La guerra sin fin y la resistencia necesaria

Se cumplen cuatro años de la segunda Guerra en Irak esta semana, diesiseis años desde el comienzo de la primera Guerra del Golfo – que realmente nunca terminó – y cinco años y medio desde que arrancó una de las guerras más injustas, nefastas y ambigüas de la historia: la Guerra contra el Terrorismo. Al inicio del quinto año ocupando a Irak, masacrando a su pueblo y su historia, el Presidente George W. Bush pide “carta blanca” del congreso estadounidense para continuar sus bombardeos y matanzas. Paciencia pidió el líder imperialista, “no me pongan fecha de salida porque así los terroristas estarían avisados”. Es una lógica insólita, tal como ha sido todo lo que ha hecho ese señor desde que fue seleccionado para la presidencia estadounidense en el 2000. La Secretaria de Estado Condoleezza Rice declaró que el “sacrifio valió la pena” en el caso de Irak. ¿Pero de que sacrificio habla? ¿El sacrificio de los más de 650.000 irakís que se han muerto, o los millones de irakís desplazados? ¿Acaso sería el sacrificio de los 3.200 soldados y soldadas estadounidenses que han muerto y los más de 50.000 heridos en batalla? Tal vez sea el sacrificio del pueblo estadounidense de permitir su gobierno gastar cientos de miles de millones de dolares año trás año para intentar garantizar un suministro de energía que satisfacería su insaciable consumismo. O quizás el sacrificio de los pueblos del mundo que han tenido que ser testigos a la brutalidad y barbaridad del imperialismo sangriente sin poder pararlo.

Ahora se preparan para invadir o atacar a Iran. Las mismas matrices de opinión estan circulando por la prensa estadounidense y los medios internacionales de hace tiempo. “Iran tiene armas nucleares”. “Iran es peligroso”. “Iran pudiera atacarnos”. “Iran no coopera con los cuerpos internacionales.” El despliegue más grande de la OTAN y de la armada estadounidense de buques de Guerra, portaaviones y grupos de commando, ya estan por los alrededores de Iran, preparados para arrancar con la próxima etapa de la Guerra sin fin. ¿Que harán los países del mundo en caso de un ataque a Iran? ¿Se quedarán callados y subordinados al mandato del imperio estadounidense, o tomarán alguna acción en las Naciones Unidas u otro cuerpo multilateral para impedirlo?

Hace unos días, hubo multiples manifestaciones en diferentes ciudades estadounidenses en contra de la continuadad de la Guerra. Las encuestas señalan que más de 60% de la población estadounidense esta en contra de la Guerra y la política exterior del gobierno de George W. Bush. Pero ese 60% aún no ha tomado las calles. Miles de personas en un país de 300 millones de habitantes no hace tanto impacto en la opinión pública. Oponerse a una Guerra o a una política de estado no es simplemente decirlo; hay que actuar, y el pueblo estadounidense aún no ha actuado de manera aceptable para realmente intentar cambiar el escenario actual. Oponerse a la Guerra y querer cambiar la política de su país no es solamente comentarlo entre familia o amigos, sino hay que fisicamente, emocionalmente y psicológicamente asumir el compromiso de luchar por la paz y la justicia social y realmente arriesgarse y sacrificar sus comodidades cotidianas.


El pueblo de los Estados Unidos no esta en resistencia. El pueblo irakí esta en resistencia. El pueblo venezolano esta en resistencia, tanto como el cubano, el boliviano y otros en el continente. Pero la Guerra en Irak no es una Guerra solamente contra el pueblo irakí; es una Guerra contra la humanidad – y no habrá futuro del especie humano si no haya un movimiento de resistencia mundial.

Hay que dejar de confiar en un cambio de política si los democrátos ganan la Casa Blanca en el 2008. El congreso – mayoría demócrata – esta a punto de aprobar los 124 millones de dólares que pidió Bush para continuar financiando la Guerra. Y casí todos los demócratos apoyan la Guerra contra el terrorismo, a pesar de sus críticas a la fracasada invasión en Irak, algo que significa que no habrá cambio ninguno en la política exterior de Washington hasta que haya una verdadera transformación – revolución - de la estructura socio-política y económica de ese país.

Al mismo tiempo, los pueblos del mundo que son lás víctimas de esas agresiones no pueden quedar esperando el gran despertar del pueblo estadounidense. Hay que seguir resistiendo al imperialismo y la injusticia, y buscar la manera de crear un gran movimiento internacional por la humanidad, antes de que sea ya muy tarde.

evagolinger@hotmail.com


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Eva Golinger


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