Todo listo para cocinar otra revolución en Europa

Por siglos Europa defendió y promovió la regulación bancaria, pero, ante los manejos nada éticos de la banca estadounidense se rego la idea de regular las operaciones de los bancos, sin embargo, Obama tuvo que echarse para atrás ante la presión de la bancada republicana, de Wall Street, de la FED y del complejo industrial militar cuyos contratistas europeos e israelíes de armas tienen la mayoría de las acciones en bancos de EEUU quienes a su vez las manejan en Wall Street que a su vez es ayudado por la FED pasándole información privilegiada antes de una emisión o antes de una venta de bonos del tesoro, de esa manera Europa y Washington retrocedieron en su propósito de restarle protagonismo a la banca mundial para evitar las burbujas que llevaron a la actual situación que vive Europa. La banca se fortaleció políticamente y ahora presiona por una nueva guerra.

Gran Bretaña con la libra esterlina es una opción en reserva para los inversionistas que buscan mercados para sacar el euro transformándolo en dólares, yenes, preferentemente, de igual manera y últimamente, los bono israelíes están ganando mercado en una jugada que busca fortalecer sus finanzas antes que Washington le de luz verde para atacar Irán.

Europa no puede evitar que los euros salgan trocando la regulación al privilegiar el manejo de la crisis ligada a la deuda estatal con austeridad en vez de poner un orden mayor que el de restringir gastos y, por el tiempo que tomara redefinir los acuerdos los bancos salen ganando acentuando la crisis social y política porque el circulo vicioso prestamista-prestador no se romperá.

La supremacía dada a la banca lleva a que minorías se sostengan gracias a las mayorías. Francia y Alemania, impusieron que los bancos centrales nacionales ni el Banco Central Europeo manejen las deudas estatales solo el FMI a quien le entregaran 2 billones de euros en los próximos años. El Banco Central Europeo no apretara a los bancos centrales nacionales tampoco les proporcionara la liquidez que soliciten como se esperaba para que los gobiernos reduzcan su endeudamiento y gastos; así, los Estados se desconectaran de la sociedad mediante el aumento del burocratismo reforzaran las medidas para imponer el rigor fiscal.

Es cierto que la Unión Europea unió los países para fortalecer el turismo y para que los ciudadanos puedan transitar por el continente libremente, también se logro reducir los aranceles y las mercaderías tienen mayor flujo, pero, políticamente la integración esta lejos para asumir responsabilidades fiscales y poder trabajar con economías trasnacionales en donde cada gobierno quería llevar la mayor tajada; una reglamentación de la euro zona para 17 países de 27 que forman la Unión Europea no basta.

Europa se encuentra entre la desaparición del euro y una revolución si se mantiene la taza de desempleo por sobre el 20% promedio y con una deuda soberana del 80% del PIB para las mayores economías cuando Europa, EEUU y Japón representan el 65% del PIB mundial; se requerirán años para frenar la destrucción del valor y entrar en la reconstrucción. Economistas y analistas dicen que llegaremos al 2020 con secuelas de esta recesión. Las consecuencias en las economías emergentes no están claras, en este marco ¿Qué integración con EEUU y Europa puede haber? Más si es una integración de gobiernos de espalda los ciudadanos, integración oligárquica y burocrática solo alimenta la frustración, la ira y el desinterés en los gobiernos dejando el poder a lo más influyentes hasta que el pueblo se canse como en Egipto.

No es posible una integración sin proyecto ciudadano. Una integración de gobiernos aumenta el problema ya que al conformar uniones más grandes con quienes aumentan el sufrimiento FMI, Washington, Banco Central Europeo, BM, el poder se torna más incontrolable para la mayoría y más fácil para la minoría.

Grecia, Gran Bretaña, Italia, España, Portugal, están listos para incrementar las protestas ante la simplona gestión política. La institucionalidad esta puesta a prueba, peor si hay un atentado de la extrema derecha par desencadenar algún conflicto, la furia de los jóvenes europeos a punto de ser la generación perdida producirá conflictos que fácilmente podrían traducirse en una revolución si el salto desde Egipto, Túnez, vuelve a repetirse en el 2012.

No se puede reinventar la democracia burlándose de los pesos y contrapesos por los poderes compartidos con la banca y las fuerzas militares, estas ya han sido derrotadas en varios escenarios a lo largo de la historia, de tal suerte que el poder concentrado en estas instituciones para forzar los votos ante la necesidad de las masas sin futuro son junto a la crisis política y económica los ingredientes para cocinar una revolución en Europa.



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Raúl Crespo


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