No es contra los imperios; es contra el imperialismo

En el tranquilo pueblo de Cagua, donde habito; refufuñando, alteradamente, a consecuencia de lo caro que tenía que cancelar por un producto que recién había comprado, sale una señora de un almacén, echando más chispa que un cortocircuito casero; y en el ínterin que se encontraba cancelándole a la cajera las cosas que había adquirido, pretende un diálogo con la muchacha quien entre la atención al público; y apuradita por entregarle la factura de pago a la inquieta compradora; casi que no le prestaba atención; ya que me supongo la trabajadora tenía prohibido entablar conversación en horas de trabajo con el público. Las personas que nos encontrábamos en la cola, detrás de la dama, nos veíamos las caras, unos a otros, dando muestras de preocupación; debido a que la susodicha quería pegarse como disco rayado. La cliente, al despedirse, al fin, lanza esta perlita: "¡Esto no se aguanta. Ahora dicen, que es el culpa del imperio!".

Sin subestimar el argumento de la fémina, ya que considero que existe libertad de expresión, siempre y cuando no se perjudique a un tercero; cada cabeza es un mundo, cada cual con su visión de la vida; no obstante, soy del que piensa que debe establecerse diferencias entre los términos: Imperio e imperialismo. El primero, nos señala el diccionario, así: "Espacio de tiempo que dura el gobierno de un emperador. Estado gobernado por un emperador". El segundo, "Doctrina política que procura estrechar los lazos entre un país y sus colonias, desarrollando la potencia metropolitana. Políticas de un estado que tiende a poner ciertas poblaciones o ciertos estados bajo su dependencia política o económica." El dilema no está en el sujeto, sino en el predicado. Si hago entenderme, un emperador puede o no ejecutar acciones que lleven a contextualizarlo en la esfera del imperialismo. De ahí que debe llamarse cada cosa por su nombre.

Ahora bien, en este vasto contexto del imperialismo surgen elementos que lo favorecen, perjudicando en cierta medida a aquellas naciones que pretenden doblegar, desde el punto de vista político, social, económico, cultural, ambiental etc. Desde mi opinión, utilizando estrategias geopolíticas que hacen que los pueblos bajo su soberanía acepten sus mandatos, sus decisiones, como si fueran sus esclavos. En esa maraña del juego entre los más poderosos y los más débiles, surgen elementos de dependencia con sus graves consecuencias. El imperialismo desarrolla mecanismos que se extienden a todos los países que se encuentran subyugados, asfixiándolos, de manera tal, que no puedan dependerse per se. Las políticas ejercidas por esta doctrina son tan diversas que, por colocar un ejemplo, en los indicadores económicos existe la pretensión de hundir lo más que se pueda a los pueblos más débiles, más vulnerables.

El imperialismo, a mi modo de ver el asunto, no respeta condiciones, se mantiene en la mayoría de las veces, al margen del derecho internacional, aunque las normas, las estipulaciones, los convenios, tratados etc, lleven el espíritu de mutuo respeto, solidaridad, reciprocidad internacional, autodeterminación de los pueblos, independencia y soberanía; siempre buscará las maneras de evadir, si se quiere, estos compromisos e imponer a brinco rabioso sus imposiciones imperialistas. Aquel país que pretenda realizar alguna denuncia, que busque las formas y las maneras de independizarse, de obtener su soberanía, desde cualquier ámbito, será visto como un elemento perturbador, insurgente, catalogado como una amenaza; y que hay que intervenir, prontamente, para poder sacarlo del juego. Las acciones imperialistas se convierten, digámoslo así, en una gran gendarmería; donde sus mandatos tienen que ser obedecidos, como el vástago a sus padres.

Es significativo añadir, que el preámbulo de nuestra carta magna, como todas las constituciones del mundo, establece los fines supremos; y donde bien señala una actitud antiimperialista en estos términos: "(…) promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos." En el espacio de los principios fundamentales, la integridad territorial y la autodeterminación nacional, aparecen señalados como sujetos de orden antiimperialista. En el marco de las relaciones internacionales, se estipula la solidaridad entre los pueblos; la lucha por la emancipación y el bienestar de la humanidad, libre determinación y la no injerencia en los asuntos internos. De allí que ningún gobierno foráneo bajo un gobierno imperial o no, debe eximirse de pretender ejercer su hegemonía imperialista sobre los demás habitantes del planeta. Creo que el argumento de la señora del cuento, no es contra los imperios; es contra el imperialismo.



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José García

abogado. Coronel Retirado.

 jjosegarcia5@gmail.com

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