Yo alabo, tú alabas, él alaba ¿y los demás qué?

La alabanza es algo serio, se alaba todo lo que está en concordancia con el gusto humano en todos sus sentidos y, nos explayamos en consideraciones que no hay nada ni nadie que nos haga persistir de nuestra terquedad de resaltar –hablado o escrito- con razón o sin ella, la complacencia que haga posible llevar el halago hasta su etapa final con la honestidad de no esperar nada a cambio, es lo ideal.

Pero no siempre es así cuando, hay intereses de por medio y, entonces complicamos la actuación y nos convertimos en mentirosos que en nada nos ayuda a la vista de los demás como confiables y, tan pronto actuemos caemos sin darnos cuenta en serviles que favorecen los intereses de otros a quienes pretendemos eximir con nuestra astucia al favorecido, así sea un repelente de mal gusto que vaciamos en contra de otros.

Y así es la vida –diría alguien- unos van y otros vienen y sin distracción alguna ganan puntos a su favor a costa de nuestra dignidad que de por sí queda, bien mal a la vista de terceros y, no de los que no se dan cuenta de su proceder rastrero y malicioso.

El caos se hace presente y angustioso y, el caso es que entonces, muchos sin querer se pliegan a la fila de los que pasan a ser fanáticos activos como defensores de lo que no debe ser, pero para ellos es y punto, no para los que siempre mueren callados con un silencio cómplice como buenos observadores del desastre que carcome el buen comportamiento de personas decentes.

Y es tan así que la dualidad de existencia no estorba ni masturba al nuevo conjunto que en sociedad se va formando y que los comprometen en el debate de ideas si, las hay y, entonces el mundo camina al revés para unos pocos que tienen como tabla de salvación su mentira invasora que no pueden desenredar por ser parte misma de su integridad corrupta por ausencia de ideales nobles que, atrape y desarrolle la justicia social de los pueblos para fortalecerlos en su modus vivendi.

Ése es el proceder que emana del imperio en todos los órdenes establecidos de convivencia por ellos. Combaten la verdad con mentiras de todo tipo y en su reino salvaje del capitalismo-apoteósico de explotación neoliberalista se llevan por delante leyes y constituciones y se aprovechan de la connivencia reaccionaria neocolonialista de escuálidos y pitiyanquis que lo abastecen por lo general de informaciones falsas, bien elaboradas en laboratorios de perversión sicológica que lancera la moral de integración de los pueblos, dejándolos desprovistos de recato alguno, deprimiendo al mundo a través de “la canalla” informática que siempre está a su lado y tendrá los tentáculos de la maldad abiertos a desinformar lo que a bien les convenga en contraparte de los millones de dólares y demás sutilezas que el amo mundial afloja por intermedio de sus múltiples Instituciones desestabilizadoras de gobiernos no afines y de ONGs que sirven de enlace en ese mundillo de intenciones bastardas que afloran sin distinción en cada rincón de la tierra.

No aceptan, ni quieren ni la desean las relaciones multipolares de las naciones y, más bien les anima la bipolaridad siempre y cuando sea con ellos y nadie más, para arremeter con fuerza en contra de todo lo que huela a socialismo o revolución pacífica, que vaya en la buena dirección de logros específicos que redunden en beneficios colectivos, donde la educación, la salud, el trabajo, la cultura y sobre todo la diaria y saludable alimentación llegue a todos que les dé el derecho de ser pueblos despiertos y disciplinados.

Algún día no muy lejano: seremos pueblos libres tan libres que viviremos con la paz al alcance de todos. ¡Patria Libre! Venceremos.


estebanrr2008@hotmail.com


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Esteban Rojas


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