"Historia social de la región de Barquisimeto en el tiempo histórico colonial, 1520-1810” ANH. Caracas. 1995. P. 398)

1995-2015: A 20 años de una obra del Dr. Reinaldo Rojas

I

En una conferencia en un ambiente de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico Luís Beltrán Prieto Figueroa de Barquisimeto, UPEL-IPB; o no sé si fue en un salón del Instituto Universitario Jesús Obrero, IUJO, de los jesuitas, en el Congreso Internacional llamado de la "Ciencia de la Historia", el cronista de Carora, Dr. Luís Cortes, comentaba que con la irrupción de los consejos comunales, (que son parte de las más humildes pero significativas transformaciones sociales en Venezuela impulsada por el querido presidente Hugo Rafael Chávez Frías), la historia regional y local hubo de tomar nuevos senderos de aplicación y al respecto se abrieron nuevas búsquedas.

En efecto, la conciencia histórica tomó nuevos rumbos en estos últimos quince años, quiérase ello reconocer o no. Ya que el comandante hablaba desde el corazón, con emotividad, de la gesta heroica de la independencia, y de los héroes y heroínas de un pueblo en batalla; además se activó un debate en torno a categorías como "Nación en el debate teórico e historiográfico a de finales del siglo XX", según Reinaldo Rojas, (www.scielo.org.ve/scielo.php?pid...; también reflexiona sobre ello en "Venezuela: fiesta, imaginario político y nación (https//fundacionburia.wordpress.com/fie…); revisar no sólo en el pasado sino en el presente las continuidades y rupturas que se dan en el discurso nacionalista y su práctica como parte de la cultura organizacional de las instituciones de la sociedad; y las comunidades se han venido apropiando de un conocimiento abstruso, o propio de especialistas, para servirse de ello como una herramienta metodológica de concientización y para sus demás fines.

Sistematizar la memoria común y dar sentido de pertenencia e identidad al entorno socio histórico y que las comunidades requieren conocer e interpretar adecuadamente con fines potenciar su desarrollo material, institucional y cultural, así como potenciar también la convivencia en la perspectiva del nuevo paradigma sociopolítico de la democrática participativa y protagónica, sobre lo que ha escrito algún texto el Dr. Mario Sanoja Obediente (Del capitalismo al socialismo del siglo XXI. Perspectiva desde la antropología crítica. BCV. Caracas. 2012), obra de la que nos interesa resaltar unas frases, aquella que siguiere la necesidad: "…sobrepasar la discusión académica sobre la existencia de una línea universal del desarrollo y el progreso de la humanidad. Es necesario –como plantea la arqueología social- estudiar y aprender la historia de los pueblos…", (p. 219); de allí que los textos académicos y la acción de los académicos conviene interrelacionarlos con su utilidad en la vida cotidiana, sacarlos del encerramiento habitual, como dice José Gómez Caffarena (10 lecciones sobre Kant. Mínima Trota. Barcelona. P. 27).

Asimismo, nosotros por experiencia particular como habitante de un sector popular, sabemos que las comunidades tienen necesidad de perfilar su memoria histórica inmediata, mediata y remota con fines de presentar proyectos a instancias gubernamentales. Mucha gente de las comunidades al organizarse para buscar fines crematísticos, es decir, al organizarse en sectores con un ámbito específico, con fines de solucionar problemas concretos atinentes al desarrollo local y elevar la calidad de vida, han tenido que elaborar un perfil histórico-geográfico; lo que les ha permitido hacer buenas las palabras del maestro Federico Brito Figueroa, a saber, que la historia es una "ciencia práctica" que sirve para solucionar problemas concretos, que aporta rubros para la toma de decisiones, porque un pueblo sin memoria es como un loco que anda por ahí como un tarambana, haciendo acciones sin sentido, (puede ampliarse en: Brito Figueroa, F. 1978. Historia Económica y Social de Venezuela, tomo II, Introducción).

Así, a su modo, y a partir de fuentes orales principalmente o excepcionalmente documentales, miembros de consejos comunales y maestros de escuela han venido reconstruyendo la dinámica de "su" sociedad, en un ejercicio vivo aunque incompleto por caracterizar los cambios que se han producido a lo largo del tiempo y así poder comprender las estructuras económicas, ideológicas y culturales en el presente que, por cierto, permanecen casi invariables, sobre todo en áreas rurales o zonas urbanas populares. ¡Y cuán difícil se ha tornado para la Revolución Bolivariana cambiar tales situaciones entre personas y sectores vulnerables!

En ese sentido, en Venezuela algunos autores desde el ámbito de la academia universitaria, aunque tal vez indirectamente, han dado aportes significativos, con sus productos en forma de libros van acompañando los procesos comunitarios. Así, pues, develan la verdad de lo social al sistematizar los fundamentos de procesos societales globales y que cristalizan en lo que llamaríamos aportes en el campo de la ciencia social comprometida con el cambio. Una forma de hacer buenas las palabras de la Constitución (1999), en su artículo dos en la construcción de un Estado social, de derecho y de justicia.

De hecho, nos enteramos recientemente que el Centro Nacional de Historia al presentar los boletines 268 y 269 de la Memorias de O´Leary, el edecán del Libertador, anunció que se inicia en el territorio nacional el proyecto "El pueblo cuenta su historia", que tiene como finalidad dar herramientas metodológicas técnicas para que la comunidad cuente su historia. El Archivo General de la Nación y el Centro Nacional de la Historia trabajarán con el sector La Trilla, de la Parroquia Altagracia, la comunidad que le es vecina, (en: Últimas Noticias. Caracas, 21 de diciembre de 2014. P. 4. Más vida).

De allí se tiene que al uno pensar en el impacto de una obra literaria, histórica como las Memorias de O´Leary o una obra científica en una comunidad de nación, como citaremos después a Javier Marías, en una colectividad en constante transformación, según las fuerzas a veces contradictorias que impulsan su dinámica en direcciones diversas, deviene del hecho de que recrea los procesos históricos en que se fundamenta una región; que junto a las demás, conforman el Estado-Nación, desde el tiempo más remoto al contemporáneo y actual. Sobre todo si esa obra ha sido construida con una forma estilística narrativa y reflexiva que resalta la importancia de comprender la relación pasado-presente-pasado-futuro.

Pero se requiere de una metodología "holística", término que a veces se rechaza por ser un préstamo inapropiado; pero, en todo caso, se usa aquí porque la holística vincula fenómenos individuales a sucesos y estructuras colectivas: como el trabajo y las tradiciones artesanales, manufactureras, la actividad agropecuaria y el comercio que, trasmutados en sí mismas, se proyectan en el presente, como puede leerse en la obra "Caribbean Social Science. An Asseement", de Glenn Sankatsing, (p. 7).

Y cabe esto decir a propósito de comentar una obra veinteañera cuyo título encabeza esta nota, donde una reciente relectura reveló algunas cosas antes no vistas, tal vez cuando porque cuando ya se es de edad crecida se puede hacer un comentario desde una perspectiva crítica, aunque no sin admiración y regocijo.

II

De acuerdo con Jacques Derrida (1998) en su opúsculo "Adiós a Enmanuel Lévinas. Palabra de acogida" (Mínima Trota. Barcelona, España), pensar en lo que es una obra y su fecundidad, en tanto que totalidad creadora de un autor y decir unas palabras que estén a la altura desborda la espontaneidad ingenua con que suele uno asumir la recensión de un texto destacado por la relevancia y pertinencia necesaria en un campo del saber; de allí que la tal recensión debe ser más bien una invitación a "guardar fidelidad al original" (P. 13), y establecer una "alianza indisoluble" entre el lector y el texto. Ya que la tarea propuesta entra en el campo de la responsabilidad limitada, propia de la libertad de quien rinde homenaje a un libro y a su autor, cuya confianza se ha ganado porque al leerlo esperábamos una respuesta sobre la naturaleza de una disciplina científica, moral o política, por ejemplo, y la hemos encontrado sin reservas. Aunque obra y lectura sean acciones inacabadas: "…no cesaré de empezar, de volver-a-empezar a pensar con ellos desde el nuevo comienzo que me dan –y comenzaré de nuevo las redescubrirlos en relación a cualquier tema-…", (P. 19).

Recientemente, pues, hemos redescubierto esta obra (y su autor), ya que la hemos vuelto a adquirir en la gran pulpería del libro de la Plaza Pedro león Torres de Barquisimeto, por recomendación de otro colega nuestro, el padre Julio César Mendoza; Rojas, R. (1995). "Historia Social de la Región de Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial: 1530-1810", (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 229. Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. Caracas/ 1995. Pp. 398); ahí fue cuando advertimos, no sin sorpresa que dicha obra estaría cumpliendo próximamente, ¡veinte años! de su primera publicación, (1995-2005).

Obra organizada en seis partes y varios subtítulos para mayor claridad del lector, comprende: I. Hacia una historia social: límites y posibilidades; II. El espacio geohistórico de Barquisimeto en el tiempo histórico colonial; III. Población y poblamiento de la región de Barquisimeto en el tiempo histórico colonial; IV. Estructura económica y social de la "Región Barquisimeto" en el tiempo histórico colonial; V Clases sociales y poder político en Barquisimeto colonial; VI. Cultura y sociedad en la Región de Barquisimeto…

Tal vez ya esa forma de estructurar el libro revele un aspecto de la metodología y la orientación teórica, en cuanto a concepción de la historia y la tradición historiográfica a la que se adscribe, esto es, el análisis exhaustivo de las diversas estructuras de la sociedad, cuyas síntesis global Rojas (1995) va realizando en cada parte; ya que al parecer es de la idea de que el aparte teórico de una tesis doctoral, ha de tener transversalidad en todo el cuerpo del discurso, estar presente en todos los capítulos y no en uno en particular. Eso aunque, como veremos más adelante tiene sus implicaciones, ya que lo hace más obscuro; aunque está consciente que un ensayo histórico es algo diferente a un reporte preciso de investigación. Según sugieren los manuales universitarios, que en realidad son bastante limitados. Como dice el escritor español Javier Marías "Demasiados críticos quieren que escribamos como notarios", (m.elcultural.es/revista/…/Javier-Marías/…).

Ya habíamos leído por primera vez en 1997 "Historia Social de la Región de Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial: 1530-1810" con perdón de la anécdota, (que no es moneda de la historia), con especial cuidado de no rayarla ni ensuciarla, distendidos por las tardes en nuestro caserío El Hato de Baragua. Una vez cumplida la jornada docente en la escuela del lugar, adscrita al NER 514, cuando apenas iniciábamos un Curso de Ampliación en Historia Económica y Social de Venezuela, organizado por la Fundación Buría y la Universidad Santa María.

Y como teníamos que entregar un ensayo de final de curso hallamos muchos datos sobre demografía histórica y su dinámica en la fundación hispana de algunas comunidades del municipio Urdaneta del estado Lara, donde intentamos reconstruir el proceso del pastoreo del ganado caprino en la obra escrita de Ignacio Epiménides Lameda Acosta, e imitamos la referida estructura; trabajo tuvo la asesoría del Profesor y Magister Taylor Rodríguez García. (Por cierto, quien aplica la categoría región histórica de Barquisimeto y el esquema general de la obra que se comenta es el ya referido Dr. Luís Cortes Riera en su tesis sobre Cofradías religiosos y mentalidades en Carora en el siglo XVI y XVIII, una obra también monumental nos la ha hecho llegar en formato digital, cosa que yo no frecuento. Prefiero el libro en papel).

Al volver a adquirir esta obra de Rojas (ob cit,) pensamos que ahora nuevamente nos podría ser también útil su lectura y orientarnos en la tarea de perfilar un proyecto de investigación que hemos emprendido, bajo la orientación de la historia de las mentalidades y/o particularmente la historia de la cultura, al que se le hicieron observaciones de fondo; por eso nos adentramos en sus páginas y hemos pergeñado estas reflexiones en este texto no académico.

III

Pero, en estos días sí hemos escrito sin pudor alguno en las márgenes del libro, sin la unción con que hicimos su lectura en 1997; y estuvimos pensando, tal vez con mala conciencia, en qué nos pudiera servir las partes de esta obra historiográfica, o de qué les serviría este libro a unos señores y señoras de un consejo comunal cualquiera de Venezuela; que requieren elaborar la historia de su comunidad o también a unos docentes para estructurar su proyecto escolar comunitario integral. Pues siempre será un dilema la ecuación: libro impreso, lectoría y autor, distinguir cuáles serán los destinatarios óptimos o el target del mercado al que se dirige, en el plano del marketing comercial. Es de Marc Bloch la frase de que el buen escritor se hace entender por sabios y menos sabios, adultos y niños, por cierto tiene un estilo sencillo y profundo al mismo tiempo, con perdón de la antinomia.

Más allá de ser la obra de marras una grave meditación, cuyo fecundo cerebro del autor se eleva en disquisiciones abstractas y su atención está dirigida a unos académicos que en general son tan inteligentes como él; aunque no falta quien que en la práctica sea poco menos que parte de una punta de obtusos que no entienden su rol como "intelectuales orgánicos", que diría Antonio Gramsci sino que son ripiosos buscadores de minucias que los como eruditos vacuos (Juan Nuño, dixit) y sujetos desclasados; o "despueblados", que ironiza el maestro Antonio Pérez Esclarín; o, como suele comentar un gran amigo, colega y camarada, medio en serio, medio en broma: "Yo me sentiría perdido a la hora y punto de explicar para qué le serviría la filosofía kantiana a la gente de un consejo comunal".

(Pero sería cosa de probar e ir a dictar a una comunidad unos talleres acerca de la filosofía crítica kantiana, como elemento de formación ciudadana, leyendo al menos los Prolegómenos a la Crítica da la Razón Pura o también el apéndice final sobre "La Doctrina del Método", donde encontramos un Kant sin academicismo, haciendo en la calle lo que él diera en llamar "Filosofía mundana", (en Gómez Caffarena, J. 1999. Diez lecciones sobre Kant. Mínima Trotta. Barcelona. P. 24) ).

En cambio, sé de otro de sus colegas que son muy coherentes en eso del trabajo comunitario: organizando eventos científicos, centros de estudios avanzados, bibliotecas comunitarias y universitarias, ateneos… y puede, también, con toda tranquilidad y aceptación, involucrarse en las luchas por el agua en su pueblo, por ejemplo; además de tocar tambor y el güiro o el cuatro en el grupo musical de la comunidad. (Cualquier parecido de esto último dicho dicho con el autor de la obra que se comenta es mera coincidencia, con perdón de escribir tan informal a la hora de referir y comentar una obra de corte académico).

Como fuere, "Historia Social de la Región de Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial, 1530" es un esfuerzo acerca de la forma cómo su autor, el Dr. Reinaldo Rojas, sistematizó un largo proceso de investigación, de más de diez años; conducente a sustentar por escrito, y luego oralmente ante un jurado particularmente exigente y huraño, una tesis doctoral en historia; cuyo marco teórico viene a ser la Historia Social.

Modelo de análisis que el Dr. Rojas describe fundamentado en la Nueva Historia de tradición francesa, y aplica a un proceso concreto: al espacio humanizado como producto social que da en llamar Región Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial, entre los años 1530 a 1810; abarcando las formaciones económica sociales aborígenes, el impacto y la transformación padecida en los procesos de conquista y colonización, hasta dar lugar a una tercera cultura: la regional larense, compuesta de lo que se pudiera decir, de acuerdo con García Canclini, cultura híbrida o mestiza, una nueva emanación de la cultura europea, americana aborigen y africana trasplantada pero que con su pedagogía de resistencia algunas débiles hilachas se han mantenido y son recreadas en los nuevos modos de vida y sistemas de producción.

IV

En breve, al tener un ejemplar de esta obra nuevamente en las manos y empezar a leerlo, con particular avidez ahí mismo en los bancos de esa plaza donde hubiera sombra y buscando respuestas a nuestras inquietudes teórico-metodológicas, nos hizo recordar de inmediato el comentario de un profesor nuestro que giró en torno a que las tesis doctorales deberían empezar por el marco teórico. Precisamente como hizo el Dr. Rojas, sin miramientos con los manuales rígidos.

Es decir, por el capítulo III, que según los modelos usados en la investigación educativa, correspondería a ese marco teórico-referencial atinente a la orientación "onto-epistémica", para declarar bajo cual perspectiva se concibe la realidad en estudio y cómo habría de ser entendida en el marco de una teoría del conocimiento. En este caso, en la obra que comentamos, el neopositivismo y su modelo empírico-analítico, que para reconstruir los procesos sociales requiere de las evidencias documentales o las inferencias deductivas, como proyecciones o conjeturas cuyos rangos son de alcance medio y aproximaciones explicativas sujetas a otras revisiones. A la que va unido la teoría crítica de filiación neomarxista pero sin llegar a arribar al post-positivismo de los diseños cualitativos. Aunque su autor anuncia en la parte final que usó de técnicas etnográficas y testimonios, no hace la referencia de manera precisa dónde y cómo fue que se sirvió de ella, según hemos entendido nosotros, como piden los manuales de ocasión, en otras culturas de investigación, (Ana María Rusque, De la Diversidad a la Unidad en la Investigación Cualitativa. UCV. Caracas. 2001).

Por eso hemos leído, preguntado y anotado, groseramente, es decir de manera abatanada y sin hilar muy fino, como diría el padre Pedro Pablo Barnola en su opúsculo que recoge las entregas de su columna de El Nacional "Noto y anoto": esta tesis doctoral ¿por qué está hecha de manera tan irreverente? ¿Empieza por el capítulo III que es el marco teórico-metodológico? ¿Cuál es el tema-problema que apasiona al investigador y construye a lo largo del cuerpo textual? ¿Cuál es el objetivo u objetivos y/o propósitos de la investigación? ¿Cuál es su justificación e importancia? En la Introducción se ocupa de estas preguntas, pero tal vez pudo haber sido más precisa y unos pocos párrafos despachan estos asuntos como para confrontar al lector de inmediato con el cuerpo textual de su disertación.

El tema de este libro-tesis doctoral, ¿es la Historia Social como modelo teórico para abordar procesos de la historia regional y cultural? De ser así, ¿es un modelo teórico que, a modo de ejemplo, aplica a la Región de Barquisimeto en el tiempo histórico colonial entre 1530 a 1810? Más aún: Su propósito es comprender el desenvolvimiento de los actantes sociales, grupos y organizaciones vinculados al Estado español trasplantado a América, con su nueva institucionalidad, en el marco de las estructuras sociales que determinan o influyen en los modos de vida de una u otra sociedad ¿Son esos, entonces los objetivos implícitos o explícitos de la investigación? Como es una obra construida al modo de reconstrucción de las ruinas circulares, para parafrasear un cuento de Jorge Luís Borges, de sociedades ya colapsadas pero cuyos vestigios aún perviven en la contemporaneidad, será al final que se nos revele cómo fue que su autor desembarcó en la noche unánime de aquellos tiempos idos una vez y para siempre.

O también, ¿cuáles son antecedentes de este trabajo absolutamente inédito que en Venezuela no hay otras referencias? Por ahí va la cosa ¿O son los teóricos de la historia social francesa: Bloch, Lefevbre, Braudel, Vilar, Brito Figueroa, Ramón Tovar o son más bien sus meta-teóricos? Y, finalmente, ¿cuál es el aporte del autor a la teoría de la historia social y a la comprensión de la historia social y cultural larense? Aunque ya había dicho algo en la Introducción es al final es cuando se nos revela que "…la sociedad colonial barquisimetana (fue el) objeto central de nuestro estudio", (p. 343). Pero a las preguntas anteriores su autor también las responde así:

"En cuanto a lo primero, y tal como lo expusimos en el Proyecto de Tesis Doctoral publicado en 1989, realizar una investigación histórica desde la perspectiva teórica-metodológica de la Historia Social, entendida ésta como historia global o Historia Total, requiere superar en la práctica el viejo postulado de Fustel de Coulanges, según la cual la historia sólo puede escribirse con documentos. Nuestro primer reto fue, en consecuencia, intentar reconstruir un proceso histórico regional con todo lo que nos vincula a la sociedad colonial barquisimetana, objeto central de nuestro estudio", (Ob cit., p. 343).

V

Una obra tan laureada como esta, y de un autor que ha recibido el Premio Nacional de Historia por la Academia (1992), por su anterior libro sobre El Régimen de la Encomienda en Barquisimeto Colonial y Premio Continental Silvio Zabala, del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, (1995), por la obra que ahora se aborda; como se dice coloquialmente, algo debe tener de relevante y pertinente en sus productos académicos en el marco de esa comunidad de indagación, llamada de la Ciencia de la Historia; de tal suerte que es incuestionable la obra de marras como tratado para la investigación en su área de especialización, donde prevalidos de un arsenal teórico-metodológico abordan el marco general de un proceso social. Cerrada la rueda. Lo demás, como recordara el poeta Aquiles Nazoa, son cosas que uno dice pa´ conversá…

Por otra parte, se nos ha dicho que los modelos de investigación en los campos humanísticos de la literatura, la historia como ciencia y la investigación educativa, entre otras, no son iguales; que cada cual tiene una danza de luciérnagas particular y que hay que respetar a cada disciplina. Sin embargo, es algo que no nos satisface: creemos más bien que cualquier investigación en el campo de la ciencia social debe guiarse por convenciones y acuerdos, recogidos en manuales universitarios y universales en su validez. Como por ejemplo, un artículo científico tiene una determinada estructura: Introduction, Methods and Material, Results, and discussion, (es.m.wikipedia.org/…/Articulo_científico), que al parecer es más preciso y es una forma de ser amable con el lector, dada la complejidad de ciertos papper.

No puede ser que haya una especie de anarquía epistemológica o metodológica, como propuso hace ya mucho Paul Feyerabend, y todo dependa de la universidad y el grupos de académicos que dirijan los postgrados; que se diga que los tradicionales planos del conocimiento, a saber ontología, epistemología, metodología y ética, además de delinear una determinada concepción del hombre al que se estudia en sociedad, no son necesarios declararlos previamente, para una mayor inteligencia del lector; de hecho, por otras lecturas recordamos que no es tradición tal aspecto en el campo de la historia. Se pueden revisar la tesis doctorales del querido historiador larense, y ya fallecido, Dr. Manuel Caballero sobre la tercera la tercera internacional socialista en América Latina, (Latin America and the cominter, 1919-1943); El Trienio Adeco, 1945-48, del Dr. Rafael Arraiz Lucca (www,saber.ucla.ve/handle/…/) o la de Inés Quintero que si no recuerdo mal versa sobre El Marqués del Toro; la cuestión es tener una tesis sobre un evento y sostenerla, hasta hacer patente el asunto documentalmente. La historia se hace con documentos, decían y dicen los positivistas como Fustel de Coulanges, 1830-1889). No es cuestión de especulación filosófica, el dilema de la nueva historiografía es "…la pasión de comprender", (Bloch, dixit).

Pero ciertos trabajos finales de maestría, y quién sabe si hasta doctorales, valoran sólo la amplia utilización de las fuentes primarias o documentales directas o indirectas; hacer largas parrafadas y peroratas sobre acciones pasadas, que son hasta divertidas y floridas sobre el asunto de la disertación, pero se olvidan más allá del dato duro; escriben como un notario, pues. Olvidan por completo la necesidad alcanzar una cierta teorización o elaboración para establecer ciertas conjeturas que apunten a una cierta explicación de ese determinado proceso social estudiado; hacer comparaciones y concluir, por ejemplo, por qué en Barquisimeto pervivieron hasta no hace mucho colegios exclusivos para niñas, le decíamos la otra vez a un joven colega, al presentar en un encuentro su trabajo; explicar cómo inciden las ideas, la cultura y las mentalidades o las teorías psico-pedagógicas en los procesos sociales e institucionales de la educación, para comprender la atmósfera epocal, que diría Rigoberto Lanz y elaborar nuevo conocimiento que complemente el existente o haga otros aportes, lo amplíen o introduzcan una ruptura paradigmática, como suele decirse. Si no somos meros copistas de testimonios y estadísticas, a semejanza de los anticuarios que recogen artefactos y los exhiben muy orgullosos en sus galerías de ensueño. Confunden la voz totalidad con aglomerar eventos, como si el trabajo final de grado de maestría o tesis doctoral fuera una especie de almanaque mundial. A este respecto quizá no estaría demás proponer que ciertas escuelas de ciencias sociales unificaran criterios, así no harían sufrir tanto a ciertos candidatos a doctor, por ejemplo tengo una amiga que le aplazaron su tesis doctoral sobre gerencia de empresas turísticas porque no tenía claramente formulada la metodología, y su tutor era un egresado en historia.

VI

A este respecto, creemos que la obra veinteañera del Dr. Reinaldo Rojas es ejemplar, va directo a la cuestión a dilucidar: "…esta nueva obra está dirigida a construir una Historia Social, historia global, total o historia síntesis, de Barquisimeto, pero esta vez, sobre una noción de espacio conceptualmente elaborado y que postulamos como espacio "región Barquisimeto" en el siglo XVIII, el cual, al responder a una hipótesis de comprensión histórica preferimos entrecomillar, para que quede, así, abierta al debate historiográfico y geohistórico de nuestro tiempo", (Ob cit.,p. 13).

Ello es así tanto como en lo que tiene que ver en el "descubrimiento de nuevos problemas", (ob cit., p. 345). Además de que afirma, en el plano de lo teórico, u "onto-epistémico", como diría una muy querida profesora nuestra del Doctorado en Educación-UFT, que:

"Para nosotros, la historia es realidad objetiva y conocimiento relativo y, como tal, permanente punto de partida para avanzar. Cultivamos una disciplina intelectual que en nuestro medio tiene mucho que transitar, mucho que investigar y descubrir, para alcanzar la condición de conocimiento científico valedero, vale decir, objetivo y esclarecedor de nuestra particular forma de ser como pueblo, como sociedad y como cultura", (ob cit., p. 345).

Pero, en veinte años es mucho lo que la teoría de la ciencias sociales habrá avanzado, suponemos y como en el oscuro Heráclito, ni somos los mismos lectores de 1997 ni el autor seguirá pensando igual; o se ha reafirmado en el uso de ciertas unidades de análisis, que ahora discurre en el piso térmico de la historia de las mentalidades y la cultura. Así por ejemplo, en la obra "Historia Social…", se afirma que su autor "…asume el análisis histórico desde una perspectiva de totalidad", (ob ci., p. 17), que es una categoría marxista; y al respecto recordamos que el filósofo Federico Riu (en 1968) publicó un volumen llamado "Historia y totalidad: el concepto de reificación en Luckács" (Monte Ávila Editores. Caracas). Pero hoy hay quienes discuten si se pude hablar con propiedad de que exista una tal totalidad y ésta sea cognoscible, ya que las sociedades no son sino sistemas humanos complejos. Estructuras u organizaciones sociales abiertas, donde determinados hechos sociales reciben influencias de naturaleza tan varia que es imposible abarcarlos; a menos que sigamos a Kant en aquello de que el universo me contiene como tal pero por el pensamiento el hombre puede contener el universo, porque me encuentro forzado a existir en una circunstancia determinada.

Como fuere, el Dr. Reinaldo Rojas, sugiere que en la reconstrucción histórica de nuestras comunidades populares y de su cultura, se debe evitar hacer historia al modo de jardines que se bifurcan, recordando un cuento del gran argentino Jorge Luís Borges. Con una especie de historia-cuadro y de personalidades fulgurantes descontextualizadas. Sino que de lo que se trata es, para seguir con la metáfora, de regar el jardín, irradiar en todos los jardines un espíritu crítico, con plena libertad, teniendo sólo en cuenta que la investigación implica abarcar todos los ámbitos de la vida social. Y teniendo cuidado especial en la exposición. Así se tiene que la Historia-conocimiento, como ciencia de las sociedades, de su dinámica en el tiempo y el espacio, tiene como teleología o fines:

"…aclarar los mecanismos humanos" del entramado social y analizar las formas de desarrollo de las tecnologías sociales o formas de gobierno de los hombres; de tal suerte que se pueden descubrir sus vínculos más íntimos. La historia, en síntesis, describe el fondo o cadenas causales de ciertos eventos sociales y su evolución en el tiempo y el espacio, (ob cit., p. 19).

Para poner las cosas en los planos tradicionales del conocimiento, diremos que la historia como ciencia asuma una ontología realista, donde los hechos y acontecimientos se dan fuera de la conciencia del sujeto, donde según Carlos Marx, (en Rojas, 1995) "…le corresponde apropiarse de la materia en todos sus detalles y analizar las diversas forma de desarrollo y descubrir sus vínculos íntimos", (P. 19); esto es, exponer el movimiento real de la cosa, se diría que uno-a-uno, de tal manera lo dicho o lo expresado en la sistematización se corresponda con el restablecimiento de los procesos o fenómenos en su acaecimiento, por observación indirecta-documental; eso que antes se decía en latín: adaequatio rei et intellectus", (www.ebdianoia.com/.../display.php?...

VII

Así, la epistemología de la Historia como Ciencia va a corresponder al estado del arte del presente, a la época en se use un cierto instrumental metodológico; que de acuerdo con la teoría marxista esta consistía en una reflexión sobre "el movimiento de lo real", tanto mejor cuanto más penetración en la materia histórica logre. Esto es, cómo a modo de una taladro ese recurso penetra desde la "ontología de lo actual" al pasado de la que aquella es continuidad inmanente; y con ello abunde en el descubrimiento de los mecanismos ocultos, pero reales u efectivos, de la sociedad para establecer el control social; cuestión que no se puede hacer sólo con los instrumentos de una disciplina, por eso la Escuela francesa de la revista Anales de Historia Económica y Social promovió la labor interdisciplinaria. Recuerda el Dr. Rojas que propone la revista "…un diálogo fértil entre todos los enfoques y disciplinas dedicadas a la comprensión del Hombre organizado en sociedad, en el tiempo y el espacio" (ob cit., p. 18).

Ya cerrando se tiene que el método histórico, por su parte, busca poner todos los aspectos en relación (totalidad), en combinaciones sucesivas, hasta configurar un discurso consistente sobre un asunto en el que se avanza apoyado en una hipótesis general de trabajo y se describen las variables de conjunto. Ya que la historia científica no puede conformarse con visiones fragmentarias que solo describen eventualidades, semejante a la crónica florida del ayer, sino que la historia suministra rubros para comprender la dinámica social pasado-presente-pasado; llegando inclusive a la prospectiva del futuro, que según parece no corresponder sólo a la sociología y al repostaje periodístico de lo actual o al juego de escenarios de los politólogos o expertos en gerencia.

Esto es bueno aclararlo porque se ha difundido mucho en medios de la educación escolar primaria y de bachillerato y de la comunidad en general, que la historia en solo ciencia del pasado, cuando lo es también del cambio y el movimiento de lo real; que permite comprender la interrelación de los componentes del presente y las transformaciones de la sociedad, sobre todo si se hace mediante un estudio científico de las estructura y dinámicas de la población, su economía, su organización política y la cultura; ya que todas ellas son instancias articuladas dialécticamente. Pero es de advertir que, en ello, la cultura tiene como carácter fundamental la de ser una estructura de significación y comunicación de sentido. Por ello cuando es trastocada la cultura, la sociedad pierde el rumbo y su unidad básica de sostenibilidad, (Rojas, 1995).

De lo anterior se tiene como corolario que la cultura en general reproduce las relaciones de producción, reelabora e imagina cosas nuevas, de tal suerte que no está aislada de los modos de vida, ni tampoco es una elaboración idealista como un acto estrictamente espiritualista, siguiendo a García Canclini, (en Rojas, op cit., p. 309); por eso, al estudiar la cultura hay que analizar la organización material propia de cada modo de producción con fines de estar en mejores condiciones para elaborar su interpretación. Pues, en resumen, la cultura articula el trabajo, su poder y significado. Aunque haya que reconocer dos campos culturales: (a) el popular-campesino y (b) el cultural-ilustrado y (c) entender que la cultura es lenguaje mediante lo cual hay producción, circulación y recepción de contenidos, procesos y significados.

VIII

Finalmente en esta obra ("Historia Social…"), su autor, el Dr. Reinaldo Rojas sugiere que en este campo de la cultura, falta mucho qué investigar bajo el paradigma de la historia social, señalando que en Venezuela es un campo inédito; la misma obra esta como tal es infinitamente más rica de lo que aquí se ha dicho y su lectura puede ser muy útil para quienes hacen gestión cultural y trabajo de inserción popular en la perspectiva de la teoría crítica…Ha sido esta una obra leída, pero como sugiere el escritor Javier Marías: "Incluso el libro más leído es algo minoritario", (www.abc.es/.../abci-javier-marías-incluso...). A lo que agrega:

"Hay que partir de la base de que en realidad la literatura ha siempre ha sido una cosa marginal en el conjunto de la sociedad. Los libros han tenido y tienen una gran importancia para el desarrollo del conjunto de la sociedad, pero eso no quiere decir que los libros sean leídos siempre por muchos. Lo que pasa es que cuando un libro tiene importancia –sea filosófico, científico o literario-, acaba trascendiendo y permeando incluso a la gente que no lee. A través de la gente que lo lee llega a la gente que no lee. La lectura, propiamente dicha, siempre ha sido cosa de muy pocos. Yo he oído contar a mi padre que las tiradas de un libro de Baroja o Valle-Inclán o Unamuno a veces eran de 2.000 o 3.000 ejemplares y tardaban años en hacer una segunda edición. Había otros autores mucho más populares, empezando por Blasco Ibáñez, por ejemplo. Hay que partir de la base de que incluso el libro más leído del mundo en realidad es algo minoritario", (ídem).

No digamos más…A veinte años de su primera publicación Historia Social de la Región de Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial, 1530-1810, ofrece un interesante análisis del entorno que revela elementos de dónde venimos y cómo podemos valorar el arco existencial de una región que, más aún en el presente, tiene, como tal, amplias posibilidades para el desarrollo urbano, industrial y cultural. Además de ser divertido saber que el pasado tiene increíble continuidad en el presente y aun se proyecta en el futuro, en una dinámica de continuidades y rupturas que se suceden como un juego de luces en un escenario donde los hombres y mujeres con sus proyectos despliegan su accionar, y si mejor para recordar también al maestro Prieto Figueroa, (en el poemario "Del hombre al hombre") ser como los árboles de amplio follaje que hunden sus raíces profundas en su suelo.

luissaavedra2004@yahoo.es



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Luis Saavedra

Docente, Trabajador popular.

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