El carácter del Socialismo en el siglo XXI

Por estos días en que la escena nacional venezolana la copa el debate sobre el Socialismo, se han suscitado, de acuerdo con las numerosas opiniones, artículos y documentos que he tenido la posibilidad de revisar diversas opiniones y posiciones, en este sentido hay que destacar que para muchos, el Socialismo viene a limitarse a una consigna política, otros llegan incluso hablar, sin la más mínima rigurosidad científica de que el socialismo en el siglo XXI debe ser respetuoso y comulgar con el “capitalismo humano” y más asombroso aún, hay quienes en esa misma “lógica” plantean hasta la posibilidad de crear un socialismo de mercado, análogo a lo que planteaban en los años 70 y 80 del siglo XIX los socialistas de cátedra quienes predicaban el reformismo liberal burgués desde las cátedras universitarias haciéndolo pasar por Socialismo. Todo ello, a nuestro juicio, se constituye en una aberración dentro del campo de las ciencias sociales y particularmente dentro de los preceptos del socialismo científico, pues Capitalismo y Socialismo son dos sistemas o Formaciones Económicas Sociales antagónicas. En líneas generales, podemos subrayar que quienes así piensan niegan la existencia de la lucha de clase y asumen una interpretación teológica y positivista de la realidad social.

Para otros, entre los cuales me agrupo, el Socialismo es lo que dialécticamente es, vale decir, la única y verdaderamente cosmovisión o sistema social alternativo a la formación económica social capitalista. En efecto, el Socialismo se erige como el único proyecto, verdaderamente político, social económico y cultural , que aspira a la transformación de la sociedad capitalista. Por tal razón, es necesario afirmar, una vez más, que la distribución justa de nuestras riquezas no podrá lograrse en el capitalismo, pues dentro de este sistema no es posible “humanizar” al capital, como lo suponen muchos. De forma tal que la solución inexorable es el Socialismo, por razones teóricas, filosóficas, económicas y sociales. En este sentido, aclaremos que el Socialismo como cosmovisión y paradigma teórico, tiene como fin al ser humano, al hombre en libertad sin ataduras, sin explotación y sin guerra, y por supuesto para ello aborrece la propiedad privada de los medios de producción que sólo ha servido para generar pobreza y desigualdad en todo el mundo entero, y por tanto, ya no sólo en los países del Tercer Mundo o de la Periferia como ingenuamente se creía. El centro también tiene su periferia.

Ahora bien, en torno al interesante debate sobre el Socialismo en el Siglo XXI que nuestro Presidente y Comandante Hugo Chávez colocó en el tapete desde enero de 2005, y que en la reciente consulta electoral el pueblo venezolano acaba de validar con más del 62% de los votos validos, hecho que realmente nos llena del mayor optimismo y compromiso, puesto que el pueblo venezolano, gracias a su nivel de maduración política, votó, como nunca antes, por un proyecto de patria socialista y contra el imperialismo opresor de EEUU, hay que precisar que tal modelo no nacerá por decreto, ni mucho menos se producirá de manera fortuita, pues históricamente y también sociológicamente el Socialismo es el producto de la lucha de clases. De allí la reivindicación y el carácter marxista en su construcción. No hay duda en esto, tal y como lo señaló Engels, - luego de la muerte de Marx, en la tercera edición alemana de 1885, del Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte –considerado, hoy por hoy, uno de los escritos más importante de Marx-, allí señala Engels lo siguiente:

“Fue precisamente Marx el primero que descubrió la gran ley que rige la marcha de la historia, la ley según la cual todas las luchas históricas, ya se desarrollen en el terreno político, en el religioso, en el filosófico o en otro terreno ideológico cualquiera, no son, en realidad, más que la expresión más o menos clara de luchas entre clases sociales, y que la existencia, y por tanto también los choques de estas clases, están condicionados, a su vez, por el grado de desarrollo de su situación económica, por el carácter y el modo de su producción y de su cambio, condicionado por ésta.”(Subrayado nuestro).

En este mismo orden de idea conviene señalar una disertación del Comandante Fidel Castro sobre la importancia del marxismo o del carácter socialista de la revolución cubana, en una interesante entrevista para la Revista Internacional (N1, enero de 1979), que me parece muy oportuno reseñar y poner ante la lupa de todos los que se encuentran inmersos en esta enriquecedora discusión, pues en ella el estratega político más importante del pasado siglo y de lo que va de este y quien se ha enfrentado consecutivamente a 10 presidente estadounidense, afirmó lo siguiente:

“Yo puedo decir lo siguiente –y esto es parte de una convicción muy profunda-: que nosotros no habríamos podido hacer la revolución si no hubiésemos partido de los principios marxista-leninista(...). En mi caso fue precisamente la teoría revolucionaria, vinculada con un carácter, con un espíritu determinado, lo que hicieron de mi un revolucionario, y eso se lo agradezco y se lo agradeceré siempre al marxismo leninismo(...). Sin esa base teórica nosotros no habríamos concebido una estrategia revolucionaria correcta y victoriosa(...), es decir, no hubiéramos cambiado la situación social de nuestro país, no nos habríamos liberado del dominio imperialista”. (Subrayado nuestro).

Tal percepción del comandante Castro en torno al marxismo y a la construcción del Socialismo, puede uno leerla de un modo más amplio y contundente en la reciente entrevista que le hizo el prestigioso periodista Ignacio Ramonet, titulada: Fidel Castro. Biografía a dos voces y de la cual ya han salido dos ediciones. Sin desconocer las particularidades, no existe la menor duda en que el combate que ha tenido que librar Fidel y el Pueblo cubano por la consolidación del Socialismo, tiene y tendrá mucho que ver con la experiencia o con el proyecto socialista que se desee construir en cualquier latitud geográfica, incluida Venezuela. La razón es muy sencilla pues el gobierno estadounidenses sea este de tendencia Republicana o Demócrata tendrá como tarea en el plano internacional combatir cualquier modelo alterno de sociedad al capitalismo y a la cosmovisión neoliberal y a su otra cara la seudo democracia representativa. No es casual que Venezuela, Irán, Cuba, y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte) hayan sido tildados por el gobierno de EEUU como países que forman el eje del mal.

LA CAÍDA DEL SOCIALISMO EN LOS PAÍSES DEL ESTE NO SIGNIFICA LA MUERTE DEL SOCIALISMO CIENTÍFICO.

Es necesario subrayar que las ideas del socialismo científico, y su posibilidad real de asentamiento hoy, no se ven negadas por las vicisitudes que sufrieran las formas concretas de socialismo en los países del Este de Europa, dado que un sistema no puede decretar la existencia o no de todo un modelo histórico y social que hoy más que nunca está llamado a enterrar para siempre el capitalismo. Más aún si tomamos en cuenta que cada día crecen los sectores en el mundo que enfrentan la cosmovisión neoliberal y que profesan las ideas de Carlos Marx, tras la posibilidad de constituir un mundo mejor, ante los nuevos desafíos y los peligros que le imprime el sistema capitalista al siglo actual. Así, se destacan, por ejemplo, las iniciativas del movimiento antiglobalización de Seattle, el Foro Social de Porto Alegre y ese otro gran espacio de lucha basado en las ideas y las reflexiones como lo viene siendo el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

De allí que no se debe seguir, al estilo del más burdo revisionismo y anclado en la matriz de opinión burguesa, siendo tontos útiles al cuestionar por inercia y sin debate y ningún conocimiento, el modelo Socialista del Este y fundamentalmente el soviético. El hecho cuestionador del socialismo real, a nuestro juicio, desde esta perspectiva es particularmente peligroso para el movimiento emancipador que hoy estamos construyendo y a la larga, sólo favorecen a las clases opresoras. Por el contrario debemos entender y reivindicar que tal experiencia fue un intento valiosísimo en la construcción de un mundo distinto y que gracias a ese intento, incluido los esfuerzos de Stalin y esto lo digo, sin intenciones de defenderlo, toda Europa y el mundo no se volvió fascista, pues si analizamos responsablemente el tramo histórico y diplomático del mandato de Stalin, concluiríamos que evitó la extensión del fascismo en toda Europa, cuya otra cara de la moneda es el neoliberalismo.

Con esto queremos dejar claro que el carácter ideológico del socialismo se sustenta en el marxismo y en el pensamiento emancipador marxista latinoamericano del siglo XX— Mariátegui, Mella, Sandino, Farabundo Martín, Ernesto Che Guevara, y otros—incluido por supuesto, en un sentido más amplio, la tradición antimperialista que nos legaron nuestros libertadores: Bolívar, Sucre, y Martí, entre ellos. Construir, a partir de esta diversidad, el sujeto social de los cambios profundos que reclaman nuestros pueblos es el gran reto de nuestro tiempo para el Socialismo y el Partido único sobre el cual nuestro Comandante Chávez viene haciendo énfasis desde hace rato. Por tal razón es obvio que en un futuro se haga necesario retomar la tradición socialista de la existencia de una internacional socialista, que encare la estrategia y la táctica para lograr la derrota de la clase burguesa que dominan el mundo entero. Allí justamente esta el porque del carácter mundial del Socialismo. “Proletarios de todos los países, uníos”. (Revisar bien esta frase en el Manifiesto)

EL SOCIALISMO SE CONQUISTA LUCHANDO Y DESDE LA BASE

La construcción del socialismo reclama simultáneamente la construcción de una organización que agrupe a todos los revolucionarios: El Partido Único Socialista de Venezuela, cuyo nacimiento debe partir necesariamente de la legitimidad y organización de las bases. El Partido para poder apostar a la materialización de una sociedad socialista debe fundamentarse en una estructura de tipo clasista. Tal constitución es una necesidad inaplazable, pues sin el Partido no se puede hablar de una revolución socialista en Venezuela. Este es un inmenso reto, que sugiere una pregunta interesante, ¿Cuál será el papel de la clase obrera en la construcción del partido único?. Es obvio, que su papel no puede limitarse al apoyo de las medidas políticas y de las decisiones que se tomen en el seno del Partido. Su participación, por el contrario debería constituir la vanguardia, pues el proletariado es el sujeto histórico del Socialismo. Sin embargo, como sabemos ella se encuentra fragmentada, atomizada y por tanto se le dificulta la posibilidad de cumplir ese rol que históricamente le esta reservado. Ahora bien, sin desconocer esta realidad que hoy caracteriza al movimiento proletario en Venezuela, lo cual es producto de la propia dinámica del capital que mucho tienen que ver con el paso del fordismo al modelo de producción toyotista y con los esquemas del Consenso de Washington: desregulación, flexibilización, privatización y liberación, que ha traído como consecuencia la buhonerización de la clase trabajadora, debemos tener claro que desde el enfoque marxista el proletariado juega el papel histórico—universal como creador de la sociedad socialista. De manera que en esta perspectiva no estamos partiendo de una premisa cuantitativa, sino de tipo cualitativa, pues la clase proletariada se erige en esa posibilidad por la calidad de su ser social que la hace portadora de proyecto social socialista. Por tal razón, todos los revolucionarios debemos aunar nuestro esfuerzos en su organización, rescate y consolidación, pues la operatividad de la clase asalariada, en términos sociológicos más amplios, será garantía de la construcción del socialismo.

Finalmente, en aras de la construcción del socialismo en el siglo XXI, es requisito sinequanon que las instituciones económicas, políticas, culturales y militares, que regirán la vida social se correspondan en su racionalidad y esfuerzos con las necesidades de esta sociedad, sólo de ese modo será posible generar equidad, igualdad y justicia social, y enterrar el Estado Burgués que legitima la dominación de una clase sobre otra, como lo sugería Marx y lo acaba de plantear el Comandante Chávez en la juramentación de los nuevos Ministros, cuando ha llamado a crear, por ahora, otro Estado "comunal, socialista y bolivariano".

*Autor del Libro: Petróleo y Socialismo en el Siglo XXI, Editado por la Imprenta Municipal de Caracas-Venezuela, octubre de 2005.


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Eleazar Mujica Sánchez. *


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