Narcoparacolonialismo (II)

En el escrito anterior, realicé una serie de consideraciones, que se pudieran asumirse como una larga y extensa exposición de motivos, para justificar el título de esta saga de varios escritos -si es que no decido terminarla hoy mismo- en el cual realicé de forma empírica y nada científica, algunas citas de varios autores, y de la opiniones, análisis y estudios de expertos, para medio parecer “intelectual y coherente” en las ideas; puesto que, como carezco de las nociones elementales y el conocimiento profesional del tema abordado, luego entonces, solo tengo la autoridad ética y moral marginal comunitaria, para asumirme con plenas facultad y autoridad científico natural de barrio, de los resentidos sociales de a pie, es decir, o lo que es lo mismo “Científico empírico intelectual comunitario”, lo que me da plenos derecho, para no guardarme nada en el “tarugo”, y expresar libremente mis ideas, mis pareceres y mis pensamientos, siempre y cuando que los mismos no se constituyan en una violación de los derechos del prójimo. Algo así establece nuestra constitución.

Peroratas de “El Negro Chua”

Como bien sabemos, y ya en el capítulo anterior hice referencia al caso, en cuanto a que la historia nos las han contado, los que imponen de manera y forma arbitraria y por la fuerza, a su real y absoluto criterio y entender, de cómo en realidad se han acontecido los hechos en el fragor de las batallas, y pongamos como ejemplo -y pido mil disculpas a mis oficiales superiores-, el bendito cuento en el ámbito militar. Sabemos, o al menos así nos lo han hecho entender, que siempre son nombrados los oficiales de alta jerarquías, como los responsables de haber obtenidos ciertas y determinadas victorias en batallas, de algunas guerras; sin embargo, sabemos y tenemos absoluto conocimiento -mera especulación-, de que mucho de esos altos oficiales, posiblemente, jamás hayan llegado a pisar un campo de batalla, pero por un bendito capricho social, se inventaron una vaina de control social, denominada “DISCIPLINA JERARQUICA”, luego entonces ningún “pajuo” subalterno, y aun más, si es de bajísimo rango jerárquico, debe arriesgarse de manifestar a viva voz “esa batalla la ganamos los soldados rasos de la tropa”, porque quien lo diga –al menos por aquellos tiempos- automáticamente se le montaba un consejo de guerra, y lo llevarían al paredón, es decir, lo fusilaban. Bueno, algo así.

Lo muy cierto del caso es que, nos contaron y nos calamos la historia oficial de entonces, y nos seguimos conformando con las historias que otros nos cuentan, a no ser que; esa historia oficial contada, ostente el mismo rango de la palabra empeñada, como en esos tiempos antiguos, lo que equivaldría, a que las palabras de aquellos historiadores, hayan sido considerada, para su momento, un documentos oficial, y nos quedamos con el cuento, de que, “la palabra de un hombre honesto es suficiente aval para creer en ellas”; lo que conlleva a este humilde cristiano –o sea yo- a plantear lo siguiente:

Si los que llegaron con Cristóbal Colón y su combo –a decir de esos mismos historiadores- fueron una caterva de tracaleros, asesinos, tramposos, embusteros y engañadores de oficios, por favor, entonces por favor que alguien me diga:

¿Qué carajo pudieron haber aprendido los vástagos y las nuevas generaciones de esos invasores?

Pero, dejemos esa historia hasta ahí, que es “jarina” (harina) de otro costal; y como para retomar el hilo de mi escrito y enfocarme en el tema central del mismo; y sin perder la orientación primordial del planteamiento.

Podemos observar entonces, que nuestra historia está basada y fuertemente fundamentada, en hechos realmente dantescos y crueles, porque para poder controlar nuestros territorios, y hacer efectivo el coloniaje, y de acuerdo con los mismos historiadores, hubo de ejecutar, aproximadamente, mas de 30 millones de habitantes de este continente… ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Un momentico en esta vaina!.

¿Cómo es la cosa, que nuestra partida de nacimiento como nación (Las Americas), date de 1492 y específicamente la de Venezuela desde 1498, y se hayan tenido que ejecutar a más de 30 millones de seres en estas tierras?

¿Cómo se come eso o “come ñame” tu a eso?

Es decir, estas tierras ya estaban siendo habitadas u ocupadas por nuestros pueblos originarios, lo que nos lleva a expresar, según las teorías y la filosofía jurídica, en cuanto a la definición de lo que es estado y de lo que es nación, y según los expertos y entendidos en la materia; que somos naciones desde hace mucho antes de 1492 y 1498. También se dice que:

Según se ha dicho que; H. Grocio define al Estado como “La asociación perfecta de hombres (y mujeres) libres unidos para gozar de sus derechos y para la utilidad común.”

En cuanto a la nación, de acuerdo con el jurista Daniel Guerra Iñiguez, experto y estudioso de la materia del Derecho Internacional Público -y aquí si tenemos un verdadero inconveniente-, se dice que la Nación no es considerada de sujeto de derecho, toda vez que la nación carece de los elementos básicos fundamentales del Estado, para ser tomado en consideración como sujeto de derecho. De ahí pues que se desprenda en materia de derecho internacional, de acuerdo con los entendidos en la materia, que en las relacionales internacionales no existan las naciones como sujetos de ese beneplácito, puesto que las mismas carecen del elemento básico del gobierno…de allí que se diga, que por esta razón -ojo con esto-, varias naciones puedan convivir dentro de un mismo estado…

…No sé por qué, vienen a mi memoria, los nombres de Santos de Colombia y Granger de Guyana-…

Aun no me he dado el lujo -pido disculpas por el descaro- de leer el libro de Galeano, titulado “Las venas abiertas de América”, en donde se dan una gran cantidad de cifras y detalles en el aspecto histórico; que posiblemente derrumben esta angustias mías, pero hasta que no me lo “puñalee”, (me lo lea) debo conformarme con mis peroratas, pues es la única información que manejo desde mi infancia cuando por allá en 1965 -y si fui bien brutico y el cómico de clase- entre por vez primera a un salón de clases, en la “Escuela Municipal Juan Landaeta”, ubicada en el cándeloso y deportivo barrio “La Charneca” de la siempre aguerrida y combativa populosa parroquia San Agustín, del lado Sur.

Bueno, otra vez “jarina” (harina) de otro costal…

Retomando el tema de los más de treinta millones (30.000.000), y para no perder el hilo de la idea, entonces nos encontramos con que nuestra historia colonizadora está llena de unos matices muy particulares, por el ejemplo, a la invasión, nos las vendieron como descubrimiento y al coloniaje nos los vendieron como, beneficios, prosperidad y progreso, bueno si, progreso para los que, aun en estos tiempos, siguen están preñados de muy buenas intenciones, y que por ello, siguen utilizando esas buenas intenciones, realizando descuartizamientos, falsos positivos, desapariciones forzosas y declaraciones altisonantes retando públicamente a jefes de países vecinos y aledaños en justo reclamos histórico de algunos territorios (“El diferendo” y El Esequibo), y algunas otras declaraciones en franco y claro desconocimiento del Derecho Internacional Público, para sus fines perversos de construir a trocha y mocha la nueva y cruel figura del “NARCO-PARACOLONIALISMO”

Esa es mi realidad. Aun queda mucha tela por cortar; y “nadie quiere ser el primero en decir adiós” ¿Qué?

…La descolonización de la conciencia es el único escollo del imperialismo, del cual no nos hemos podido deslastrar…

CHAVEZ vive, en la consciencia y en la memoria de todos los pueblos pobres del mundo



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Jesús Chua Espinoza


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