Binóculo

La nueva esclavitud

Recuerdo que cuando cayó la unión Soviética, y con ella el Muro de Berlín, tuve serías discusiones con varios amigos, camaradas por cierto (vale la acotación porque tengo buenos amigos opositores, serios y trabajadores) que se extendieron por mucho tiempo. El debate se resumía a si era correcto o no tal hecho histórico. Entonces yo insistía en que comenzaba una nueva historia para la humanidad, argumentando que a pesar de los males y de los graves errores que se había cometido, la URSS era el único muro de contención contra la agresión del capitalismo, y que a la larga eso significaría la desintegración no solo de la izquierda, sino de las grandes conquistas laborales en beneficio de la sociedad, en el mundo entero.

No estaba tan perdido yo, a pesar de lo que decían mis amigos-camaradas, "estás pelando bolas Rafael. Esa vaina había que acabarla. Tú no puedes seguir secuestrando una sociedad así". Ese sigue siendo un tema de debate. Porque habría que entender, qué tiene de valioso y de educativo que una trasnacional de juguetes fabrique un Kent embarazado, y si es democrático permitir que se produzca un juego que a todas luces es contranatura. Es un debate…

Tuvimos otra discusión fuerte, como dos años después, por la derrota del famoso PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) que antes de la caída de la URSS tenía 22 millones de militantes, y en 24 meses no solo había sido derrotado, sino que no significaba nada en el nuevo escenario político ruso. Era exactamente lo que comenzaba a ocurrir en la Europa de ese momento.

33 años después, parafraseando al Manifiesto Comunista, un fantasma recorre Europa, el fantasma de la esclavitud, de la nueva esclavitud, quiero decir. Y es que todavía hago un esfuerzo para entender, cómo es que en tan solo 33 años (eso no es un período histórico) desaparecieron las poderosas organizaciones de izquierda; cómo es que, en 33 años, desaparecieron las poderosas organizaciones sindicales, y peor aún, cómo es que, en 33 años, desaparecieron todas las conquistas laborales, logradas luego de décadas de lucha y con un suelo europeo regado de sangre de trabajadores que marcharon incansablemente. En tan solo 33 años, el ciudadano europeo perdió todos sus derechos y sus privilegios. Hoy está trabajando por una paga que ya no es salario, más de 60 horas a la semana, sin vacaciones, sin utilidades y sin prestaciones sociales.

La digitalización y el modernismo, siempre fue una trampa, pues hoy somos más dependiente de quienes producen tecnología. La brecha es mayor. Debemos ser algo así como quintomundistas. Ya no es posible hacer nada sin tecnología, pero ésta es propiedad de las grandes trasnacionales, que terminarán siendo las nuevas naciones, y viéndolo apocalípticamente, ya no falta mucho para que esto sea un hecho. En realidad, están ocurriendo dos cosas para ello: la desintegración de los países: Irak, Libia, Yemén, México; y las nuevas directrices impartidas por los grandes emporios del mundo: Siemens, Monsanto, Bayer, Toyota, y una larga cadena de etcéteras, sobre cómo debe organizarse un país.

Cuando yo era reportero en Economía Hoy, por allá en los 90, la discusión de los profesionales era la cuestión del contrato colectivo y las reivindicaciones laborales, pero comenzaba a inclinarse la balanza de quienes apostaban a la individualización porque veían la lucha sindical como algo fuera de moda, se avergonzaban por reclamar y preferían manipular y atentar contra el colega. Nunca entendieron que la batalla siempre debió ser por el salario y sus derivados. Todos caímos en la trampa de las naciones "desarrolladas" controladas digitalmente. Apostamos a ser "independientes" y trabajar como burros por 12 o 14 horas diarias, "pero desde tu casa". Esa nueva jornada laboral, no solo los castro, sino que les quitó el tiempo de incorporarse a la lucha por su salario y cómo hacía para no perderlo.

Ahora vivimos lo que el canadiense Nick Srnicek llamó Capitalismo de Plataformas.

Aram Aharonian explica que "Las lógicas capitalistas y competitivas se ven favorecidas por la precariedad creciente y el individualismo de quien concentrado en su pantalla busca. La normalización capitalista de la autoexplotación habla de "un yo que se explota", cuando es algo incentivado estructural y socialmente. Las nuevas versiones del capitalismo digital están en el tejido ideológico de un mundo acelerado, que incentiva la hiperproducción como motor y la deslocalización como norma"

Y paralelo a la desaparición de las fuerzas de izquierda y las fuerzas laborales, a la batalla de todos los días en la calle, comenzaron a aparecer, grupos y grupúsculos que daban una supuesta batalla en la defensa de algo. Tampoco entendimos que era una artimaña del capitalismo, que si los defensores de los animales, que si Green Peace, que si la lucha por los bosques, que si recojan los plásticos para limpiar las playas, que si los LGBT…ydefxz… y llenaron los medios de comunicación y los programas de televisión y radio para debatir idioteces, cuando el salario siempre fue el centro de la batalla real, pero nadie se atrevía a mencionarlo.

Esa es la tendencia mundial, y comenzó por Europa. Ya se está aplicando en todo el viejo continente, una vaina que se llama Empresas de Trabajo Temporal (ETT), que no es otra cosa que una maquiladora que trabaja para las empresas que ya no contratan directamente, y que ya no tienen trabajadores asalariados, con un contrato y derecho a reivindicaciones laborales, los nuevos esclavos: trabajan de 12 a 18 horas diarias y tienen hasta tres trabajos, porque los nuevos puestos laborales son por 90 días. Jornaleros modernos, pues. Esclavos de esclavos, como decía Alí.

Con ese sistema que se está aplicando a toda Europa y recorrerá el mundo entero, el trabajador también pierde posibilidades de crecimiento, de comprar una vivienda, de enviar a los hijos a la escuela, muchos menos a la universidad, y el derecho a la medicina gratuita y de calidad. La semana pasada, los médicos y enfermeros españoles se echaron a la calle, porque ya saben lo que les viene.

El capitalismo siempre nos llevó una ventaja y nunca nos dimos cuenta. Y aunque parezca traído de los pelos, la embestida contra Rusia, que no es Ucrania, sino el imperio y la OTAN, tiene mucho que ver con todo esto, pues si cae Rusia, la partirán en mil pedazos y quedará Estados Unidos con sus socios para impartir las nuevas reglas del juego en el mundo entero. Recordé la película de The Wall (El muro) de 1982 y aquella estrella de rock recordando los eventos que lo traumatizaron.

Hacia allá camina el mundo. Y camina aceleradamente. Y pareciera que nada lo detendrá, a menos que, como un periodo cíclico, surjan en el seno del pueblo una nueva generación de combatientes. Ya no será por ahora.

Caminito de hormigas…

En el arco minero acaban de encontrar una nueva veta de oro, considerada la más grande del mundo… "Ese peo en la Zona Educativa es grave hermano. De paso tienen allí a una profesora que es la que atiende a las personas, que es un animal, maltratadora, agresiva, vejadora. Está convencida de que las personas son basura".



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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