¿Cinismo o Soberbia?

La tercera internacional, el frente único nacional y las realidades revolucionarias actuales

A veces somos ligeros en cuanto a interpretar “acontecimientos históricos” como son, por ejemplo, las revoluciones. Generalmente, esta actitud se debe más al desconocimiento que a una fuerte y pesada carga ideológica, a favor o en contrario. Tomemos algunos ejemplos. Reconocemos que hay serios estudiosos de la Revolución Bolchevique que nos podrían describir, sin profundizar en su análisis, el desarrollo lineal de tan magna gesta humana. Podría presentarse aquel analista político que va mas allá y trata de penetrar en las razones de la Revolución Bolchevique, mas aún podría inclusive aventurarse a exponer algunas diferentes causas pero muy pocos, como por ejemplo, Isaac Berlin, se atreven a buscar las razones sociológicas que sirvieron de “caldo de cultivo” para tamaña expresión popular contra el establecimiento coronado de los Romanov. En ese orden, nos atrevemos a sugerir la lectura del autor mencionado: “Los Rusos”, en su edición del Fondo de Cultura Económica.

La Revolución china fue un proceso mucho más complejo como para calificarlo de un “solo plumazo”; mostraría una falta de seriedad académica. La Revolución china, a nuestro entender y para evitar complejidades en esta lectura, tuvo tres etapas históricas: el Frente Único Nacional; la Larga Marcha; y, por último, la Guerra Civil. Permítasenos razonar, primeramente, con la etapa de la Larga Marcha. Después de la derrota de 1927, el partido comunista chino decidió realizar la “critica y autocrítica” del fracaso arriba mencionado. Ello llevó a un reagrupamiento dramático y el asentamiento en una región de difícil acceso para las tropas del Guomindang y desde ese punto geográfico lanzar las tesis sobre la guerra de Mao Zedong. La Segunda Guerra Mundial en el Pacifico alteró esa dinámica guerrerista para trasladar los esfuerzas de ambos bandos contra los “invasores japoneses”. Finalizada la guerra, Mao Zedong propone un gobierno de salvación nacional que fue saboteado por los intereses de Washington y la presencia de tropas norteamericanas en aquellos comienzos de la implementación de las tesis de la Guerra Fría. Ello ocasionó el desarrollo de la “Guerra Civil” total. Pero todo ello vino del hecho histórico que significó la propuesta de la Tercera Internacional al presionar al Partido Comunista Chino a alcanzar un acuerdo político con la burguesía en función de lograr la Revolución Nacional Burguesa encabezada por el partido socialdemócrata del Guomindang. Esa propuesta fracasó cuando las fuerzas políticas de la socialdemocracia china se sintieron con fortaleza, apoyo y solidaridad tanto de la burguesía china como de los gobiernos de las Potencias Extranjeras. De este proceso político de las consideradas izquierdas chinas, se pudieran extraer varias enseñanzas: la primera es el carácter traicionero de las “socialdemocracias”; en segundo lugar, las influencias y políticas impuestas por la Tercera Internacional, particularmente, por presiones de Joseph Stalin sobre un escenario totalmente desconocido en sus reales realidades de las situaciones socio-económicas de la sociedad china y, particularmente, en propuestas políticas ajenas a la “Cultura y Educación” tradicional china que llevaron a un fracaso total con la casi desaparición de la dirigencia china del partido comunista chino. En tercer lugar, la propuesta de conjugar un Frente Único Nacional no es una política equivocada en tanto y cuanto lo conjuguen intereses de clase iguales y/o parecidos; las enseñanzas de la experiencia china nos enseña que las burguesías siempre terminan traicionando tanto a las bases populares como a negar el carácter prioritario de las políticas sociales de bienestar social impulsadas desde los frentes demócratas-socialistas-humanistas.

Claro estamos refiriéndonos a situaciones históricas que nos precedieron en los “tiempos históricos”. Decíamos en anterior texto que las realidades revolucionarias del siglo XXI tanto para las izquierdas como para las derechas son, profundamente, diferentes a las realidades ideológico-políticas del siglo XX; además, las estructuras del sistema capitalista actuales son sustancialmente diferentes a los paradigmas del sistema capitalista que se desarrollaron durante el siglo XX como, también, éstos paradigmas del siglo XX se expresaron profundamente diferentes a las realidades de cómo se impuso, implantó y desarrolló el capitalismo durante el siglo XIX.

Es decir y tomando como ejemplo al proceso actual de las fuerzas sociales que se vienen desarrollando en Honduras producto y gracias al “Golpe militar-civil” de Vázquez-Micheletti, precisando que Mel Zelaya, influido por esas circunstancias desagradables, ha aprendido que hay, que existe, que se está desarrollando una relación entre el líder, Mel Zelaya, y las bases populares hondureñas, pareciera que Zelaya ha “crecido fundamentalmente” hacia un pensamiento más profundo y social y de democracia participativa independientemente de que le entregue las responsabilidades gubernamentales al candidato ganador en las próximas elecciones de noviembre considerando que su vuelta al ejercicio de la Presidencia constitucional sea un hecho efectivo.

Pareciera que la reacción del pueblo hondureño ha agarrado por sorpresa a “tirios y troyanos”, su capacidad y constancia, su conciencia y su dignidad, y su relación “líder y la masa”, su nacionalismo conjugado con su solidaridad continental americana, está demostrando que si hay algo en la Historia que la obliga, a la Historia, a evolucionar y perfeccionarse hacia el “ser social” y que es indetenible y que es el poder popular de los pueblos cuando deciden manifestarse; a título de ejemplo y refiriéndonos a los ejemplos arriba en mención, tenemos las actitudes de los ejércitos rusos compuestos por “obreros y campesinos”, a los ejércitos chinos compuestos, mayoritariamente, por “campesinos”, a las gestas independentistas americanas de “puro pueblo”. En ese contexto, por nada, el Gobierno de Barack Obama, se ha visto obligado, frente a ese permanente “ser” del conjunto social hondureño con fuertes apoyos continentales, a tomar la decisión de retirar visas a “cuatro diplomáticos golpistas”. Pero debemos destacar que la “decisión washingtoniana” ha tenido un muy dramático impacto en las derechas internacionales, las continentales y las nacionales por su significado ideológico y político.

Pero aterricemos. Independiente de cuando Mel Zelaya regrese a Honduras y regrese a ejercer sus responsabilidades como Jefe de Estado y de Gobierno, los movimientos revolucionarios, los movimientos socialistas, los movimientos humanistas, los movimientos nacionalistas, los movimientos democráticos (que son todos), los movimientos de los pueblos originarios, los movimientos de la pequeña-burguesía, los obreros, los estudiantes, de todos los pueblos de todo el continente americano, debemos prepararnos para la siguiente etapa de la “Revolución Popular Hondureña” y su objetiva influencia en todos los movimientos sociales americanos. Sin caer en el mesianismo estalinista ni las directrices equivocas de una no existente Tercera Internacional, consideramos se debería dar un debate internacional de todo el proceso político que está en “pleno desarrollo” en Honduras como diría Walter Martínez, conductor de Dossier.

Al mismo momento que se analicen esas realidades hondureñas no se debería dejar en el “tintero” las realidades que viene desarrollando el Gobierno colombiano desde el “Golpe militar-cuvil” en Honduras. Como guía para la incorporación al análisis de las decisiones políticas del Gobierno colombiano, consideramos que es necesario un serio estudio del análisis realzado por Jose Vicente Rangel en su columna “ElEspejo”, de los días lunes, en “Ultimas Noticias”, titulado “Colombia, el balcón que nos vigila” (Idem, lunes, 27 de julio de 2009, pag., 18). Un análisis dramático que está siendo contestado, indirectamente, por el periodista y columnista colombiano, José Obdulio Gaviria en “¿Batallones a la frontera?” (El Tiempo, Bogotá, 29, julio, 2009; www.eltiempo.com) quien termina con una velada amenaza cuando expresa que “…Pero no confundir paciencia con debilidad ni buen juicio con cobardía. La cooperación militar gringa es bienvenida porque fortalece el frente de lucha contra el terrorismo y su fuente de financiación, el narcotráfico. Es decir, será una cooperación que refuerce la lucha contra las Farc. Venezuela y Ecuador, al calificar esa cooperación como agresión, lo que hacen es una grave confesión: que prefieren la alianza con los terroristas y no con el Estado que los combate. ¡Muy grave!...” (Idem)

¿Cinismo o Soberbia?

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Miguel Angel del Pozo


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