Dos revoluciones tecnológicas para la Venezuela Bolivariana

Es un lugar común señalar que el mundo está atravesando una serie de cambios tecnológicos y científicos, revolucionarios, que están modificando, casi sin darnos cuenta, nuestra forma de ser y hacer las cosas. En nuestro país estos cambios fueron avizorados cuando se elaboró el III Plan de Ciencia y Tecnología por el antiguo Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología-CONICIT.

Hoy sin embargo nos encontramos fuera del curso de los acontecimientos principales de las revoluciones industriales y tecnológicas, limitándose nuestro papel a ser simples consumidores muy marginales de los productos y resultados que se alcanzan en otros países, aunque al final, gracias al esfuerzo de nuestros investigadores se puede dar en algunos casos respuestas adecuadas a problemas nacionales, aunque es de señalar que con la posible reactivación de nuestra industria petrolera podamos tomar también otras sendas.

De todos los cambios que están ocurriendo a nivel mundial considero que hay dos de ellos que tendrán un mayor impacto sobre nuestra tradicional explotación de nuestros recursos naturales, como es la del petróleo. Nos referimos en primer lugar a la sustitución de la gasolina y otros combustibles derivados de hidrocarburos por otras fuentes de energía como pueden ser la solar, la eólica, el hidrogeno, etc. Esta sustitución está ocurriendo de tal manera que, aunque algunos señalan que será una lenta transición, hasta grandes empresas productoras de petróleo están ya señalando un fecha para transformarse de ser básicamente productoras de petróleo a ser empresas productoras de energía.

¿Qué va a hacer Venezuela, donde se nos ha creado una mentalidad de país petrolero? ¿Cómo nos transformaremos? Podemos hacer dos cosas, la primera es no hacer nada y esperar que el petróleo tome nuevamente su papel de energía insustituible y la otra es hacer un esfuerzo innovativo e industrial de tal manera que podamos hacer una transformación en nuestros grandes centros de refinación y dirigirlos hacia productos distintos a los combustibles. El venezolano puede hacer eso y más pero tiene que empezar a hacerlo, bajo direcciones adecuadas y exportar productos refinados no combustibles necesarios en el mundo. Sería una revolución tecnológica local.

El otro cambio mundial muy ligado al anterior, es la sustitución de los motores de combustibles derivados del petróleo por motores eléctricos y la aparición del vehículo eléctrico como el gran protagonista de estos acontecimientos. Las grandes empresas industriales están acoplándose a esta tendencia, como es el caso de la General Motors que anunció que para el año 2035 solo producirá autos eléctricos.

Considero que aquí Venezuela también puede tomar iniciativas de delantera y proponerse crear una industria productora de vehículos eléctricos que sustituya los de combustión interna. En este caso el mal si puede ser nuestro bien, ya que el bloqueo del comercio de importación y exportación a nuestro país al privarnos de la gasolina puede facilitar que iniciemos la producción de vehículos eléctricos, comenzando modestamente, con la etapa del ensamblaje pasando a etapas que generen mayor valor agregado, hasta que en varios años podamos decir que tenemos una nueva industria automovilística rompiendo así de alguna manera el bloqueo internacional que se nos impone.

Se necesita por supuesto personas capacitadas en lo industrial y lo científico y tecnológico para dirigir iniciativas de esta magnitud, abstenerse improvisados, con la capacidad de convocatoria necesaria para apoyar el emprendimiento de estos proyectos trascendentales para el país.

 

oscar1111472@gmail.com



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