Cómo derrotar la mente terrorista del Estado norteamericano

Lo primero que hay que ubicar en el desarrollo de una lucha es quién es el verdadero enemigo; en segundo lugar, cuáles son los intereses que lo mueven y, en tercer lugar, cuál es la lógica de su mente. Y ello porque la guerra se libra en la mente del enemigo, de allí la necesidad de conocerla. Pero, como también se libra en nuestra mente, entonces debemos conocer nuestra propia mente para vencer en mil batallas.

En el desarrollo de la lucha de clase venezolana y latinoamericana el gran y verdadero enemigo ha sido el imperialismo norteamericano y, en segundo lugar, las burguesías traidoras y acomodaticias de nuestros sub continente. Ahora en esta fase avanzada del imperialismo norteamericano sus intereses no se limitan al robo de nuestras riquezas o a un control distante de nuestra política. En esta fase se trata de convertir a todo un continente en su mercado interno, en sus medios de producción y en su fuerza labor. De aquí que sea más evidente su estrategia de convertir a todo el continente americano en un único país con ellos a la cabeza del poder político, económico, social, militar y comunicacional. No se trata ya de colonialismo o neo colonialismo, se trata de simple anexión de 35 países enteros a los estados unidos de norteamérica: de añadir 35 estrellas a la bandera norteamericana. Y para este imperio existe una única lógica, que les ha dado excelentes resultados de su fundación: el terror. Un terror que se expresa en la violencia directa (militar, mercenaria y/o delincuencial), en el terror y la mentira mediática que adormece, desvirtúa la realidad y neutraliza la mente, en la droga real o virtual que elimina toda capacidad para pensar; así como, en el terror financiero y diplomático que aísla y debilita a los Estados Nacionales. El terror es su lógica mental. Pero, si eso es así, entonces, cómo derrotar una mente terrorista.

Cómo derrotar la mente de un enemigo que cree ferviente y religiosamente en que el fin justifica los medios y que ellos están llamados a gobernar como lobos sobre el rebaño de ovejas que les sirven de alimento.

La mente del terrorista no tolera la paz, la verdad, el pensamiento propio, la identidad nacional, la unidad y el desarrollo endógeno. La mentira y la violencia son sus formas más arteras de caza para debilitar, aislar, traicionar, discriminar, dividir, anular, atemorizar y eliminar la mente de su enemigo. Sin embargo, lo más difícil de conocer en este mago de Oz sea, qué mente se esconde tras la bestia? Sabemos que se oculta bajo el ropaje de un Estado imperial de mil cabezas y diez mil tentáculos e inclusive se oculta en una madeja de relaciones financieras. Pero, al final, se trata de un pequeño y vulnerable grupo de personas y corporaciones que acumulan el capital del mundo. Que desde hace ya mucho tiempo perdieron toda noción de la fantasía del dinero y se siente profundamente amenazado por el entorno de otros imperios. De miedo tienen lleno su espíritu y por ello el terror es su manifestación.

El imperio terrorista trabaja sobre nuestros miedos, exacerbándolos a límites desconocidos; para así ocultar sus propios miedos. Desaparecer las relaciones de miedo y dominación que auto genera el actual mago oz, en forma de capitalismo imperialista, constituye la derrota verdadera de su mente. Eliminar el miedo y la duda de nuestras mentes, con base en la unidad en la diversidad, con base en la construcción del socialismo y en la integración de los pueblos latinoamericanos constituye la forma en que podemos derrotar la mente temerosa y tenebrosa de nuestros enemigos imperialistas. Es la unidad y la alianza de una economía socialista para Latinoamérica la que derrotará la mente imperial. Pero, para conseguirlo, debemos conocer que nuestras clase trabajadora todavía está muy dividida e inconsciente; todavía no se siente parte fundamental de su auto transformación. Su pequeña burguesía se bate entre revoluciones socialistas de carácter discursiva y política, que no van más allá de una mejor distribución del ingreso del Estado en la clase trabajadora, y la contrarrevolución reaccionaria y virulenta, pero dócil, al servicio del imperialismo norteamericano.

La lucha imperial contra la clase trabajadora venezolana y latinoamericana se desarrolla en dos niveles: una internacional en un plano económico, mediático-comunicacional y diplomático dominado en buena parte por el imperio norteamericano; ahora enfrentada a una red de apoyos económicos, políticos y nacionalistas latinoamericanos circunscritos al CELAC y UNASUR, que se esfuerzan en debilitar. Y en un plano nacional con una ataque mediático, foquista, delincuencial y mercenario- paramilitar, que debemos contrarrestar con una coherente campaña comunicacional que anule la guerra sicológica, movimientos de masa acompañados de respuestas focalizadas, una acción policial contundente contra los delincuentes que se cuela en las acciones foquistas, y un ataque militar contundente y preciso a sus fuerzas extranjeras mercenarias y paramilitares asentada en el país.

Confundir con ciudadanos a delincuentes y mercenarios es un grave error. Finalmente, a la mente del imperialismo capitalista (al mago de Oz) se le derrota con el desarrollo de una economía y una consciencia socialista para Venezuela y Latinoamérica.

Viviremos y Venceremos, que viva el Socialismo, Carajo.


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Néstor Aponte


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