Privatización de la Comunidad de Inteligencia de los EEUU

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En el ensayo "LA ACTUAL ESTRATEGIA DE INTERVENCION IMPERIAL: THE OUTSOURCING OF INTELLYGENCE. Enero de 2010, realicé una reseña de las nuevas tendencias que asume el Estado bajo la impronta neoliberal, lo que puede denominarse la privatización de la guerra y la corporativización del Estado (expresada al interior de las fuerzas armadas y la Comunidad de Inteligencia de los EEUU ).

Tal proceso, lo describe Nick Turse en su trabajo "El Complejo: Cómo los militares invaden nuestra vida cotidiana", con el siguiente fraseo:

"La vida diaria militarizada, la economía civil ‘pentagonizada’, y el Pentágono privatizado."

El Estado imperial cada día se corporativiza más y se privatiza bajo la tutela de los monopolios financieros, los carteles mediáticos, el lobby petrolero y el complejo industrial-militar. Por ello se puede sostener que son estos monopolios, particularmente los de la industria militar privada, quienes incentivan y se benefician de los planes guerreristas, siendo las actuales guerras de baja intensidad o guerra contra el terrorismo y el narcotráfico, formas específicas del fenómeno privatizador neo-liberal.

La tendencia privatizadora en la actual coyuntura histórica, permite comprender como en el terreno de la seguridad y la defensa, el Pentágono norteamericano traspasa sus funciones de rutina a las compañías militares privadas.

Este fenómeno es conocido con diversas denominaciones: "EXTERNALIZACION", "TERCIARIZACION", "SUBCONTRACION" U "OUTSOURCING" DE INTELIGENCIA.

Al igual que los otros ensayos que hemos citado de los autores Tim Sorrock, JB Hillhouse, Jeremy Scahill y Nick Turse, la investigación de Dana Priest y William M. Arkin se basa en el empleo de fuentes abiertas: documentos de gobierno y de las contratistas, los registros de propiedad, los sitios de redes sociales y empresariales, entrevistas con los funcionarios militares y corporativos y ex funcionarios.

Estos investigadores identificaron miles de empresas privadas que trabajan en "secreto" con la Comunidad de Inteligencia de los EEUU. En tal sentido, en el artículo titulado "Un mundo oculto, creciendo fuera de control", plantean lo siguiente:

"El mundo de alto secreto, que el gobierno creó en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, se ha vuelto tan grande, poco manejable por lo secreto y lo que nadie sabe cuánto dinero cuesta, cuánta gente emplea, cuántos programas existen dentro de él o exactamente cuántas agencias hacen el mismo trabajo.

Estas son algunas de las conclusiones de una investigación de dos años por The Washington Post que descubrió lo que equivale a una geografía alternativa de Estados Unidos, un Top Secret America oculta de la vista pública y falta de supervisión a fondo. Después de nueve años de gasto sin precedentes y el crecimiento, el resultado es que el sistema puesto en marcha para mantener la seguridad de los Estados Unidos es tan masivo que su efectividad es imposible de determinar.

Otros hallazgos de la investigación incluyen:

  •  Algunas 1.271 organizaciones gubernamentales y 1.931 compañías privadas trabajan en programas relacionados con la lucha contra el terrorismo, seguridad nacional e inteligencia en cerca de 10.000 lugares en todo Estados Unidos.
  • Se estima que 854.000 personas, casi 1,5 veces más personas que viven en Washington, DC, mantenga alto secreto las autorizaciones de seguridad.
  • En Washington y sus alrededores, 33 complejos de edificios para labores de inteligencia de alto secreto están en construcción o han sido construidos desde septiembre de 2001. Juntos ocupan el equivalente a casi tres pentágonos o 22 edificios del Capitolio de EE.UU. - cerca de 17 millones de pies cuadrados de espacio.
  • Muchas de las empresas de seguridad y las agencias de inteligencia hacen el mismo trabajo, creando redundancia y desperdicio. Por ejemplo, 51 organizaciones federales y mandos militares, que operan en 15 ciudades de EE.UU., el seguimiento del flujo de dinero hacia y desde redes terroristas."

Esta denuncia sobre este aparataje clandestino, coloca en entredicho la cacareada "democracia ", ya que demuestra la existencia de un verdadero gobierno en la sombra, donde las diversas empresas del complejo industrial-militar logran jugosos negocios y contratos de defensa, sin escrutinio público y sin rendirle cuenta a nadie.

El proceso de privatización de la seguridad nacional, guiado por la mercantilización, ha colocado también en entredicho el propio papel del gobierno como función pública:

"Las empresas privadas se han vuelto tan completamente entrelazado con las actividades más sensibles del gobierno de que sin ellos militares y misiones de inteligencia tendría que cesar o se vería amenazado. Algunos ejemplos:

  • En el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) , el número de contratistas es igual al número de empleados federales. El departamento depende de 318 empresas de servicios esenciales y el personal, incluyendo 19 empresas de dotación de personal que ayudan a DHS encontrar y contratar a los contratistas más. En la oficina que se encarga de la inteligencia, seis de cada 10 empleados son de la industria privada.
  • La Agencia de Seguridad Nacional, que lleva a cabo la vigilancia electrónica en todo el mundo, contrata a empresas privadas para llegar a la mayor parte de sus innovaciones tecnológicas. La NSA utiliza para trabajar con un pequeño establo de las empresas, y ahora funciona con un mínimo de 484 y está reclutando activamente más.
  • La Oficina Nacional de Reconocimiento no puede producir, en marcha o mantener sus grandes sistemas de vigilancia por satélite, que los países en fotografía, como China, Corea del Norte e Irán, sin los cuatro principales contratistas que trabaja.
  • Cada una de las 12 agencias de inteligencia depende de las empresas privadas para establecer sus redes informáticas, redes de comunicación con otros organismos, y los bits de fusibles de información que podría indicar un complot terrorista. Más de 400 empresas trabajan exclusivamente en esta área, la construcción de hardware y software de sistemas clasificados."

Del mismo modo, analizando el proceso que condujo es este predominio de las empresas privadas en material de seguridad nacional, los autores ejemplifican el caso de General Dynamic (pero que se puede extender a Booz Allen Hamilton , L-3 Communications , CSC , Northrop Grumman ,SAIC, entre otros ):

"De los 1.931 empresas identificadas por el Post en los contratos de alto secreto, unos 110 de ellos lo hacen aproximadamente el 90 por ciento del trabajo en el lado corporativo de la defensa de inteligencia corporativa del mundo.

Para entender cómo estas empresas han llegado a dominar la era post-9/11, no hay ningún lugar mejor para empezar que la oficina de Herndon de General Dynamic.."

"La compañía adoptó la emergente tecnología inteligente de estilo de la guerra. Se desarrolló como meta los sistemas de identificación y equipos que pudieran interceptar teléfonos celulares a un insurgente y comunicaciones portátil. Se encontró la manera de ordenar los miles de millones de puntos de datos recogidos por las agencias de inteligencia en montones de información que una sola persona puede analizar.

También comenzó a engullir las empresas más pequeñas que podrían ayudar a que dominan el paisaje de nuevos datos de inteligencia, al igual que sus competidores estaban haciendo. Entre 2001 y 2010, la compañía adquirió 11 empresas especializadas en satélites, señales e inteligencia geoespacial, vigilancia, reconocimiento, integración de la tecnología y las imágenes.

El 11 de septiembre de 2001, General Dynamics estaba trabajando con nueve organizaciones de inteligencia. Ahora tiene contratos con las 12 agencias de la comunidad de inteligencia. Sus empleados llenar los pasillos de la NSA y el DHS. La corporación se pagó cientos de millones de dólares para establecer y administrar las oficinas de DHS de nuevo en 2003, incluyendo su Centro Nacional de Operaciones, Oficina de Inteligencia y Análisis y la Oficina de Seguridad. Sus empleados hacen todo, desde decidir qué amenazas para investigar a contestar los teléfonos.

Asimismo, refleja hasta qué punto el gobierno de los EE.UU. - el mayor cliente de la empresa por el momento - ha pagado a la empresa más allá de lo que cuesta hacer el trabajo, que es, después de todo, el objetivo de todas las empresas con fines de lucro.

"General Dynamics ya está presente en todos los rincones del mundo de la inteligencia. Ayuda a los operadores de contrainteligencia y trenes de nuevos analistas. Cuenta con un $ 600 millones de la Fuerza Aérea del contrato para interceptar las comunicaciones. Gana $ 1 mil millones al año mantener a los hackers fuera de EE.UU. y el cifrado de las redes informáticas de comunicaciones militares. Incluso se lleva a cabo operaciones de información, el arte militar oscuro de tratar de persuadir a los extranjeros a alinear sus opiniones con los intereses de EE.UU…"

"En septiembre de 2009, General Dynamics ganó un contrato de $ 10 millones del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. es la unidad psicológica de operaciones para crear sitios Web que influyen en la visión de los extranjeros de la política de EE.UU.

De este proceso se puede inferir que en los EEUU existe un gobierno paralelo de las empresas monopolistas, surgiendo las aristas de un "para-estado" o estado corporativo al servicio de intereses privados, el llamado "ESTADO PROFUNDO"

La descomposición de las llamadas instituciones democráticas norteamericanas y las debilidades contralora del poder público, vulneradas por la privatización, ha facilitada la proliferación de la "cultura del secreto" y la evasión de las responsabilidades, siendo el verdadero caldo de cultivo del "paramilitarismo" como esfuerzo sistemático que intenta evadir el costo político de la guerra y la represión.

El "outsourcing intellygence" (con empresas privadas que trabajan para la comunidad de inteligencia) ha sido largamente explotadas por el Pentágono, usando las operaciones secretas que evaden controles y escrutinios públicos, empleando paramilitares, mercenarios, contratistas, en sus operaciones encubiertas. Los beneficios para las agencias federales incluyen "negación pausible" con respecto al asesinato, la tortura, las desapariciones, el sicariato, la guerra sucia en propaganda y operaciones psicológicas, así como la capacidad para eludir el Código Militar de Honor y los acuerdos de la Convención de Ginebra. De esta manera el terrorismo de estado queda encubierto y en consecuencia los asesinatos, las torturas, las desapariciones, el sicariato y las operaciones psicológicas, se "privatizan", siendo exponencial su crecimiento en la actual coyuntura histórica a partir de la descomposición del tradicional Estado capitalista, que ha ido adquiriendo los rasgos de un "PARA ESTADO".

Carlos Lanz R. Fragmento tomado del ensayo "LA ACTUAL ESTRATEGIA DE INTERVENCION IMPERIAL: THE OUTSOURCING OF INTELLYGENCE. Enero de 2010



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Carlos Lanz Rodríguez


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