Colombia: Todo el juego en las elecciones

El proceso electoral que experimenta Colombia, tiene una importancia geoestratégica más allá del propio territorio del vecino. Para entenderlo hay que ir sumando un conjunto de acontecimientos que se encuentran perfectamente articulados. En 1er lugar, Colombia se ha constituido en pieza clave del juego geopolítico de los EEUU en la región. Cómo bien se debe recordar, el inicio del Plan Colombia en el año 1998, corresponde a un diseño de estrategias que buscaba posicionar el control de los EEUU sobre ese espacio geográfico, más aun en el contexto del impacto que los cambios impulsados por el proceso venezolano tienen en Nuestra América. No es casual, que las fuerzas militares de Colombia hayan pasado de un poco más de 140.000 para 1998 a más de 450.000 en 2009. Ese incremento se corresponde con la nueva estrategia de Seguridad, formulada a través del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC en sus siglas en inglés).

El PNAC, obedece a un diseño que busca aumentar la presencia militar de los EEUU al mismo tiempo que disminuye la dependencia de fuentes de suministro energético extranjero. El hecho que en territorio venezolano, que en Ecuador y Bolivia, existan importantes reservas que se alinean en un nacionalismo petrolero articulado en defensa de los recursos energéticos ha prendido las alarmas de los intereses norteamericanos en la región, que bastante ocupados han estado en impulsar su presencia en los escenarios geopolíticos del Asia (invasión a Afganistán) y Medio oriente (invasión a Irak). Lo que decimos es que los EEUU ha intervenido en dos (2) de las tres (3) reservas de petróleo más importante y sólo le queda la reserva de la Roca Madre, que comparten Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia.

En 2do lugar, el gobierno de Álvaro Uribe, ha sido concebido en su papel de “estado tapón”, es decir, como un espacio de contención ante el discurso y las prácticas anticapitalistas que se entretejen entre los presidentes y los pueblos de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Uruguay y en menor medida, Brasil. En 3er lugar, Colombia es un laboratorio vivencial en lo que se denomina RAM (revolución en armamento militar), que debe ser entendido como la aplicación de los avances en Ciencia y Tecnología al campo militar. El bombardeo del campamento de Raúl Reyes en Ecuador, es no sólo una demostración de fuerza militar y de ingerencia norteamericana, es también una muestra de disuasión estratégica. En 4to lugar, el elemento articulador, motorizador de este accionar violatorio del Derecho Público Internacional, es el Sr. Juan Manuel Santos, hijo adoptivo predilecto de Uribe Vélez y actualmente candidato del partido de la U, ante la resolución no favorable para el actual presidente colombiano.

En este punto, hay que entender el impacto que tuvo la estrategia de unidad planteada por Antanas Mockus. El pacto entre el ex - alcalde de Bogotá y el ex –alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, impulso una opción ante la aparente imbatibilidad de Juan Manuel Santos. No hay que perder de vista, que Mockus ha aportado una nueva visión a la campaña electoral. Por su propia naturaleza, es un fenómeno político, es un outsiders, que ha sido capaz de articular un discurso complementario y sustancial a la principal preocupación del electorado colombiano: el camino de la paz. Mockus, que ha señalado que no negociará con la Guerrilla, tal como también lo han expresado Noemí Sanín y el propio Santos, le ha agregado el componente ético. Ha señalado que por encima de su deseo de alcanzar la paz, está el tema del respeto de las normas de derecho internacional, en clara alusión a la fragante violación – sin muestra de arrepentimiento- de la soberanía de Ecuador, por parte del ex-Ministro de Defensa de Uribe.

El mensaje ha sido claro: la búsqueda de la paz y la defensa ante lo que se considera la “amenaza de las FARC” no pasa por el irrespeto y la beligerancia para con los vecinos de Colombia. Ese discurso ha tenido un efecto inmediato, manifestado en el empate técnico existente entre el ex – alcalde y el ex – Ministro. Hay de por media una percepción del enorme desasosiego que produce la posibilidad que Santos sea presidente, sobre todo en lo que respecta a las relaciones con los vecinos: Ecuador y Venezuela. Pareciera dibujarse en los colombianos el temor que para entonces aparente triunfo de Santos, podría abrir un ciclo de provocaciones y conflictividades que pudiera terminar en una confrontación bélica, que dejaría abierto un doble frente con los vecinos, aunado a la reacción de las FARC. Sin ánimos de una apología guerrerista, no hay duda que Santos agregaría desequilibrios a la ya difícil relación andina. Todo ello aderezado con el hecho que Venezuela pasa a ocupar el 1er lugar en reservas probadas de petróleo y esté, se constituye en un elemento de presión política que los EEUU no se encuentran dispuesto a tolerar. No es casual, que se busquen, en esta etapa de la campaña, a un asesor electoral como J.J Rendón, que se caracteriza en el mundo político por sus estrategias sucias y agresivas. Está en juego muchos intereses oscuros y nadie quiere ceder. Ya veremos que sucede¡¡

*Historiador


Juane1208@gmail.com


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Juan Eduardo Romero*

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

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