El arte ecológico en geopolítica

El futuro de la humanidad se encuentra sujeto a un conjunto de países que deben venir asumiendo sus propias decisiones en favor del cambio climático. Es un compromiso fuerte para Europa, dentro del nuevo crecimiento sostenible reflejando mecanismos asistenciales en referencia con la nueva tecnología y el carbono, el amazonas como zona boscosa constituye una visión de Francia para determinar zonas protectoras del planeta. Sarkozy ha sido claro en uno de sus discursos: “Francia esta absolutamente convencida de que el tiempo no es nuestro aliado. El tiempo  es nuestro juez. Ya tenemos una condena condicional. Asumamos nuestras responsabilidades, no en los discursos, sino en los hechos. Francia y Europa están muy decididos a hacerlo.”

El verdadero desafío no radica en preservar el medio natural en estado virginal, sino en interactuar con él para utilizar sus bienes en función del desarrollo, bienestar, consumo y el confort, que ahora, a diferencia de lo que ocurrió en siglos anteriores, implica riesgos y acciones que pueden comprometer la existencia como estabilidad de los grandes sistemas y especies, entre ellos nosotros, los humanos. Todo surgió, cuando factores como la industrialización acelerada, crecimiento poblacional en grandes urbes, energía producida a base de carbón y petróleo, pesticidas, armas químicas y biológicas, como manipulaciones genéticas y viajes espaciales reflejaron una historia natural formada por sucesos extraordinarios que bajo anécdotas complementaron la formación de la civilización humana.

El episodio de la guerra fría fue superado, sin que las armas nucleares acabaran con el planeta y civilización, aunque ese acontecimiento constituyó un asunto trascendental en términos de seguridad. Hoy, se emiten decenas de toneladas gasíferas de efecto invernadero.

Los pensadores, alientan preocupaciones por el destino del planeta y especie humana. Un grupo reducido de políticas conciben al planeta, como lo que es: la casa común de la familia humana. El arte muestra la inquietud por el medio ambiente y que la basura como la tierra tiene una relación de tensa amistad, comunicación y simulación. Interviene en el paisaje, modificándolo, ya sea de una postura de contraste o mimética. Construida con elementos que se encuentran dentro de éste mismo entorno, traza un plano de composición que es portadora de las sensaciones compuestas, por efecto de las figuras estéticas. Nadie, puede ignorar que estamos destruyendo los diferentes ecosistemas de la tierra, como consecuencia de los recursos que le robamos y los elementos contaminantes que vertimos en ellos.

La crisis ecológica, la industria y el liberalismo saquean la naturaleza, donde los grupos familiares no disfrutan los parques. La civilización industrial, es el monstruo más horrible que ha aparecido sobre la tierra, constituye una crisis global, donde se cuadra perfectamente el calificativo de apocalíptica. Existe un nuevo reto, redescubrir las claves de una genuina teología y espiritualidad ecológica. Ambas van unidas y son inseparables, hay una nueva visión donde cosmos-sociedad- individuo se encuentran unidos hacia un destino y futuro.

La humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, una depiladación continua de  los recursos naturales y el crecimiento sin freno de la población y la sobre estimación de la tecnología y, la necesidad de invertir de inmediato la dirección de ésta marcha por una acción mancomunada internacional. El género, esta cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega adaptarse a las nuevas condiciones, su acción va más rápido que su captación a la realidad y, el hombre no ha llegado a comprender que las premisas para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder físico y militar. En el último siglo, ha saqueado continentes enteros y, le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, como el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso.

Las sociedades de consumo son sistemas sociales de despilfarro masivo. El ser humano, cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que se encuentran en las bases de su existencia.

La desaparición de la naturaleza es un resultado inevitable del desarrollo de la sociedad natural, la cual ha efectuado la transformación naturaleza en ambiente, convirtiéndose así en un concepto indispensable. El ambiente, representa una visión de la naturaleza, acorde con el sistema urbano- industrial, reduciéndose a un éxtasis, un mero apéndice del ambiente. La concienciación ecológica como fenómeno social, nace en el último tercio del Siglo XX, como consecuencia de una doble evidencia, en primer lugar, llega en momentos en que empieza  a constatarse que el proceso de crecimiento económico exponencial tiene límites naturales y, en un segundo lugar, la población de los países desarrollados describe que los efectos perversos de la crisis ambiental puede afectar su propia cotidianeidad.


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Emiro Vera Suárez


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