El espacio socio político o el contenido inmaterial

La ciudad comunal: “desde adentro” del espacio de reproducción de Energía (II/III)

"El espacio de intercambio para la conservación y la reproducción de la energía se fundamenta en la relación del proceso de producción-acumulación de la materia-e4nergia con el espacio circundante, porque sobre el opera para extraer la materia para la conservación y reproducción de energía y todas aquellas funciones de carga y descarga energética de una mayoría de hombres privados de espacio". Héctor Iglesias

La definición de Iglesias [1], nos indica que en el espacio de intercambio se introducen las líneas de producción de Materia-Energía en la superficie productora del espacio de consumo, realizándose entre estas el intercambio de sus re-productos y dando lugar a espacios de intercambio.

Él deslinda claramente los espacios de Trabajo-Gratificación, dejando en el medio de esta polarización el espacio más extenso del sistema urbano, que es el espacio de Habitación, donde ambos principios se entrecruzan porque en él se realiza la carga energética para la descarga en el trabajo y la gratificación, y descarga energética en el trabajo, la procreación y el juego.

Lo que nos indica que la suma de los espacios reproductores solo sería factible por la utilización plena de la potencialidad de las fuerzas productivas industriales, actualmente frenadas por el carácter privado de la industria de la construcción y por la propiedad privada del espacio.

De allí en adelante, la práctica teórica del espacio urbano se fundamenta en una práctica politica; inscrita, por lo tanto, en los objetivos de la producción industrializada y la plena utilización de las fuerzas productivas pueda satisfacer el consumo del espacio por las tensiones demográficas y los requerimientos humanísticos, partiendo de la propiedad social del espacio y de la socialización de la empresa constructiva. (Ver gráfico Nº 2).

En efecto, el espacio urbano es la conjunción del espacio de intercambio para la conservación de la vida de la especie y de los espacios reproductores, pues, se trata de la necesidad de reestructurar el problema urbano a través de una nueva Arquitectura, de modo que todos los seres humanos posean un espacio de intercambio correspondiente para la conservación y la reproducción de la energía humana.

La reproducción de energía demanda, entre otras condiciones, el espacio para comer, el espacio para descansar, para su reproducción actual; el espacio para procrear, para su reproducción futura. Ese espacio es la habitación. En otra palabra, de Arquitectura.

Aparecen, entonces, los seres humanos sin espacio, quienes obtuvieron sólo la Materia estrictamente necesaria para la reproducción de su Energía y fueron privados del espacio para la conservación y reproducción de su Energía.

LA LUCHA DE CLASES POR EL ESPACIO

Creemos que estamos en un momento histórico que exige el cambio de la formalización arquitectónica, basada en un profundo cambio social, que rompa abruptamente con la imperante de hoy día. De allí, que en relación con ese cambio en la concepción espacial, nos preguntamos:

¿Puede materializarse en proyectos de conjuntos a cargo de entidades públicas como la Misión Vivienda Venezuela?

Es necesario constituir un nuevo programa arquitectónico, tanto en el aspecto social como en el aspecto de las técnicas productivas, que conduzcan a la necesidad de la originalidad del nuevo diseño. Una vez creado el nuevo diseño tipológico industrializable, la necesidad de diseño disminuirá ostensiblemente por la característica de universalidad del mismo, la desaparición del diseño mercancía y el diseño-monumento-individual.

No obstante, debemos ahondar en tres determinaciones del diseño del espacio: el espacio sin la explotación-dominación, el espacio sin propiedad privada y el espacio sin las clases sociales. Estas se enmarcaran en la perspectiva de la construcción en el sistema de ciudades comunales sustentada en el estado no-clasista y el ciudadano racional ético-estético-biológico, como un elemento teórico que forma parte de la lucha de clases por el espacio y, por lo tanto, son una especie de práctica revolucionaria.

Por cuanto hemos rescatado la plena vigencia del estado comunal: una responsabilidad que es indelegable e intransferible. Pues, partimos del principio de que el sistema de ciudades comunales está determinada histórica, cultural, política y socialmente: no hay espacio urbano neutro ni atemporal.

EL ESPACIO SIN LA EXPLOTACIÓN

El diseño del espacio con explotación-dominación no puede ser interpretado como una posición de exterioridad frente a la realidad espacial que se debe modificar, ya que se encuentra ella misma en el centro de las contradicciones sociales -la lucha de clases por el espacio- de las cuales esta realidad espacial no es más que el producto.

Según este criterio, en el diseño del espacio sin explotación-dominación:

- Negamos el espacio, sobre todo el urbano, que se hace en las reglas del juego de explotación-dominación.

- Afirmamos un nuevo espacio de vida, sin enajenación alguna, fundado en la propiedad social del espacio y la socialización de la empresa de la construcción.

EL ESPACIO SIN LA PROPIEDAD PRIVADA

El diseño del espacio podría ser realmente organizado, si las iniciativas que lo orientan cesan de ser propiedad privada, tomando el control de sus condiciones de existencia, perdiendo su valor de uso y convirtiéndose en una mercancía que realiza su plusvalía. Es necesaria la organización del espacio de producción y el espacio de intercambio para que esta doble perspectiva de Materia-Energía se convierta en realidad: el espacio sin propiedad privada.

Según este criterio, en el diseño del espacio:

- Negamos el espacio arquitectónico que se configura para el mayor beneficio del capital. Pues, éste se acopla al mecanismo productivo capitalista expulsando a los seres humanos, cuya Energía ya no necesita en el proceso productivo pero que requieren del espacio como bien de consumo para sus funciones reproductivas.

- Afirmamos que el nuevo espacio arquitectónico a diseñar, se hará con la extinción del diseño de los espacios configurados y limitados de la propiedad privada del estado burgués, aunque será posible admitir la propiedad privada de los espacios reproductores de la privacidad controlada socialmente por un diseño de espacios construidos sobre espacios ilimitados de propiedad social.

EL ESPACIO SIN LAS CLASES SOCIALES

El diseño del espacio tiene por función asegurar la hegemonía del capital financiero sobre el espacio urbano dejando al descubierto los desequilibrios sociales expresados en la urbanización "espontánea" y, con mayor precisión, la desigualdad social y la segregación espacial.

Según este criterio, en el diseño del espacio sin clases sociales:

- Negamos la producción de espacios construidos con diferenciación de clases sociales, por estar siempre al servicio de la circulación de los valores de cambio de las clases sociales dominantes: nunca más viviendas obreras, de interés social o por política habitacional.

- Afirmamos la construcción de espacios de uso colectivo y espacios conectores, porque proyectamos actuar en una sociedad sin clases o en camino a la homogeneización. Sólo se concebirá la producción de espacios sin clases sociales, construidos para la plena necesidad existencial y humana.

EL ESPACIO SOCIO POLITICO O EL CONTENIDO INMATERIAL

Por lo anteriormente señalado, se hace necesario desmitificar que el problema del espacio social no es un problema técnico, sino un problema inmerso en la lucha de clases por el espacio y, por lo tanto, político. La solución no es espacial sino política, pues, el problema del espacio social esta adecuado a la acumulación capitalista y a las relaciones de reproducción. No son las soluciones técnicas las que resolverán el problema del espacio construido sino la decisión política del uso del excedente de producción social.

No obstante, pretendemos realizar una síntesis teórica del espacio socio político. Y desde allí, avanzar en la explicación de la cultura, con su base ideológica, el modo de producción e intercambio y su forma de gobierno. Esa unidad del tejido inmaterial articularía a los habitantes de una comunidad, dándole organicidad y formación, para comprender la ocupación de los espacios institucionales del estado burgués por parte del poder popular:

LA CULTURA CON SU BASE IDEOLÓGICA

En la definición que se había venido construyendo del socialismo del siglo XXI, se ha intentado sintetizar nuestra herencia cultural, histórica y política: el socialismo indoamericano, la resistencia cimarrona, la gesta independentista y el Bolivarianismo; todo ello bajo el análisis del marxismo científico.

El socialismo bolivariano que buscamos será comunal, colectivista, productivo, solidario, justo, democrático, abierto y marxista. No basta con que se enuncie el carácter socialista y que adjetivemos de la manera como lo hemos hecho.

Para que el socialismo se haga realidad, se requiere de un programa que impulse la democracia directa y elevar el nivel de consciencia de la gente, pues, a las condiciones objetivas hay que colocarle el sujeto para la transición.

EL MODO DE PRODUCCION E INTERCAMBIO

Para avanzar se requeriría crear las bases jurídicas que le dieran organicidad al poder popular, estableciendo la propiedad social, los medios de producción y, fundamentalmente, delinear el territorio para el ejercicio del poder popular. Este sistema de ciudades comunales formaría la nueva estructura político-espacial primaria que, a su vez, facilita su articulación en los Distritos Motores del Desarrollo, en función del interés nacional.

Las ciudades comunales, en la medida en que se desarrollan en ellas las comunas con sus diversos consejos dotados de una poligonal que incluiría, además de las tierras urbanas, aquellas tierras no residenciales dedicadas al cultivo, a la cría, la industria o cualquier tipo de producción que forme parte del sustento de ese sistema de ciudades comunales.

Estas ciudades comunales estarían dotadas de la capacidad de producir el desarrollo y el bienestar para todos sus ciudadanos asumiendo los impactos sanitarios, ambientales, económicos, sociales y culturales que de ello se desprenda. Con capacidad de abastecerse de recursos y de deshacerse de residuos y con sus propios planes de desarrollo endógeno, un nuevo instrumento de planificación que tiene como propósito central facilitar una más directa articulación de los esfuerzos dirigidos a producir desarrollo sustentado sobre los valores y potencialidades de los diversos ciudades comunales.

LA FORMA DE GOBIERNO

Definitivamente, pasar del estado burgués al estado comunal significa la ruptura progresiva con la burocracia, con la división clásica de poderes y con la división social del trabajo, retomar la visión de totalidad indígena, asumir un rol protagónico, abriendo los caminos para incidir en la formulación de políticas, ejecución, control; es imprescindible avanzar en experiencias socio productivas concretas, en la estructuración interna del gobierno comunal, en la organicidad de los procesos. Por lo que es necesario generar nuevas relaciones sociales y con ello, una nueva vida, unos nuevos valores, una nueva sociedad.

El gobierno comunal no aparecerá nunca mientras las comunas estén dedicadas a atender, por separado, las carencias de su barrio. No entenderlo es obviar el carácter complejo y sistemático de la ciudad. Peor aún, es condenar a las comunas al voluntarismo sin formas superiores de organización. Creemos que con la más amplia discusión del poder popular podríamos desarticular la trama de Explotación-Dominación que subsiste en la sociedad venezolana. Por eso, es necesario atomizar al estado burgués que heredamos, para darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión pública.

LA CIUDAD COMUNAL: ENTONCES, ¿ES POSIBLE LA TRANSICIÓN?

El modelo socialista libertario se expresaría sobre la base del pleno ejercicio del poder popular ligado indisolublemente a la ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista y el modelo socialista estatista sería un socialismo sin libertad y todo intento por instaurar el socialismo sin libertad reproduciría la estructura urbana, el poder económico y el poder político que conforma el espacio institucional del estado burgués.

REFERENCIAS

[1] IGLESIAS CHAVES, Héctor (1986:32). Ciudad, Arquitectura y Política. Maracaibo, (Venezuela): Universidad del Zulia.

[2] MARÍN-LISTA, Servando E. (2010). Desde la comunidad. Caracas, (Venezuela): Marín Lista-Gráficas Lauki.

[3] ----------------------------------------- 2013). La ciudad comunal. Cumaná, (Venezuela): Marín Lista-Editoriales RADOCA C.A.

NOTA

El libro: "Desde la comunidad", lo puede adquirir en la Librería: El mundo del libro, en Caracas y Cumaná.

GRÁFICO Nº 2. EL ESPACIO DE REPRODUCCIÓN DE LA ENERGÍA

 

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¡Que se abran cien flores y florezcan cien escuelas de pensamiento¡



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

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