías poblacionales en todas las naciones del mundo. Para no ir más atrás en la historia a partir del feudalismo, en el siglo IX en Europa, los grupos de poder que conformaron las elites económicas, se repartieron las mejores tierras productivas y en extensiones que solo las ambiciones de sus rivales, con sus mismas características, los limitaron. Los vasallos o castas inferiores solo se limitaron a recibir las sobras de los amos. Mas abajo en la escala: el campesino, sometido a régimen de servidumbre, con el alimento como única recompensa por su trabajo, que de paso, podía ser hasta de 16 horas diarias. Es decir: conformaron clanes que les proporcionaron estabilidad y poder mediante la fuerza, para mantener una hegemonía elitesca y explotadora en base a conformismo y terror.

Durante, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, los regimenes de represión y mal pago de los jornales de los hombres, marcaron la pauta de la recompensa salarial. Se utilizó la misma necesidad de los pueblos, para desde su propio seno, organizar los elementos o fuerzas que sirvieran de instrumento para reprimir los focos de rebelión que por instinto (en unos casos) y por conciencia (en otros), se alzaban exigiendo mejores condiciones de vida. Ya se había inventado la figura de “un dios todo poderoso” que se regocija castigando a todo aquel que pretenda romper los esquemas de organización social de dominación existente. El hambre y la miseria fueron promocionados: como el mejor camino para acceder a un “cielo” en cuyo seno se disfrutarían de las riquezas y bondades que en la tierra no se obtuvieron. Por tanto el sometimiento y la obediencia al patrón se convirtieron en una máxima, bajo la cual se obtenía la garantía de vivir en paz, no importando que fuera en la más indigna de las miserias. Se llegó a clamar la “obediencia al amo”, como un derecho divino, ese dios, el látigo, los ejércitos, las leyes amañadas, los jueces corrompidos, las mediatizaciones, se convirtieron en los mecanismos de terrorismo psicológico y material, que garantizaban la estabilidad y el orden social. Las cárceles vinieron a ser los depósitos en los cuales los rebeldes que no rectificaban su posición eran separados de la sociedad, y utilizados como ejemplo de escarmiento para los demás. Los sacerdotes, que siendo beneficiarios del orden social por medio de la fe, inventaron la confesión como forma de obtener información al día y de primera mano: del pensar y sentir del pueblo, información misma, utilizada luego para ejercer el terrorismo represivo. Hasta la excomunión fue utilizada como método de terrorismo psicológico, pues quien la mereciera, “se iba derechito al infierno”.

Con el fortalecimiento del capitalismo: los medios de comunicación electrónicos, cibernéticos y escritos, se impusieron junto al desarrollo de la industria moderna, explotadora y avara. Lo que trajo consigo el terrorismo psicológico aplicado en forma masiva y simultanea. La mentira se impuso como medio de convencimiento, para que se acepte una realidad no existente como verdad, pero que beneficia a las clases dominantes. El estado: aparato muy necesario hasta ayer, ya no es necesario hoy, pues el mercado y sus leyes lo han de sustituir. Pero solo en los países débiles y donde existe materia prima abundante, los países poderosos, al contrario fortalecen su aparato estatal, por que deben cuidarse del terrorismo no generado por ellos, y que es clasificado como” terrorismo malo, en contraposición del “bueno” que se utiliza para imponer leyes supranacionales. Este terrorismo “bueno”, esta facultado para desintegrar a otros estados en mini naciones, para poder hacer un mejor manejo de las leyes de mercado. Ej. La desintegración de Yugoslavia, y la parcelización religiosa de Irak y Afganistán. Los ejércitos deben desaparecer, por que solo se justifica el ejército de los poderosos, los de las naciones satélites deben ser solo policías locales, pues son un peligro terrorista. La tortura se declara legal, siempre y cuando sea para aplicársela a ciudadanos de tercer mundo que pretenda revertir el orden establecido. La validez de sus resultados en los tribunales, tiene su justificación por detener a los terroristas malos que no aceptan el dominio de las élites… se permite la creación de cárceles de torturas itinerantes, o en su defecto otras tales como: Guantánamo y Abu Grahib. El despojo incluso de la condición humana no es delito. La promoción de la droga y cualquier método de alienación son válidos para lograr los objetivos de adormecimiento de la conciencia y la rebeldía… solo se permitirá la paz de los sepulcros, hasta donde no se pueda evitar.

javiermonagasmaita@yahoo.es





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Javier Monagas Maita


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