Las cumbres son direccionadas por el capitalismo para controlar el mercado de las materias primas

Ahora mismo, acuerdos corporativos y fusiones se producen por todo el orbe como parte de una carrera global por el control de las materias primas. Glencore International PIC intenta adquirir la minera Xstrata PIC por 36.000 millones de dólares, atrajo el interés de Wall Street y de los políticos financistas como Tony Blir y la del primer ministro qatarí Hamad Jassem bin Jabor, quien cuida los intereses de Qatar Holding.

Glencore es el mayor corredor de materias primas del mundo, reúne en su staff a los mayores 30 financistas de la tierra, busca controlar el 37% de las materias primas alimentos, petróleo, gas, minerales, con Strata que maneja grandes activos de carbón y otros minerales buscan formar una compañía que extraiga y distribuya comodities que empujan la maquinaria financiera global.

Se dice que la compañía funcionara con un capital para el mercado de 70.000 millones de dólares, pero, para controlar el 37% del mercado de las materias primas se les olvido colocar un cero más.

Por “coincidencia” estas fusiones y acuerdos se dan cuando la FED prepara un nuevo paquete de estimulo monetario, capital especulativo para nosotros; con ese capital las empresas compararan acciones de todo tipo hasta bonos del tesoro, papeles que ya empezaron a subir, ahí radica el interés de Wall Street.

El banco central de EEUU (FED) es un jugador influyente en el mercado mundial a través de su programa Operación Twist. Los dos, el Banco Central Europeo y la FED imprimirán miles de millones de dólares y euros para salvar al capitalismo para que continúe como sistema global.

Las distintas cumbres incluida la ultima de los no alineados, las de Rio, América, OEA, ONU y otras son referencia de las muy variadas posibilidades de presencia del hecho real que conocemos como sistema global.

El G7, OMC, FMI, BM, han deteriorado la calidad de las cumbres presidenciales por estar orientadas para sostener el neoliberalismo. La preparación y contenido de estas conllevan una alta dosis de influencia estadounidense y canadiense cuando de América Latina se trata ¡que no asista Cuba, que no se trate el tema de las islas Malvinas o la salida al mar para Bolivia, menos tocar el asunto Guantánamo ni el bloqueo al pueblo cubano! Asuntos que al no profundizarse frenan la integración de Latinoamérica.

Las cumbres son un estorbo a la capacidad de acción de los presidentes ya que opera el mal entendido diplomático de que si se asiste se acepta los puntos de la agenda y eso no es verdad porque esa política agenda da con anticipación, en la practica, es irrelevante para los países en procesos revolucionarios.

Promesas como la economía verde, control al narcotráfico, tratamiento de la inseguridad, crecimiento económico con equidad social, reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales, son solo temas de moda que se abordan en las cumbres presidenciales y son puro cuento.

Cuento porque nunca se llega a una definición, al contrario, se promueve la mercantilización de los recursos naturales, caso especifico la minería; en el tema de la pobreza ¿cuando se concreta la economía con equidad social? La pobreza ha sido reducida significativamente por los países que buscan consolidar el socialismo Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina, sin embargo, la desigualdad es otro asunto por la incidencia del neoliberalismo.

Respecto al narcotráfico y a la violencia, estos elementos son pilares esenciales para mantener el intervencionismo en la región disfrazado de acuerdos “lucha” contra el narcotráfico y el terrorismo. Evidencia del fracaso de las cumbres dominadas por las trasnacionales y por los organismos crediticios; las cumbres no tocan con seriedad los asuntos que corresponden a la realidad ni ambiental ni social de los pueblos.

Los acuerdos finales firmados por los asistentes a esas cumbres son papel basura porque nunca se llega al punto central de las crisis económicas, sus orígenes y efectos en los países pobres y menos aun se trata como combatirlas, se esquivan las contradicciones con la mayoría lacaya a favor del capitalismo, así, cumbre tras cumbre se pasan por alto temas urgentes para América Latina y el mundo.

Nuestros presidentes tampoco tratan los temas del salario básico, restrictivo a todas luces, los endeudamientos de las familias y la expansión central del sistema financiero lejos de las manos y decisiones de la sociedad organizada, es una forma de hacerle el juego al capitalismo que coloca barreras a la economía social y ambiental.

Economía ambiental tratada en las cumbres coloca precio a las emisiones de CO2, bonos que crean nuevos mercados con energía energética alternativa y junto a la economía social, se proyecta que sea la banca los inversores del capital natural en la agricultura, ganadería, pesca y manejo de bosques. La banca es garantía del sostenimiento del neoliberalismo con las fusiones corporativas que se dan para controlar las materias primas. Es un cínico mensaje para la mayoría pobre.

Por allí circula un tema con el titulo “el futuro que queremos” actualizado en la cumbre Rio + 20, los lineamientos aseguran una mayor dependencia, miseria, desigualdad y un reciproco futuro para el medio ambiente con la sociedad que saquea los recursos.

En los párrafos 10 y 11 se señala que desde 1992 en la cumbre de la tierra existen avances y cambios, y que el “desarrollo” insostenible ha aumentado la presión sobre los limitados recursos naturales de la tierra; es un claro mensaje de interés para continuar con la explotación. Luego agregan “los cambios climáticos son uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”, además, expresan su profunda preocupación por los países en desarrollo particularmente vulnerables.

Desbocado productivismo abusa de la capacidad infinitamente pasiva de la naturaleza. Es la razón para la tecnología cada vez reinventada para sostener el monopolio científico; las cumbre resultan ser lugares privilegiados y exclusivos del neoliberalismo, lugares donde predomina la influencia del capital sobre los gobiernos.

Nauseabunda la hipocresía con la que se redacta los acuerdos finales de estas cumbres ya que los males, grandes males que aquejan a la mayoría de la humanidad como el desempleo, contaminación, explotación, pobreza, violencia, narcotráfico, son producto de las decisiones políticas y económicas del capitalismo y su variable neoliberal que delinea en las cumbres su proyección.

Raúl Crespo.


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Raúl Crespo


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