China: gobierno de unidad nacional o guerra civil

Conversar sobre un proceso revolucionario que no esté inscrito en una de esas revoluciones definidas de corte capitalista podríamos considerarlo como que dicho proceso se exprese contracorriente a los paradigmas históricos que ha impuesto el sistema capitalista, Historia lineal-positivista, en su proceso perfectible de desarrollo histórico natural cual, dirían aquellos apegados al cientificismo, al alcanzar su cenit debe y tendría que comenzar su declive en decadencia y corrupción como sistema paradigmático; es decir, sí aceptamos los análisis históricos realizados por estudiosos que nos han precedido tendríamos que aceptar que sí el sistema capitalista a pesar de su íntima perfectibilidad debe tener y poder alcanzar su propia finalidad como proceso socio-económico histórico está en la obligación antropológica de permitir, indefectiblemente, el paso hacia otro modelo que eleve las calidades del ser social como ser creado en considerando que es la propia Historia de la Humanidad la que nos está, permanentemente, enseñando sobre la inevitabilidad del crecimiento del ser creado como ser social en todas sus facetas como individuo en responsabilidades morales y éticas y ello, en nuestro criterio, es histórico-de-sustento-natura.

Es en ese contexto que al estudiar con el rigor requerido y obligante cualquier proceso revolucionario nos encontramos en escenarios que nos impactan por la crudeza de sus expresiones sociales cuales nos llevan a la profunda crítica y señalamiento de los liderazgos expuestos durante ese proceso revolucionario por el contra-natura expresado ante los cuales nos confrontemos con lo cual, en el marco de lo real-ideológico implícito en el proceso revolucionario, tendemos al señalamiento inculpando "al enemigo y su proceso revolucionario" como es el caso, por ejemplo, de la matriz de opinión que se ha desarrollado históricamente sobre la figura histórica de Joseph Stalin en sus momentos históricos sin exculpar sus propios pecados como también y actualmente se continúa señalando en paralelismo ideológico de corte capitalista a Vladimir Putin como el "eje del mal" a ser fuertemente señalado en función de esquemas ideológicos íntimamente profundos en los paradigmas que definen al propio sistema capitalista como sistema social y económico tratando de alienar el pensamiento de la "masa humana-global" hacia una dirección en función de la supervivencia de lo íntimo representativo del capitalismo como sistema histórico "perenne en los tiempos históricos" (sic) cual sería, en última instancia, la negación del ser social como ser creado lo cual, en última instancia, es profundamente anti-natura, bien sí así ustedes lo consideran mejor expresado, antropológicamente anti-teológico con lo cual se niega la Verdad del Creador como tal.

Las revoluciones históricamente consideradas son siempre violentas aún y cuando la ideología capitalista nos trate de convencer que el capitalismo como sistema social y económico hizo su aparición en el proceso de la Historia de la Humanidad como aparecieron Adán y Eva, ridículo e insultante sino que se lo pregunten a las testas coronadas que aún se niegan a desaparecer tratando de mantenerse en el escenario social-histórico en "perfecto matrimonio" con los capitalistas a los cuales tanto le están aún debiendo.

Esa violencia que se expresa en los procesos revolucionarios en cualquier referencia histórica, podríamos considerarla, en su más íntima relación, para expresarlo en términos cristiano-católicos, en el propio núcleo de su origen, como lo real-histórico en el "pecado original", es decir, en el pecado de la soberbia cual es el pecado original pero, fundamental, no humano sino angelical, es decir, es, en última instancia, el origen del propio "ángel caído" en su existencia, es decir, el diablo. Pero esa figura real-imaginaria del diablo le ha permitido al capitalismo sustentar sus dos expresiones ideológicas en el miedo humano y en el mal absoluto, ambos utilities perfectamente necesarios y obligantes para poder alcanzar la alienación del ser social.

Tenemos como referencia como expresión de la violencia histórica, por ejemplo, la Revolución Francesa y, concretamente, la Comuna de París. Ambas realidades históricas se describen en dos paradigmas, por un lado, la Revolución Francesa representa la necesaria y objetiva realidad histórica que permitió que la sociedad capitalista como sociedad se expresara en toda su intensidad sociológica cuando significó el traspase del poder feudal-expresado-en-las-coronas a lo que hemos definido históricamente como burguesía.

En contrario, la Comuna de París, en tanto y cuanto se expresó como una realidad en violencia social del "pueblo llano", es decir, para exponerlo en términos actuales, nos estamos refiriendo a los invisibilizados, es la expresión más natural de la sociedad como comunidad histórica en su proceso íntimo en permanente perfectibilidad obligante y necesaria.

Es decir, el sistema capitalista en su ideología "nos enseña" (sic) que gracias a la Revolución Francesa, la Humanidad logró alcanzar una etapa superior de desarrollo como conjunto humano-social y económico cual era no solo necesario sino inevitable e históricamente como "perfecto" y es por ello la tesis del "Fin de la Historia".

En contrario, cuando el poder de las testas coronadas fueron desplazadas por esa denominada burguesía controlando el poder ejecutivo y legislativo, es decir, las decisiones políticas sustentadas en las "leyes acomodadas a sus fines de clase" para el conjunto de la sociedad, aquellas, las decisiones políticas para la sociedad, cuando se expresaron en su necesaria praxis afectaron directa, inevitable y negativamente a aquel "pueblo llano" con lo cual, gracias a la conciencia que se fuera desarrollando con el desarrollo del propio proceso de la Revolución Francesa produjeron la reacción violenta de esa conciencia del Yo-revolucionario cual, a su vez, se expresó en violencia-natural en respuesta no solo a las consecuencias negativas de esas políticas sociales y económicas impuestas por la burguesía en su proceso de ascenso histórico temprano sino también en la conciencia del ser social como individuo cuando se aceptó en su natura como ser creado en su expresión social y ello, inmediatamente, produjo la respuesta social-urbana de la "Comuna de París", es decir, se expresó en violencia individual y de masa según las tesis de José Ortega y Gasette y de Elías Canetti.

En el caso de China el proceso de la expresión de la violencia revolucionaria fue profundamente diferente no solo en su hipotética comparación con la Revolución Francesa sino también con respecto a la revolución de obreros y campesinos de la Rusia de los Romanov en la consecuencia no solo del gobierno de febrero sino con el gobierno impuesto de octubre por los bolcheviques, por cierto, proceso no-violento. Es decir, la violencia revolucionaria en China no es comparable con la bolchevique-rusa a pesar de las profundas influencias ideológicas que ésta, revolución rusa, se impuso en la intelectualidad china no solo la urbana como también en el mundo social de la ruralidad post-4-de-mayo del año 1919.

Ello no significa que ignoremos mucho menos que no aceptemos la demostrable influencia de la Revolución Bolchevique en el proceso social-revolucionario de China en la década de los años 20 del siglo XX. Pero aquella influencia ruso-bolchevique, sin entrar en precisiones ni profundidades históricas, por ahora, se pudo imponer como proceso revolucionario en dos etapas: la revolución democrática para, posteriormente, cuando los tiempos históricos así lo señalasen, saltar a la revolución socialista. Esa imposición aceptada conllevó a la necesidad de constituir un Frente Único, Frente Unido Nacional, cual se constituyó como un "gobierno de unidad nacional" a pesar de las realidades referidas al control geográfico de China cual se iría expandiendo gracias a la denominada como "Expedición al Norte" para alcanzar y consolidarse en la conquista de la ciudad de Nanjing sobre las orillas del río Yangtzé con lo cual el proceso revolucionario democrático, inmediatamente, pudo alcanzar como poder político-militar el control de la mitad exacta de la geografía total china.

Pero ese proceso fue desarrollando en su seno no solo las correspondientes contradicciones del propio proceso revolucionario-militar sino las contradicciones de clase visto el carácter obligante y significativo de la revolución democrática por sus componentes sociales que la constituían y la controlaban, fundamentalmente, por la burguesía nacional en sus diferentes expresiones socio-económicas e ideológicas en contraposición al carácter definitorio de las clases sociales que conformaban el sector social más revolucionario que se expresaba en el sector campesino y en el sector obrero, fundamentalmente, sin negar las participaciones del sector estudiantil y el sector económico-nacionalista más comprometido con políticas específicas y dirigidas a confrontar sus propios enemigos de clase tanto internos como los externos.

Cuando se expresaron esas contradicciones de clase, estallido que era inevitable, las clases más revolucionarias tomaron conciencia de lo real-significativo del significado del concepto referido a la "lucha de clases" con lo cual sería inevitable que se expresaran como aquel "pueblo llano" que se manifestó durante el proceso revolucionario durante y en la "Comuna de París", es decir, expresiones en violencia.

Para ser más explícito entre abril de 1927 y enero de 1930, las clases más comprometidas con el proceso revolucionario chino se vieron afectadas a causa de las persecuciones que la burguesía nacional con la colaboración de los "señores de la guerra" y las "Potencias Extranjeras" presente en todo el territorio chino desde, prácticamente, 1848, alcanzando un aproximado de más de 300 mil chinos asesinados por las bandas controladas por las mafias, las fuerzas militares y policiales de los sectores sociales y extranjeros inmediatamente referidos más arriba.

La consecuencia de esa realidad obligó a la dirigencia del proceso mas radical de la revolución en China a asumir las correspondientes realidades en objetividad socio-política y militar expresándose en violencia estructuralmente desarrollada en lo que se denomina como "guerra civil" cual comenzaría en respuesta a los primeros asesinatos ocurridos en la ciudad de Shanghai en aquel abril de 1927 con el denominado como "Levantamiento de la Cosecha de Otoño" en ese mismo año en mención para ir desarrollándose "aguas abajo" hasta la derrota en la "Comuna de Cantón" en aquel diciembre de ese mismo año de 1927 para, por aprendizaje, consolidar su posicionamiento en zonas rurales de provincias sureñas.

En este marco referente cabe preguntarnos, a modo de discusión académica, cuándo podríamos considerar que aquel movimiento socio-militar que se expresó en "putchismo-anarquizado" se transformó en el proceso lógico significativo de la "guerra civil" china. Es evidente que el propio proceso preparativo en su necesaria objetividad militar requeriría que la dirigencia del proceso revolucionario al asumir el carácter de confrontación que significa la "guerra civil" se vieran en la necesidad de ir perfeccionado dicho proceso con la finalidad de poder alcanzar la disciplina necesaria en tanto y cuanto se considera las serias y profundas diferencias conceptuales de lo militar-en-guerra-civil viéndose en la necesidad de convertir el bandidaje en soldados disciplinados y educados. Pero esto es para otra propuesta en texto.

En ese orden, nos permitimos transcribir una parte de un análisis realizado por Mao Zedong sobre un escenario en concordancia con lo arriba expuesto. Nos expone Mao que "…existe una profunda crisis en el seno del partido [refiérese al Partido Comunista Chino] de la zona occidental y meridional de Jiangxi. Y consiste en el hecho de que los órganos dirigentes locales del partido, a todos los niveles, están repletos de terratenientes y campesinos acaudalados, y la política del partido es completamente oportunista. Sí no acabamos definitivamente con esta situación, no solo será imposible hacer realidad las grandes tareas políticas del partido sino que la revolución sufrirá una derrota fundamental. [Nosotros] hacemos una llamada a todos los camaradas revolucionarios…para derrocar esa política de talante oportunista, eliminar a los terratenientes y a los campesinos acaudalados…procurar que de este modo el partido retorne al bolchevismo…" (Schram, Stuart R,, Mao´s Road to Power, vol. III, pp 172-173 en Short, Philip. Mao. Critica. Barcelona, 2007, pág. 371)



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Miguel Ángel Del Pozo


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